Antulio Sánchez - La caza de los bits

Las dificultades del teletrabajo – Antulio Sánchez

De golpe se impuso en varios sectores del país el trabajo a distancia, el llamado teletrabajo o home office, que encontró en la pandemia un fuerte aliado. Recursos que se afianzaron en nuestro entorno desde el mes de marzo como un recurso sólido para impulsar la sana distancia y las medidas sanitarias correspondientes, pero sin frenar los aspectos laborales.

Este quehacer laboral desde el hogar, o teledistanciadamente, ha llevado a confusiones. Por ejemplo, no es raro escuchar en estos días algunas expresiones que refieren que la pandemia aceleró de manera destacada el desarrollo tecnológico, sobre todo cuando se hace referencia al denominado teletrabajo.

Para ser sinceros nada novedoso se ha creado en estos tiempos, aunque sí se ha acudido a un sinfín de aplicaciones, programas y herramientas que ya existían desde antes de la pandemia para poder laborar desde casa o a distancia, pero que habían pasado sin pena ni gloria entre muchos internautas y empresas.

La idea del teletrabajo viene desde tiempo atrás, prácticamente estuvo en mente de algunos de los pioneros de internet que habían ya preludiado el cambio que tendría la red en la sociedad, en el comportamiento humano y en el imaginario colectivo. Sin embargo, el teletrabajo, en realidad, se afianzó apenas entre algunos investigadores en la última década del siglo XX, cuando surgieron algunas herramientas adecuadas para interactuar a distancia, para estimular el trabajo grupal y fue así como dentro de un sector se consideró como el futuro necesario para el rendimiento laboral y como un mecanismo auxiliar de la lucha ambiental.

No obstante, en los hechos, con la masificación de la red uno hubiese esperado cambios de hábitos desde hace varios años. