Luis Tamayo Pérez - Ecosofia

Construyendo autonomía social (III): el agua – Luis Tamayo Pérez

Tal y como informaron en el 2013 los doctores Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne en su estudio The future of employment: how susceptible are Jobs to computerisation (Oxford University): “De acuerdo a nuestras estimaciones, el 47% de los empleos de los USA –y de otras naciones del mundo globalizado— están en situación de alto riesgo, pues muy probablemente serán automatizados en una o dos décadas”.[1] Y los primeros afectados serán los empleados del transporte y los administrativos para pronto ser acompañados por muchos otros empleos en la producción y fabricación de bienes y servicios.

Y esa catástrofe –denominada la “Cuarta revolución industrial”— ya ha comenzado, por lo que no tardará en generar desempleo y desesperación también en nuestro México.

Avanzar en la construcción de una ciudadanía lo más autónoma posible, capaz de producir sus alimentos, energía y movilidad es clave para la conservación de un buen nivel de vida.

En tan riesgoso escenario, contar con el elemento vital, en cantidad y calidad suficiente, es clave. Ser dependiente de otro –sea una empresa o un gobierno— en los insumos básicos sujeta a tal comunidad o familia, invariablemente, a la voluntad de tales organismos. Estudiemos con cuidado el tema respecto al agua.

El agua: de elemento vital a mercancía escasa

Nuestro pequeño planeta azul está cubierto en dos terceras partes por agua. Sin embargo, el 97% de la misma es la indigesta y cada vez más contaminada agua salada[2] y del 3% restante la gran mayoría se encuentra congelada en los polos.

Del menos del 1% disponible para la humanidad, buena parte ha sido contaminada por los humanos. Los agroquímicos (de fertilizantes a los miles de pesticidas), el humo de autos y camiones y, sobre todo, la industria, son los que mayormente contaminan los cuerpos de agua, esos que la naturaleza estableció en glaciares, ríos, lagos y cuencas subterráneas, así como en la humedad que flota en las capas superiores de los bosques.

Como bien sabemos, el Calentamiento Global Antropogénico está derritiendo los glaciares al punto de que en pocas décadas contaremos, en toda la tierra, con muy pocos de ellos; nosotros, por otra parte, nos encargamos de quemar los bosques, contaminar ríos y lagos y sobreexplotar las cuencas subterráneas. Todo parece indicar que a los humanos no nos interesa conservar la vida en la tierra. Aunque, buena parte de tal depredación no la hacemos intencionalmente. Lo hacen por nosotros las ciegas e inhumanas corporaciones trasnacionales.

En su estudio Oro azul, Maude Barlow presenta detalles de la sobreexplotación de los acuíferos[3] e indica que, a escala mundial, actualmente se extrae del subsuelo 15 veces más agua que la recarga, poniendo en riesgo la vida de las generaciones futuras. Los océanos, además, están en un proceso continuo de acidificación, el cual causa la muerte a múltiples ecosistemas marinos y amenaza con reducir el fitoplancton marino,[4] responsable de la producción del 50% del oxígeno existente en el planeta.[5]

La humanidad ha acabado incluso con auténticos mares, como hizo la URSS para desviar el agua hacia sus cultivos de algodón en los años sesenta y convirtió el Mar de Aral, otrora uno de los cuatro mayores lagos endorreicos de Eurasia, en una sombra de lo que era –actualmente conserva apenas un 10% de su extensión y, en su lugar, quedó un enorme desierto. Asimismo, la humanidad ha desecado el Lago Naivasha, en Kenya, para cultivar rosas de exportación para Europa. En pocos años, informa Barlow (2001), ese lago no será sino un charco. Y oponerse a las poderosas corporaciones del agua implica, para los defensores del medio ambiente, poner en riesgo la propia vida, tal y como muestran los ejemplos de Joan Root, la documentalista asesinada en el 2006 por procurar la conservación del antes referido Lago Naivasha o el joven Víctor Hugo Daza, asesinado en el 2000 por las fuerzas armadas del entonces presidente boliviano Hugo Bánzer cuando la crisis por el agua de Cochabamba, entre muchos, realmente muchos, casos.

