Julio Figueroa - Vistas

Cavafis en el Café del Fondo – Julio Figueroa

El arco del Café del Fondo, en sus dos direcciones, se extiende de 1986 a 2020. Todos deseamos que próximamente, en el mismo sitio o en otro lugar, el arco con su flecha siga apuntando hacia el centro cultural comunitario de Querétaro.

Yo llegué a esta Tierra Adentro en 1988 y tardé un buen tiempo en encontrarme y encontrarlos. No fui muy asiduo al café pero de vez en vez lo visitaba y disfrutaba su calidez, los amigos y conocidos, su buen café y sus buenos precios.

Cuando supe del cierre del café, por una nota de David Estrada, y al otro día el amigo David Herrera me habló de este encuentro amistoso, lo primero que se me vino a la cabeza fue el poema de Cavafis, “Un viejo”.

Cuando llegué a Querétaro traía en el alma, muy metidos, a Cernuda, Pessoa y Cavafis; aparte de un tal Octavio y un José Emilio. ¿Los conocen?

Tal vez Luis Cernuda no hubiera sido asiduo del Café del Fondo, pero tal vez sí Fernando Pessoa. ¿Y Constantino Cavafis? No sé.

Pero hoy, en este encuentro de solidaridad y comunidad, este palabrero ha invitado al viejo de Cavafis a tomarse un café y hojear el periódico en el Café del Fondo de Elsa Doria.

Con toda la melancolía del atroz paso del tiempo que desgasta todas las cosas y arrumba los nombres…

–Francisco Cervantes + Humberto Carrión + Chava Alcocer + José Luis Sierra + José Luis de la Vega + los Diablos y los Julios y los Gerardos +++ … Cavafis invita.

–Perdón por los que olvido y perdón por no nombrar a ninguna mujer, que desde luego existen. ¡Nuria Boldó y La Pajarita de Papel!

(Q, 27-VI-2020).

 

UN VIEJO

Constantino Cavafis (1863-1933)

Versión libre en español / JF

 

Al fondo del ruidoso café / un viejo toma asiento y se inclina a la mesa; / tiene un periódico en las manos / y no hay nadie a su lado.

En el abandono de su mise

rable vejez, / piensa cuán poco gozó de los años / en que tenía fuerza, elocuencia, apostura.

Sabe que ha envejecido mucho, lo siente, lo palpa. / ¡Parece que fue ayer cuando era joven! / Qué poco tiempo, ayer, qué poco tiempo.

Cómo lo engañó la prudencia, / cómo creyó siempre el insensato, / la voz de la embustera que decía: “Mañana, aún tienes mucho tiempo, mañana”.

Recuerda impulsos contenidos, días sacrificados. / Y ahora, cada oportunidad perdida / se burla de él sin piedad.

Pero de tanto pensar y cavilar, / el viejo cabecea y se adormece / encorvado sobre la mesa del café del fondo.

Gracias y muy agradecidos, muy agradecidos, muy agradecidos… estimada Elsa Doria.

 

Julio Figueroa

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