Héctor Parra - Análisis y Reflexiones

AMLO y Morena, profesionales en perturbación social – Héctor Parra

Por sus actos los conoceréis, reza un viejo dicho. Conocido es que Andrés Manuel López Obrador, es todo un experto en desestabilizar, socavar, afectar, alterar el orden público. Su larga historia lo registra desde su juventud. Al paso de los años, logró crear diferentes grupos de “choque” que, al igual que él, generan el caos, trastocan la paz y el orden público. ¡Son profesionales! Durante los pasados sexenios lo demostraron con innumerables movilizaciones de “delincuentes” azuzados adiestrados para ello, acuden en el anonimato ante el menor pretexto –al llamado- a socavar el orden, generar disturbios y a su paso la comisión de innumerables delitos sin que esos grupúsculos reciban sanción alguna, actúan a sabiendas de la impunidad que los protege.

Es una ramificación de delincuentes que se mueven hacia cualquier lugar que se les indica. Esta vez le tocó en la capital del estado de Jalisco y la Ciudad de México. Primero se trasladaron a Guadalajara un sinnúmero de “anarquistas” a desestabilizar al gobierno de oposición, bajo el pretexto del asesinato del joven de nombre Giovanni a manos de varios policías municipales. Policías municipales detenidos por acción de la autoridad jalisciense para su investigación. ¿Y el agitador que lanzó liquido inflamable al policía para quemarlo vivo quién fue? ¿Dónde está? ¿Por qué no fue detenido? ¿No hay responsable por intento de homicidio?

Los perturbadores utilizan las mismas tácticas “gansteriles” que practican en la Ciudad de México: destrozan y roban todo a su paso; agreden a quien osa cruzarse en el camino; no respetan a la autoridad policial, también la agreden y, una vez que llegan al corazón de la ciudad, arremeten con todo aquello que signifique autoridad, sin importar destruir monumentos: patrimonio nacional.

La autoridad permisiva, en aras del respeto al tergiversado derecho a manifestarse, sólo observa y cuando por fin recibe la orden  de intervenir, los policías son vapuleados por los trastornados desestabilizadores, quienes ya cansados de los destrozos, reciben la instrucción de retirarse. Inmediatamente la ninguneada autoridad, hace la valoración de los destrozos y a reparar los daños con cargo a nuestros impuestos. Los policías lesionados se aguantan, no hay a quien denunciar.

Por esa razón el mismo gobernador Enrique Alfaro –oponente del presidente-, denunció en redes sociales que Morena y López Obrador, estaban metidos en el asunto de la desestabilización en el estado de Jalisco. López contestó de inmediato, pidió pruebas en su contra. ¿Él las presentara cuando acusa a diestra y siniestra a sus “enemigos políticos”? Jamás ha presentado pruebas de sus acusaciones. ¿Por qué ahora le pide al gobernador que presente pruebas? Así de mañoso y manipulador el presidente de la República.

Alfaro recibió de inmediato el espaldarazo de siete gobernadores. Las revueltas se hacen con la aprobación de López Obrador, él es el experto, él las utilizó por muchos años, él creó los grupos de “choque”, por esa simpe, razón es fácil deducir que el mismo presidente está detrás de los movimientos de desestabilización y Morena tiene los reclutas que utiliza para ello. Así actúa la izquierda, es su método de “lucha social”. Vamos, incluso apoyan a los grupos guerrilleros –ellos los forman-, los perdonan si es necesario, los condecoran por matar “fifís”.

De entre los rijosos perturbadores, se logró la fotografía de uno de ellos, presente en los mismos movimientos en Baja California –en contra de la construcción de la empresa cervecera-, Jalisco –por la muerte de Giovanni- y Ciudad de México –por cualquier causa-; este sujeto llamado Jesús Torres, quien al verse descubierto –por medio de fotografías en todos esos lugares- retadoramente subió a las redes sociales su postura política, el agresivo sujeto se dijo amloista, así de simple, afirmando –amenazadoramente- que seguirá manifestándose agresivamente. ¿Por qué no detienen al cínico delincuente? ¿Quién le paga para movilizarse? Entre algunos detenidos en Jalisco, se acreditó que estos –los terroristas- llegaron de otros estados simplemente a desestabilizar al gobierno. Así de simple. Pruebas, ¿para qué, señor presidente? No en balde el dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado Ranauro, envió una misiva al presidente de la República, encarándolo sobre los hechos suscitados en la capital del estado de Jalisco.

¿Por qué el movimiento –casi simultáneo- vandálico en la Ciudad de México? ¿Simplemente salieron a protestar por la muerte de Giovanni? ¿Tan rápido se organizan? ¿Coincidencia? No, sencillamente son manipulados. En su “marcha de protesta” por la avenida Reforma, causaron los mismos daños a su paso, replican las tácticas destructoras “de lucha”, causar el mayor daño material posible a la infraestructura urbana, destruyen negocios, roban –suavemente lo califican de vandalismo-.

Esto no es casualidad, claro que no, son acciones perfectamente organizadas, orquestadas meticulosamente con el propósito de desestabilizar, siembran la semilla del “descontento social”. Varios medios de comunicación lo han probado, cuando descubren a elementos de la policía capitalina infiltrados en las marchas para causar destrozos; sólo el hipócrita de López, cree que él no está metido.

Si bien -tal vez- ya no da las órdenes para “vandalizar” como antes, López Obrador sabe bien a bien quiénes están detrás de los actos de desestabilización, él creó ese monstruo como arma socialista de perturbación. Alguien les paga, les proporciona transporte y alimentación para ir de un lugar a otro, no se mueven solos. La inocentada de López nadie la puede creer. En derecho reza un principio jurídico: la conjunción de los indicios hacen prueba plena. ¿Quién pagará los daños en propiedad privada en Guadalajara y la Ciudad de México? Nadie, los afectados tendrán que presentar denuncia y ésta se perderá en el papeleo. Claudia Sheinbaum advirtió que no utilizaría a la policía para reprimir. ¿Reprimir al violento? ¿Reprimir al delincuente infraganti? No, eso se llama actuar en cumplimiento de una obligación constitucional y legal, es obligación de la autoridad proteger al ciudadano en su vida y sus bienes, la autoridad debe velar por la seguridad de la sociedad, para eso gobiernan, para eso están. El abuso y distorsión de la perorata de semántica que utilizan las autoridades resulta atroz, no convence como discurso.

 Héctor Parra Rodríguez

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