Las guerras del agua

El estudio Water wars (Las guerras del agua) de la Dra. Vandana Shiva inicia citando la multireferida frase de Ismael Sarageldin, quien, en 1995 y cuando era vicepresidente del Banco Mundial, afirmó: “Las guerras de este siglo se libraron por el petróleo, pero las del siguiente se librarán por el agua”.[6] Tales guerras, continúa Shiva, ya han iniciado pues la escasez de agua ha comenzado en innumerables naciones –Israel, India, China, Bolivia, México, Ghana, Estados Unidos y Sudáfrica— entre muchas otras.[7] Esas guerras, sin embargo, no son fácilmente identificables pues los mass media las presentan como conflictos étnicos o religiosos cuando, en realidad, son conflictos por los recursos básicos y el primero de ellos es el agua. Son conflictos, indica Shiva, derivados del choque entre dos culturas del agua:

“Una ve el agua como algo sagrado y considera su suministro como una obligación para preservar la vida; otra la considera una mercancía cuya propiedad y comercio son derechos corporativos fundamentales. La cultura de la mercantilización está en guerra con las diversas culturas que comparten, reciben y dan agua gratuitamente” (Shiva, 2004: 10).

Estos conflictos no pueden sino incrementarse en el futuro pues, tal y como informa Barlow en su ensayo Oro azul:

“El agua dulce únicamente se renueva por la lluvia, que cae a un ritmo de 40 mil a 50 mil kilómetros cúbicos al año. Pero debido a la congestión de las grandes urbes, a la deforestación, al desvío de las aguas por necesidades de irrigación agrícola, hasta esta ínfima parte de agua dulce está desapareciendo a la par que se va secando la superficie de la tierra; a este ritmo, el agua de todas las cuencas de los ríos de todos los continentes irá agotándose de manera ininterrumpida. El consumo mundial del agua dobla cada veinte años, es decir a un ritmo dos veces mayor que el del crecimiento de la población humana. Según las Naciones Unidas, el agua potable ya escasea para mil millones de personas. De seguir así, de aquí al año 2025, la demanda de agua dulce llegará a superar la disponible hoy día en un 56 por ciento” (Barlow, 2001: 9).

A causa del dispendio y el crecimiento poblacional, el agua dulce disponible para la humanidad se ha convertido en un recurso agotable y, por ende, será cada vez más objeto de discordia y guerras entre los pueblos. Por ello se la apropian las grandes corporaciones transnacionales.

 

De los cárteles del agua

“El peor enemigo es el agua de la llave.”

Robert. S. Morrison.[8]

 

Existen dos tipos de carteles del agua. El primero está encargado de lograr que el agua corriente llegue sólo a aquellos pocos que pueden pagar por ella, revirtiendo la tesis de que se trata de un derecho universal. Suez Lyonnaise des Eaux, Thames Water, Veolia (antes Vivendi), Bechtel y muchas otras empresas a lo largo y ancho de la tierra son las que, con base en la cultura corporativa de la privatización y la avaricia, se encargan de promover la idea de que los gobiernos son ineficaces para la gestión del agua, sosteniendo que las empresas privadas lo hacen mejor y, claro, sin decir que su lógica es la de todas las corporaciones: como el objetivo es el retorno lo más rápido posible del capital invertido, lo más importante es la obtención de ganancias, por lo que aquellos que no pueden pagar por la mercancía (el agua)[9] pues ¡no tienen derecho a su acceso!, lo cual, dado que se trata del líquido vital, equivale a una condena a muerte.

Es por esta razón por la que los conflictos por el agua llegan a ser tan violentos: lo que está en juego es, ni más ni menos, que la vida. Un ejemplo de ello fue el conflicto ocurrido en el año 2000 en Cochabamba, Bolivia, donde la corporación Bechtel, apoyada por el Banco Mundial y en colusión con otras empresas (entre las que se encontraban la americana Edison y la española Abengoa) se apropió de la concesión de agua de la región y creó la empresa Aguas del Tunari. Tal empresa no sólo aumentó significativamente el costo por el recurso, sino que prohibió que se recolectase el agua pluvial. En consecuencia, el pueblo debía decidir entre comer o tomar agua, por lo que no pudo sino levantarse masivamente y expulsar a tan inhumana corporación de su territorio (Barlow, 2001).

A pesar de tal experiencia, muchas ciudades del mundo han caído, poco a poco, en las garras de las grandes corporaciones del agua. Es por eso que no extraña que el 15 de diciembre de 2017 el entonces jefe de gobierno de la capital de nuestro país, Miguel Mancera, indicase: “urge aprobar la ley para privatizar el agua en la CDMX”. Dicha Ley fue aprobada, con el acuerdo de casi todos los asambleístas de la Ciudad de México (salvo los de Morena), el 24 de noviembre del mismo año.[10]

El segundo cartel del agua es el del agua embotellada. En este cartel, tal y como informó Tony Clarke (2007),[11] se encuentran múltiples empresas, desde Coke (Coca Cola en muchos países, en México FEMSA/Coca Cola), Pepsico, Danone y Nestlé, entre otras. Su objetivo es muy simple: imponer que la única agua potable segura sea la que ellos expenden.

