Agustín Villanueva Ochoa - Sapere Aude

La familia – Agustín Villanueva Ochoa

La familia tiene un significado distinto para cada persona. A lo largo de la historia de la raza humana, la familia se ha constituido como el núcleo fundamental de cualquier sociedad, estableciéndose como una ley no escrita, pero sí de suma importancia, que los padres permanezcan juntos para cuidar, apoyar, educar y proveer a sus descendientes, hasta el momento en que estos puedan formar sus propias familias.

¿Es la familia la responsable de inculcar los valores?

Tal vez.

¿Es la familia el espacio en el que te sientes en confianza?

A lo mejor.

¿Es la familia el lugar en el que puedes ser tú misma(o)?

Posiblemente.

¿Es la familia el apoyo incondicional?

Quizá.

¿Es la familia el amor?

Probablemente.

La RAE define a la familia como el grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje.[1]

Este sistema ha funcionado desde inicios de la humanidad, sin embargo, está claro que siempre existen excepciones, pues el concepto de familia permite una adaptación a las circunstancias que van más allá de la relación sanguínea. Existen personas que son consideradas como “una familia” sin necesidad de estar emparentadas. Ejemplos como en la milicia, donde los soldados que pasan largas temporadas juntos logran desarrollar una “hermandad” tan fuerte como si la misma sangre corriera por sus venas

Hay momentos en la vida de una persona en los que resulta difícil alcanzar la autosuficiencia, especialmente durante la infancia, necesitando recursos como agua, alimento, ropa, refugio, educación o herramientas. Tener acceso a este tipo de bienes significa invertir tiempo y esfuerzo, es entonces lógico que las personas se asocien para compartir tanto el trabajo como los frutos del mismo.

Entre la diversidad de sentimientos que existen, hay uno extraordinario conocido como amor filial, que surge de un lazo como la sangre y que va más allá del ADN. El amor filial es el afecto y cariño por la familia, por la madre, el padre, la hermana, el hijo, la nieta…; la mayoría de las veces se encuentra ligado por un sentimiento genuino, aunque hay situaciones familiares difíciles que pueden provocar distanciamiento y fracturas en las relaciones.

En el pasado, incluso en la actualidad, hay quienes afirman que el fin único de la familia es preservar la especie, mediante un ciclo interminable de “engendrar y criar su descendencia”, en el que el hombre es el proveedor y la mujer la cuidadora[2]; percepción que me parece muy limitada y que, por supuesto, no comparto.

Las familias han venido cambiando desde hace muchos años, según circunstancias de toda índole; entonces, desde la historia y la sociología, se considera que han existido familias como la poligámica, poliandria, punalúa, sindiásmica, monogámica y otras modalidades en las diversas conformaciones humanas como la horda, clan, gens, fratrias, tribu, ciudad, pueblo, nación y demás organizaciones políticas.[3]

Las sociedades han evolucionado y se han diversificado. En la actualidad, podemos encontrar modelos de familias que funcionan como células dentro de una sociedad y que cuentan con características distintas; por lo tanto, podemos encontrarlas como:

  • Familias que comparten un mismo techo y que por diversas circunstancias se organizan en distintos roles. Por ejemplo, una madre soltera que cría a sus hijos sin ayuda de una pareja, un hombre que vuelve a casa de sus padres después de un divorcio, una pareja que se vuelve a casar tras matrimonios previos y que, teniendo hijos, estos se convierten en hermanastros.
  • Familias que eligen no tener hijos y, en cambio, se rodean de mascotas. De acuerdo a un artículo publicado en Forbes, los “perrhijos” son una realidad en auge y expansión, pues los casos de mascotas que son tratadas como hijos dentro de algunas familias es cada vez más frecuente.[4]
  • Familias homoparentales formadas por una pareja de dos mujeres o de dos hombres que se convierten en progenitores de uno o más niños. Las parejas homoparentales pueden ser madres o padres por medio de la adopción, de la maternidad subrogada o de la inseminación artificial, en el caso de las mujeres.
  • Familias cuya estructura básica es el matrimonio y las relaciones sanguíneas directas, compuestas por padres, hijos, hermanos, tíos, abuelos y sus variantes dentro de lo considerado como un árbol genealógico.

Finalmente, lo relevante no es tipificar a la familia. La verdadera importancia será que la familia trabaje en equipo, comparta los aprendizajes, apoye en las dificultades, celebre cada experiencia y siga avanzando hacia una vida próspera.

 

La familia no es la sangre. Es la gente que te ama. Las personas que te cuidan la espalda.

Cassandra Clare.

 

Agustín Villanueva Ochoa

 

Webgrafía:

[1] https://dle.rae.es/familia

[2] https://eldiariodearteixo.com/se-mantiene-el-prototipo-de-la-mujer-cuidadora-y-el-hombre-proveedor/

[3] https://www.milenio.com/opinion/varios-autores/la-benemerita-opina/familia-y-matrimonio

[4] https://www.forbes.com.mx/los-perrhijos-realidad-en-auge-y-expansion/

 

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