Historias de la Metrópoli

Conoce a Rocío, quien maneja desde una camioneta hasta una retroexcavadora o un camión de volteo

Historias y fotos: Santos Mendieta/EnLaLupa.com

Durante toda la contingencia por la pandemia de Covid-19 no ha podido descansar, ni permanecer en casa. Sin embargo, Rocío Ramírez González, quien es operadora de vehículos en la Secretaría de Servicios Públicos del Municipio de Querétaro, sabe que su trabajo y su esfuerzo es por el bien de la ciudadanía.

La conocimos en El Romerillal, mientras ella y sus compañeros realizan tareas de mantenimiento en el parque de esta colonia ubicada al norte de la ciudad. Rocío lleva trabajando 13 años en este departamento; no obstante, en los últimos tres se desempeña como operadora de vehículos como son las retroexcavadoras, camiones de volteo, pipas o unidades de transporte de personal.

Inició como jardinera, pero después hubo oportunidad de probar otras tareas. Rocío, quien es la única mujer en este departamento, fue ayudante de albañil y poco a poco fue creciendo y aprendiendo hasta que fue ascendida a chofer. El ambiente de trabajo siempre ha sido de respeto y camaradería.

“Es cuestión que uno quiera aprender, puede ser difícil pero no imposible. Me gusta mucho mi trabajo, convivir con la gente y con los compañeros. Luego les ayudo a hacer revoltura, mezcla, acarrear material”, comparte Rocío Ramírez, quien recuerda que inició cargando material en los camiones y fue viendo cómo lo hacían los compañeros que aprendió a realizar la labor.

“Lo mejor del trabajo es estar bien con la ciudadanía, trabajar para ellos, recibir el agradecimiento y ver las obras y el trabajo terminado”, afirma Rocío Ramírez, quien es el orgullo de sus dos hijos, quienes presumen que su madre sabe manejar de todo.

Don Pablo, su labor contribuye a una ciudad más segura

Otra persona que no ha parado durante esta contingencia es don Pablo Pacheco Chavarría. Él es uno de los encargados de que el alumbrado público se mantenga funcionando correctamente. Don Pablo tiene siete meses trabajando en esa vital área, y reconoce la importancia de su trabajo para que la ciudadanía se sienta segura en sus colonias.

Diariamente, tanto el día y la noche, don Pablo y sus compañeros atienden reportes de la ciudadanía sobre alguna luminaria que tiene alguna avería o se encuentra apagada.

“No podemos estar en penumbras. Mucha gente pasa por la calle y necesitamos sentirnos seguros”, señala Pablo Pacheco, quien siempre está “bien puesto y con todas las pilas para ayudarle a los compañeros y atender a la ciudadanía”.

Con ese ánimo y ganas de trabajar, don Pablo Pacheco nos comparte el orgullo que siente por trabajar en este lugar, ya que además de que le permite llevar un sustento a su familia, es una labor que ayuda a que la sociedad viva más en comunidad, en un entorno iluminado y seguro.

“Me gusta conectar las luces y ver que se prendan. Que la gente esté conforme, a gusto con el trabajo y que se sienta segura, con una iluminación perfecta”.

 

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