Gracias a concesiones otorgadas por gobiernos corruptos obtienen gratuita, o muy barata, el agua extraída del subsuelo y, después de embotellarla en las muy contaminantes botellas de PET,[12] la venden con rangos de ganancia exorbitantes,[13] cubriendo, a la vez, el mundo de unas botellas de plástico que han contribuido de manera importante en la generación de las Gyre (o Islas del plástico) existentes en el mar: sólo en Estados Unidos se tiran 22 mil millones de botellas de agua al año (CUAED, UNAM).[14]

Y en nuestro México la situación no es muy diferente, tal y como informó el Dr. Gonzalo Flores Mondragón en su estudio Coca-Cola FEMSA contra México y América Latina, publicado en el 2009: el 60% de todas las concesiones de agua del país para el envasado de agua, hielo, cervezas y jugos, fueron para las cinco grandes transnacionales que operan en México: FEMSA/Coca Cola, Pepsi Co, Modelo, Danone y Nestlé, las cuales, con engaños, se apropian del agua de las comunidades campesinas de nuestro país:

“El crecimiento económico de FEMSA [Coca Cola] depende fundamentalmente de la apropiación ilícita de agua que hace sobre los recursos hidrológicos de México, con el apoyo y complicidad del gobierno federal […] El crecimiento que ha experimentado esta empresa se debe, en realidad, a una política diseñada y aplicada desde el gobierno federal, que le permite disfrutar de una serie de privilegios y prebendas que le permiten acceder a recursos económicos necesarios para su proceso de producción como el agua sin pagar su costo real o, incluso, sin asumir las externalidades ambientales que su actividad genera”.[15]

En concordancia con lo anterior, el Dr. Octavio Rosas-Landa Ramos, Profesor-Investigador de la Facultad de Economía de la UNAM y miembro del Grupo ETC, indicó que “durante el gobierno del expresidente Vicente Fox [el cual fue antes director de Coca Cola México, nunca lo olvidemos], se le concedió a Coca Cola, uso casi irrestricto del recurso”.[16] Y ese trato inequitativo ha ocasionado no sólo la expansión de tal empresa en toda la nación (en algunas comunidades mexicanas es mucho más fácil conseguir un refresco azucarado que una botella de agua) sino la explotación desmesurada, por parte de esa y otras refresqueras, de las principales cuencas hídricas de México. Finalmente, si a esto añadimos que, en una muy buena parte del país, las concesiones de los pozos de agua se entregan de manera muy poco transparente y, sobre todo, sin basarse en estudios serios y bien fundamentados acerca del nivel de los acuíferos en los que se establecen, podemos darnos cuenta de que, respecto al líquido vital, nuestro México flota en una bomba de tiempo. Y muchas otras naciones de todo el orbe también.

No termino sin antes indicar que, desgraciadamente, no podemos sino constatar que, a escala mundial, las guerras del agua las están ganando las grandes corporaciones.

Una solución a la crisis del agua: la captación del agua pluvial

Afortunadamente, en la mayoría de los lugares de la tierra es posible lograr un suministro adecuado del líquido vital. Ello requiere construir un sistema de captación y filtrado del agua pluvial y, si ello lo asociamos con un buen sistema de reutilización de las aguas grises y jabonosas, nos hará falta muy poco caudal de agua proveniente del subsuelo o de las aguas superficiales, ese que nos venderán, cada vez más caro, las grandes corporaciones del agua.

Captar el agua de lluvia no sólo nos hace independientes sino garantiza la supervivencia de nuestras familias y comunidades.

