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En la batalla contra el Covid, al doctor Benito Escutia no lo detiene ni la diabetes

Historia: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

El cansancio y la frustración desgastan al personal médico que atiende a los pacientes con Covid-19. Desde hace casi 5 meses, doblan turnos, trabajan sin descanso y ven con impotencia que mucha gente no cree en la enfermedad que ya alcanzó la misma cantidad de pacientes con tuberculosis en todo el mundo, aseguró Benito Escutia Castellanos, médico infectólogo e integrante del Comité de Infecciones del Hospital Ángeles y del Comité Interinstitucional contra el Covid-19.

“La gente debe entender que la vida del médico no es menos valiosa que la de ellos».

Frente a la disyuntiva de si se debe privilegiar la economía o la salud y el reto de acabar con los mitos que dificultan la lucha contra el Covid-19, Escutia Castellanos urgió a la población a ser responsable, a cuidar su propia vida y aprender nuevas conductas porque las cosas nunca volverán a ser como antes.

Por eso, pidió entender que el cubrebocas no corta la respiración natural, que el Covid-19 no es un invento en un laboratorio ni un castigo divino, ni una enfermedad falsa y que el descontento social de no poder salir “no es nada frente a la situación de grave peligro de la humanidad”.

«Resulta agotador, frustrante, decepcionante, ver cómo la gente no se cuida, cómo empiezan a saturar los hospitales».

“La gente debe entender que la vida del médico no es menos valiosa que la de ellos, somos gente queriendo ayudar gente, pero si la gente no se deja ayudar nos vamos a cansar, resulta agotador, frustrante, decepcionante ver cómo la gente no se cuida, cómo empiezan a saturar los hospitales, ver a la gente sin importarle que sus hijos podrían estar hospitalizados solos, niños enfrentando solos la enfermedad, con unos completos extraños, la gente no está dimensionando el grave problema que se está generando”, lamentó en entrevista con EnLaLupa.com

El cuidado de la familia

El Hospital Ángeles fue el primero en Querétaro en conformar un comité en contra del Covid-19 a mediados de febrero, para establecer los lineamientos a seguir cuando las personas empezaran a contagiarse, en aquel momento “ya teníamos los protocolos y los insumos, nos preparamos desde un inicio, también con la coordinación con Vigilancia Epidemiológica y la misma Secretaría de Salud estatal”.

El doctor Benito y su esposa.

“Decíamos al principio de esto: estamos de moda, ahora todo mundo nos busca, todo mundo nos pregunta y esto ha generado expectativas muy altas de mucha gente alrededor de nosotros, temor alrededor de nosotros y cambios en la convivencia diaria, entre nosotros mismos, entre la familia, el personal de salud, las enfermeras. Es una situación diferente, nunca va a ser normal de nuevo”, señaló.

Benito habló con su familia desde el inicio de la pandemia para que entendieran que la prioridad es cuidarse, porque el Covid-19 “no se va a ir, llegó para quedarse y va a generar muchos problemas durante muchos, muchos meses hasta que aprendamos a vivir con él”.

La mamá del doctor Benito tiene 88 años, así que por su edad es indispensable reducirle los riesgos.

Su familia aprendió a mantener distancia, lavarse las manos de manera constante y estar en casa la mayor parte del tiempo, para no hacer cosas innecesarias como salir a pasear o a jugar en la calle, así que modificaron su estilo de vida y de interacción para evitar contagios.

El cuidado familiar es indispensable cuando se tienen personas con alta vulnerabilidad, como sucede en su caso. La mamá del doctor Benito vive con su familia y tiene 88 años, así que por su edad es indispensable reducirle los riesgos al hacerle entender que debe usar cubrebocas y que no puede salir a la iglesia.

“En mi caso, yo soy diabético, sin embargo, no he dejado de atender en ningún momento a los pacientes con Covid, aprendiendo a mantener mis medidas de protección que ya las tenía, pero de alguna manera más estrictas: lavarme las manos, usar cubrebocas en la calle, mi exploración con los pacientes es con medidas de protección, el control de la enfermedad base es extremadamente importante, soy un diabético perfectamente bien controlado, sin problemas agregados por la diabetes, mi dieta es estricta, mi familia me apoya con la alimentación”, añadió.

Lo que más afecta a los médicos es el dolor de saber que aunque el personal de salud arriesga su propia vida en la atención, los pacientes no logran salir adelante.

Entre el cansancio y la falta de personal

Una de las mayores preocupaciones de los médicos es que se atienda la necesidad de tener más personal de salud, porque “si la pandemia empieza a salirse de control, como aparentemente está y necesitas 7 mil camas, de las que 5 mil requieren intubación, pues necesitas personal capacitado para mantener la terapia intensiva”.

No cualquier persona puede colocar un tubo, subrayó Escutia Castellanos. Manejar una máquina, un ventilador, implica una capacitación técnica de años, porque “hay que manejar muchos parámetros esenciales, eso lo hacen médicos intensivistas y no tenemos suficientes médicos intensivistas para manejar a tantos pacientes”.

“Nos han tocado pacientes con el ridículo, incluso, de decir ‘doctor deme las otras opciones porque no creo que sea Covid-19′ y el paciente está gravísimo en el hospital, está intubado».

