David Castellanos - Lo que un día fui

Diario de una loca (VII) y última parte – David Castellanos

¿Qué es lo que queda después de un amor que incendió cada partícula de mi ser? Lo nuestro queridx no fue un amor de verano -como dijiste en un principio- lo nuestro fue un puto incendio que derribó mis muros y anuló mi guardia. Ese amor es de los que se encuentran una vez en la vida, te consumen desde la médula hasta la punta del cabello. Contigo descubrí un símil y un extraño. Ambas personalidades encerradas en tu nombre de siete letras. Un símil que me besaba con pasión que me desbordaba hasta empaparme. Esos besos bajo el sol, bajo la luna, incluso bajo la lluvia mientras corrían por mis mejillas lágrimas sulfúricas que quemaban mi piel y también mi alma. Esos pasos breves tomados de la mano ¡como si nada importara! Como si fuéramos los dos contra el mundo. Esas promesas dichas en el mirador y esas risas también hablando de futuros idílicos esos arrebatos nuestros basados en celos que nos permeaban la existencia. Aprendimos a querernos, no lo puedes negar. Dos corazones rotos que se encontraron y se refugiaron uno en el otro. Consumiste cada parte de mí, mi tiempo, mi atención. Mis caricias, mis versos, mis letras y mi cuerpo. Recuerdo con añoranza nuestros abrazos, tan cargados de -te quieros-, tan bastos de una empatía. Contéstame de una maldita vez, ¿qué queda después de arder así?

Yo sabía que me ibas a dejar pero nunca pensé que me dejarías tan vacía, tan seca, tan desolada. Te entregué todo y me quedé sin nada. Llené tus miedos y tus dudas, llené tu hombría con mi fragilidad, incluso llené tu cuerpo, de mí, te inunde con mi néctar para que no tuvieras sed de alguien más. No te reprocho, fuiste esa chispa que necesitaba en mi vida después de tantos fracasos. Hacerme arder fue de dos. Me hiciste sentir viva de entre la muerte y eso te lo agradezco y aunque me diste mil motivos para irme, también me diste algunos para quedarme y lo hice consciente y decidida. Vamos, ¿realmente quieres echar a perder esta llama que nos incinera? “¿De verdad vamos a hacer esto? Ambos sabemos que puedo hacerte pedazos y pintarme las uñas al mismo tiempo.” No echemos al retrete lo vivido.

Mucho tiempo almacené en mi vida esa estúpida esperanza de que tal vez, si cambiara; si te demostrara que vale la pena amarme. Quizás algún día vuelva a ser esa chica para ti. Pero no tuve que convencerte de nada, creo que terminaste por entender mi amor por ti, antes de tu adiós.

Te quiero, te necesito, pero también requiero que me quieras y me necesites. Saber que no estoy sola contra la corriente, contra el mal pronóstico que tienen de nosotros las personas, contra los prejuicios y estereotipos, para demostrar que con nuestro amor fuego y pasión basta.

P.D

Sigue adelante, Robert, “tortúrame, mantenme prisionera de tu amor, drena mi sangre hasta que mi cuerpo se convierta en polvo. No cambiará la verdad, nunca obligué tu amor, era real y también el mío”.

David Castellanos

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