Diseñando un sistema de captación de aguas pluviales y reciclado de las negras y grises

Son cinco los componentes de un sistema de captación de agua pluvial:

  • Captación. El agua de lluvia se puede captar en los techos vía canaletas de recolección o algún dispositivo que conduzca el agua a un punto determinado (mediante un murete de tabiques en los techos),
  • Conducción. El agua recolectada deberá llevarse a través de la tubería de conducción hacia el filtro.
  • Un filtro de aguas pluviales puede utilizar diversas tecnologías. El más sencillo implica el uso de varios tipos de piedras (tezontle, zeolita, grava, gravilla), arenas y carbón para garantizar que el agua se libere de contaminantes orgánicos e inorgánicos.
  • La cisterna no es sino el depósito donde se almacenará el agua pluvial. Pueden ser superficiales o subterráneas. Sus dimensiones se calculan a partir de la pluviosidad de la región. V.gr una pluviosidad de 1,000 mm3 permite captar, por cada metro cuadrado de techo, 1,000 lts de agua. Un techo de 100 m2 en un lugar con tal pluviosidad permite llenar una cisterna de 100,000 lts. En Querétaro, con una pluviosidad de poco más de 550 mm3, un techo de 100 m2 permite llenar, anualmente, una cisterna de 55 mil litros, lo cual alcanza, según lo indicado por la Organización Mundial de la Salud, para tres personas.[17]
  • Tinaco y sistema de bombeo y distribución. Las dimensiones del tinaco elevado dependerán de la cantidad de agua que se requiera tener disponible. La bomba que requiere cada instalación debe calcularse según la altura y la distancia que debe recorrer el líquido. Se pueden colocar también sensores para detener el flujo cuando el tinaco se haya llenado.

Y si el agua obtenida recibe alguno de los tratamientos de agua –como el Chove chuva diseñado en Brasil,[18] la ozonificación o el de luz ultravioleta, fácilmente accesibles en el mercado,[19] se convierte en perfectamente potable.

Todos esos elementos permiten la disponibilidad del agua para las necesidades básicas. Si a ese sistema se le añaden biofiltros y baños secos, podremos contar con agua adicional para cultivos en viveros de traspatio.

El baño seco y el biofiltro

La construcción y uso de un baño seco permite tratar las aguas “negras” respetando el principio que enunció nuestro amigo, el Arq. César Añorve: “lo de la tierra a la tierra, lo del agua al agua”,[20] y nos permite dejar atrás la estupidez de contaminar con excrementos un agua perfectamente potable que costó mucho dinero y esfuerzo extraer del subsuelo o traer desde lejanos cuerpos de agua.

Un baño seco consiste en un inodoro elevado que, en vez de hacer que los excrementos sean conducidos al drenaje municipal, los conserva en contenedores inferiores que, gracias a un tratamiento adecuado[21] y a algunos meses de maduración, se convierten en una composta de gran calidad, ideal para abonar árboles y demás plantas. La orina, a su vez, mezclada con agua en una proporción de una parte de orina por 20 de agua, es un abono nitrogenado que las plantas agradecen.

El biofiltro, por otra parte, permite reutilizar las aguas “grises” o “jabonosas”, es decir, aquellas provenientes de lavabos, regaderas, del lavado de trastes o de la ropa. Consiste en una serie de compartimentos, el primero con plásticos que “atrapan” las grasas y después por otros que continúan purificando el agua residual gracias, primero a un compartimento con piedra de río, grava y arena, después, a otro –u otros— con grava y arena donde se deben sembrar plantas de humedal, es decir, esas que realizan precisamente la función de purificación del agua en la naturaleza (el papiro, el lirio acuático, el bambú). Mi experiencia indica que es útil colocar al final otro compartimento con grava y carbón pues permite que el agua purificada, al final, salga libre e inodora. Tal agua es perfectamente utilizable en los huertos de traspatio o para regar el jardín.

Conclusiones

Como puede apreciarse, no es imposible construir la máxima autonomía familiar o comunitaria respecto al recurso vital, para lograrlo sólo es necesario realizar la inversión adecuada, inteligente e instalar, en nuestras comunidades, hogares y empresas, las ecotecnologías antes referidas.

 

Luis Tamayo Pérez

 

[1] According to our estimates around 47 percent of total US employment is in the high risk category. We refer to these as jobs at risk – i.e. jobs we expect could be automated relatively soon, perhaps over the next decade or two. (Carl Benedik Frey & Michael A. Osborne (2013), The future of employement, Oxford, p. 44): https://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf

[2] Son tres los elementos que conforman la contaminación oceánica:

[3] En algunos lugares se extraen del subsuelo 113,000 millones de litros de agua al día: https://youtu.be/Sp_WOc5aiGo

[4] https://www.bbc.com/mundo/ciencia_tecnologia/2010/07/100729_plancton_calentamiento_lp

[5] https://www.jornada.com.mx/2010/07/29/index.php?section=ciencias&article=a02n2cie

[6] Shiva, 2004: 9.