Eso obliga al personal médico que atiende Covid-19 a doblar turnos y no descansar, lo que empieza a afectar al estado de ánimo y al cuerpo, así que “sí estamos cansados, sí resulta frustrante ver a una persona que se fue de fiesta, hizo reunión, barbacoa, se fue a la playa y regresa en calidad de exigencia que le resolvamos el problema”.

“Nos han tocado pacientes con el ridículo, incluso, de decir ‘doctor deme las otras opciones porque no creo que sea Covid-19 y el paciente está gravísimo en el hospital, está intubado o comentarios de ¿qué le inyectó porque (el paciente) no llegó aquí por neumonía’?, es una inconsciencia generalizada”, declaró.

En otros casos, lo que más les afecta es el dolor de saber que aunque el mismo personal médico arriesga su propia vida en la atención, los pacientes no logran salir adelante.

«Estar viendo cómo muere la gente por esta enfermedad es algo muy fuerte».

“La parte más difícil es ver a un paciente que se está ahogando y que sabemos que no va a sobrevivir, estar viendo cómo muere la gente por esta enfermedad es algo muy fuerte, normalmente vemos una muerte cada 6 meses, un año, de repente tienes 17 o 18 pacientes que mueren en una semana, pues para cualquier persona sería traumático, no tiene por qué no serlo para el personal de salud”, subrayó.

La lucha contra la incredulidad

Los mitos sobre el Covid.19 y la creencia de que se inventó en un laboratorio, reduce las medidas de protección por parte de las personas, así que se colocan en una posición de mayor vulnerabilidad, pero muchos de ellos, cuando se enferman, “reclaman y exigen que es obligación del personal médico atenderlos a todos, cuando la gente también tiene la obligación de cuidarse”.

“La parte más difícil es ver a un paciente que se está ahogando y que sabemos que no va a sobrevivir».

Por un lado, hay quienes no se quieren acercar a los médicos y al personal de enfermería porque les da miedo contagiarse, por el otro, hay que vencer la incredulidad sobre la realidad del Covid.

“Tiene que ver con la falta de cultura de la gente, no sabemos apreciar la vida, hay quienes creen que es una enfermedad que fue inventada para vender medicamentos. Hay quienes piden no usar cubrebocas porque se va a bloquear la respiración natural, que se van a asfixiar o preguntan cuánta gente conoces que se ha muerto por Covid, hay una incredulidad y dicen que eso no existe”, denunció Benito Escutia.

En el rostro del doctor Escutia se ven las huellas de la batalla contra el Covid.

El problema, recalcó el médico, es que el Covid-19 crece de manera exponencial. Por ejemplo, ya alcanza niveles similares a la tuberculosis “que tiene cientos de años en el planeta, el Covid tiene 7 meses y ya alcanza los niveles de esta enfermedad, nos habla de la complejidad del problema. Estamos con 15 millones de pacientes a nivel mundial, 15 millones de pacientes es la cantidad de personas con diabetes en México y pacientes con diabetes en México hay desde hace 20 o 30 años”.

Otra preocupación es cuando se reactiva la actividad económica, porque la gente cree que puede salir sin problema, así que “es decepcionante, frustrante y agotador, no hay otra forma de decirlo. Es agotador porque cuánta de esa gente va a llegar al hospital enferma”.

“El Covid no se va a ir, llegó para quedarse y va a generar muchos problemas durante muchos, muchos meses hasta que aprendamos a vivir con él”.

“Genera incluso enojo, porque mucha de esa gente es la primera en exigir que le resolvamos el problema, estamos acostumbrados a traspasar culpas y creer que mi derecho es mayor al derecho de otra persona y eso genera parte de los problemas que estamos viviendo”, puntualizó.

Los agradecimientos

En medio de la pandemia, también hay momentos de agradecimiento. Benito Escutia atesora una serie de mensajes que le hicieron llegar sus pacientes y familiares de éstos en un sincero reconocimiento al esfuerzo que hace el personal médico.

“Son seres extraordinarios”, “ángeles” y “estarán siempre en nuestras oraciones” son algunas de las frases más repetidas por los pacientes, incluso en aquellos casos donde el paciente no logró sobrevivir porque “cayó en las mejores manos y se hizo todo lo posible”.

Una de las cartas más extensas agradece a Benito Escutia y a todo el personal médico por estudiar una carrera maravillosa que les enseña a valorar la vida, ya que no se trata nada más de curar el cuerpo ante las enfermedades, sino aliviar el dolor ante lo inevitable.

Después de vencer al Covid-19, un paciente agradeció que le dieran “una segunda oportunidad de vida” y reconoció en su médico porque al ayudar a cada paciente, “ayuda a una nación entera”.

“Usted ha sabido lo que es el dolor humano. Usted que ayuda sin pedir nada a cambio, hoy te quiero decir gracias. Hay muchas maneras de ayudar en esta vida, una de ellas es aliviar el dolor que lastima, agradezco el poder escuchar a las personas que acuden a usted buscando consuelo y ayuda, los pacientes que necesitan más que una mano amiga que les haga sentir un poquito de alegría o los que simplemente requieren ser escuchados para poder desahogar su alma adolorida”, señaló en la carta.

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