Tania Palacios Kuri - Voz en Acción

¿Que ha hecho el gobierno federal frente a la pandemia? – Tania Palacios Kuri

El 2020 ha encarnado el “retiemble en sus centros la tierra” de nuestro Himno Nacional.

Si de por sí ya se había coronado un virus como rey del mundo, entre ansiedad e incertidumbre, México tiembla simbólica y literalmente.

La tierra se convulsiona expulsando un temor colectivo asintomático, es la voz de la Pachamama pidiendo auxilio, un descanso, un espacio o tal vez un respiro…

La pandemia por Covid-19 nos sumerge a todos, sin discriminar por condición, en una situación sin precedentes. Se pone en pugna todo lo establecido, los problemas estructurales se hacen notar y las debilidades gubernamentales a nivel nacional se confirman de momento a momento.

Por un lado, tenemos a un país que ha superado el umbral de 20 mil personas fallecidas a causa del rey temporal del mundo, convirtiéndose en el tercer país de América en alcanzar esta cifra, y por otro, nos encontramos con profundos efectos en materia económica.

Hablando en plata, desde 2019 nuestro país no pasaba por un fructífero año económico, y ahora sí se hacen vigentes las palabras del presidente de la República al decir que esta pandemia nos vino “como anillo al dedo” para maquillar males que ya existían y ahora encuentran otro culpable: un virus.

Líderes sociales, así como de confederaciones y cámaras empresariales califican como «rotundo fracaso» la estrategia del gobierno federal para enfrentar la pandemia.

Sumémosle a la piñata que México es de los países que menos pruebas realiza y el número de defunciones es proporcional al miedo.

La lógica ante una crisis económica es brindar soluciones con un plan de rescate que pinte un panorama con mayor certeza para los mexicanos.

En el mes de mayo el gobierno federal presentó una serie de acciones que aparentemente le pondrían una inyección a la infección económica, desde créditos sin intereses, hasta reducción de sueldos de altos funcionarios.

Las reacciones eran de esperarse, sobre todo de los empresarios quienes gracias a su actividad generan miles de empleos. “El plan de reactivación económica es decepcionante”, advirtió el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

Fue un nudo en la garganta para muchos, para otros un motor para emprender y buscar alternativas saboreando el trago amargo de la decepción.

El presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Francisco Cervantes Díaz, argumentó que no era precisamente lo que la iniciativa privada esperaba, aun cuando el sector empresarial le había presentado un plan al gobierno federal.

Mientras tanto se abrían oportunidades de empleo como la empresa cervecera en el Valle de Mexicali, la cual echaron para atrás con una consulta a modo, cuyo efecto inmediato fue dar bajón a cientos de empleos en medio una emergencia laboral.

El Aeropuerto de Santa Lucía, la Refinería de Dos Bocas y El Tren Maya son sólo tres de los elefantes blancos, aquellos pilares de la administración federal que no necesitamos.

Con la misma seguridad con la que el presidente de la República sostiene que vamos para abajo con la pandemia, un subsecretario, hoy vocero de México para el mundo, dice que el pico viene cada semana.

La economía de los mexicanos ha estado en la cuerda floja desde hace mucho pero hoy tiembla ante la incertidumbre de aparentes soluciones, de programas de rescate superfluos, de la indiferencia clara de los que nos representan. Hay que frenar las reacciones del ego, poner a disposición de los mexicanos un manojo de opciones para echar para adelante los empleos que los mexicanos necesitan, que se ganaron y perdieron o que se merecen y de los que hoy carecen.

Recientemente Coparmex presentó una serie de ideas para la recuperación económica del país. El presidente de esta confederación ha destacado tres medidas: salario solidario, seguro solidario y el bono solidario.

Todo esto para combatir el desempleo. ¿Qué falta para voltear a ver estas propuestas? ¿Que ha hecho el gobierno federal frente a la pandemia?

¡No hay programa real de apoyo para empresas, para ciudadanos, para nadie!

Del tamaño del problema debe ser la solución. Edificar el país que merecemos, que retome la ruta de crecimiento.

Las malas decisiones se traducen en muertes.

¡Cuando uno disiente declara la guerra!

Que no nos quieran ver la cara, que no nos cuenten historias de austeridad si hemos visto en lo que va del sexenio despilfarros y lujos que antes señalaban y que hoy se han convertido en su normalidad como el Cartier de Irma Eréndira; el Rolex de Marcelo Ebrard; hasta los departamentos en Houston de Sánchez Cordero y las celebraciones excesivas de los hijos de Miguel Torruco en plena contingencia. Lo importante no es que lo porten, sino que mienta el discurso. Valoremos la congruencia y la autenticidad de ser real.

Tania Palacios Kuri

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