[7] En 1998 28 países experimentaron escasez hídrica y se prevé que esa cifra aumente a 56 en el año 2025 (Shiva, 2004: 16).

[8] “The biggest enemy is tap water” indicó Robert. S. Morrison, el Vice Chairman de PepsiCo (Cit. Barlow, 2001).

[9] En la Conferencia de Dublín del 31 de enero de 1992 (The Dublin Stetemente on Water and Sustainable Development) se comenzó a tratar el agua como “economic good”, un bien económico.

[10] https://regeneracion.mx/aprueban-ley-hidrica-privatizacion-agua/

[11] Clarke, T. (2007). Inside the Bottle: Exposing the Bottled Water Industry. Canadá: Canadian Centre for Policy Alternatives.

[12] Las botellas de PET (polietileno tereftalato) liberan compuestos químicos como el cancerígeno DEHA (dietilhidroxilamina), o el BBP (butilbencilftalato), un disruptor hormonal. El Journal of Environmental Monitoring informó que en algunas botellas de PET se encontró antimonio, un metal que es irritante para los ojos, piel y pulmones. Además, por su porosidad el plástico puede contaminarse con bacterias si se usa muchas veces, (CUAED, UNAM): http://cuaed.unam.mx/espanol_media/comprension_de_textos/txt_argumentativo/objetos/lectura_1.pdf

[13] La venta de agua embotellada es una magnífica inversión. En los USA, en promedio, un litro de agua es vendido por las corporaciones embotelladoras a 2 USDlls. Si la misma botella se llenase con agua del grifo costaría 0.0005 USDlls. Y, demás, la diferencia entre ellas es prácticamente nula (Barlow, 2001).

[14] En los Estados Unidos se gastan 10,000 millones de dólares al año en agua embotellada y se tiran a la basura 22,000 millones de botellas de plástico. En México el problema no es menor: las 90 empresas mexicanas que producen envases de PET, el más utilizado para este fin, producen 738,000 toneladas de envases al año y el crecimiento de la demanda anual es de 13%. En México, el consumo de PET alcanza los 7.2 kilogramos por persona al año (una tonelada se cubre con aproximadamente 2,000 botellas de PET de 50 gramos). Y sus residuos representan cerca del 30% de los residuos sólidos generados mundialmente (CUAED, UNAM): http://cuaed.unam.mx/espanol_media/comprension_de_textos/txt_argumentativo/objetos/lectura_1.pdf

[15] Flores Mondragón, G. (2009). Coca-Cola FEMSA contra México y América Latina, pp. 12 y 36: https://www.academia.edu/38677816/Coca-Cola_FEMSA_contra_M%C3%A9xico_y_Am%C3%A9rica_Latina

[16] Entrevistado en el documental Oro azul. La guerra del agua: https://www.youtube.com/watch?v=Sp_WOc5aiGo

[17] La OMS indica que, para que nos haya riesgos a la salud derivados de la carencia de agua, cada ser humano debe tener disponible, diariamente, al menos, 50 lts: https://blog.ferrovial.com/es/2015/03/sabes-cuantos-litros-de-agua-necesita-una-persona-al-dia/

[18] https://ecoinventos.com/sistema-de-captacion-de-agua-de-lluvia-para-usar-como-agua-potable/

[19] Entre muchos productos, el ozonificador Just Ozone producido en Cuernavaca, es un excelente equipo, y de muy buen precio, para la potabilización de agua: https://www.facebook.com/JustOzoneMX/

[20] El Arq. César Añorve es uno de los principales discípulos de Iván Illich y en su Centro de Innovación en Tecnología Alternativa (CITA) ha desarrollado muchas de las ideas que, por ejemplo, Iván Illich apunta en su El H2O y las aguas del olvido (Joaquín Mortiz, México, 1993): http://esac.laneta.apc.org/citaesp.htm

[21] Hace algunos años el Arq. César Añorve nos regaló, en su casa de Ocotepec, Morelos, su secreto para generar una composta de gran calidad a partir del excremento humano: cubrir generosamente la deposición con una mezcla de 50% de hojarasca y otro tanto de carbón pulverizado. La Dra. Josefina Mena, por otra parte, con base en la utilización de un consorcio de bacterias “chinamperas”, diseñó su Sistema de Reciclado de Aguas Residuales (SIRDO), el cual permite, incluso, mezclar la caca y la orina y producir, también, una excelente composta: https://www.sirdo.com.mx/Quienes_somos.html

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