Carol Arriaga - El Sabor de la Pitaya

Entre el pseudo-feminismo y la pandemia – Carol Arriaga

La pandemia nos trajo, de la noche a la mañana, y especialmente a quienes vivimos en las ciudades el hacinamiento, y en el mejor de los casos, la pérdida o disminución de la privacidad; y en particular a las mujeres, la intensificación de las labores domésticas.

Las mamás se han convertido en maestras o prefectas, vigilantes de niñas y niños cansados de hacer ejercicios a distancia y maestras y maestros que también se enfrentan a este nuevo reto.

Las casas se han convertido en aulas escolares y en oficinas virtuales donde se tele trabaja o tele estudia, a la vez que ahí se sigue cocinando, comiendo, lavando, planchando y consumiendo un sinfín de servicios que tanto bienestar diario nos generan, pero que poco se visibilizan y cuya responsabilidad recae preponderantemente en las mujeres.

Este acelerado cambio aumenta el estrés en el confinamiento, que pone a prueba nuestra paciencia. Hay un detrimento a nuestra salud mental.

Se convive en el mismo espacio y durante todo el día y toda la noche con las personas que cohabitamos. Por lo que las desavenencias, los conflictos y la oportunidad para las agresiones en el espacio privado, pudiera ser mayor.

Ante este escenario hay quienes demandan una mayor intervención del Estado, particularmente en cuanto a violencia en el ámbito doméstico se refiere.

Incluso hay quienes demandan una solución tan compleja, a un solo hombre: al presidente de la República, como si la desigualdad entre mujeres y hombres se solucionara con un decreto o con dinero (aunque pudieran ayudar). Olvidando que lo que se requiere es una transformación social.

Contrario a lo que se pudiera pensar, la democracia no inicia en las urnas con nuestro voto, sino en la casa, por ejemplo, cuando todas y todos se reparten las tareas domésticas de manera equilibrada.

A la más que justa demanda de un sinfín de mujeres cansadas del machismo y la impunidad, se han unido voces de mujeres con cierta formación en la teoría feminista, pero con claros intereses electorales, que han aprovechado esta legítima causa para golpear al presidente López Obrador, sin el menor pudor.

¡Aguas! No caigas en la trampa, mejor ocupémonos de hacer de la igualdad una realidad en todos nuestros espacios. Sin histrionismos.

 

Carol Arriaga

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