Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Oportunidades en la política exterior de México – Niels Rosas Valdez

En los pasados días el mundo entero tuvo la noticia de que México fue electo como miembro rotativo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) para el periodo 2021-2022. Fue ciertamente un evento importante para nuestro país en asuntos internacionales, pues conlleva una serie de implicaciones y responsabilidades, pero también oportunidades, lo que nos lleva a preguntarnos cuál será la política exterior (PE) del gobierno mexicano a partir de este acontecimiento.

Pero primero, ¿qué es la PE? Una de las definiciones que nos ofrece la literatura en relaciones internacionales indica que es la serie de decisiones y actividades realizadas por los Estados hacia el exterior de sus fronteras cuyo objetivo es cambiar el comportamiento de los demás agentes en el esquema internacional. Es por ello por lo que su estudio es indispensable y determinante en la comprensión de los asuntos internacionales que envuelven nuestro globo, y que usualmente inciden en el entorno doméstico.

En este contexto, la PE de México ha sido trascendental y emblemática a lo largo de sus casi dos siglos como país independiente. Su posición y actitud conciliadora en el esquema internacional le ha permitido recibir refugiados políticos (desde los españoles con el general Lázaro Cárdenas del Río hasta el ex presidente de Bolivia, Evo Morales) y participar en diversos entornos con el ánimo de mediar y aminorar las tensiones, como lo hizo en el Consejo de Ayuda Mutua Económica de la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Esto último no causó problemas severos con Estados Unidos, pero en cambio cuando México desaprobó la invasión del país de las barras y las estrellas a Irak en 2002, recibimos la retaliación en la relación bilateral por varios años.

Nuestra PE se ha desarrollado, pero también enfrenta nuevos retos. Uno de estos viene del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha roto los protocolos diplomáticos e internacionales al no asistir a ninguna reunión con los jefes de Estado de las demás naciones en los foros internacionales. Esto viene ligado a su idea alejada de la realidad de que la mejor política es la interior, desestimando la PE como una oportunidad para mejorar la injerencia, el prestigio y la imagen del país en el mundo. Pero a pesar de ello, bajo la conducción de Marcelo Ebrard y demás diplomáticos de primer orden, México ha podido continuar sólidamente su presencia en el globo, sobre todo en los últimos meses a raíz de la pandemia, tan es así que fue electo miembro rotativo del CSNU y del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

Por ello, ¿qué camino debe seguir la PE de México y qué retos conlleva? Formar parte de estos dos consejos y de varios foros y organizaciones internacionales es una responsabilidad mayúscula, pero también una oportunidad valiosísima para nuestro país de recuperar su posición como el referente y líder de América Latina (AL), que se ha inclinado más hacia Brasil particularmente por su crecimiento económico que lo ha hecho la novena economía más grande del mundo. México puede fungir como una voz para AL, usualmente desestimada por la comunidad internacional, y con ello ser un contrapeso en América, o bien, conducir la conversación y debate de seguridad a temas que han sido desplazados u olvidados por la agenda enfocada en combate al terrorismo, como la protección general hacia mujeres, grupos LGBT y grupos étnicos; o a temas regionales, como el narcotráfico y la trata de personas.

Sin embargo, algo importante que hay que recalcar es que la facilidad de que estas posibles acciones de México se puedan llevar a cabo exitosamente o siquiera a realizar, radica en cierta medida en quién vencerá en las elecciones de noviembre en Estados Unidos. López Obrador se ha alineado a las políticas de Donald Trump, es decir, todos recordamos los aranceles de abril del año pasado, e incluso había accedido a visitar la Casa Blanca en las siguientes semanas, lo que habría significado su primer viaje de Estado fuera del país en lo que va de su gobierno. Además, conocemos el nulo interés de Trump por la cooperación internacional en materia de seguridad, por lo que su administración podría bloquear las iniciativas que desarrolle o apoye la misión mexicana en el CSNU que vayan en contra de sus ideales. Por el contrario, la campaña de Joe Biden se basa justamente en aquello que Trump detesta y ha fallado en proteger, como la diversidad sexual, la cooperación internacional, la protección a grupos vulnerables, etc., por lo que sería más fácil que nuestra posible PE mencionada arriba fuese compatible con la de Estados Unidos, lo que le daría un impulso significativo y positivo a las relaciones internacionales.

Niels Rosas Valdez

Escritor, historiador e internacionalista

@NielsRosasV (Twitter)

[email protected]

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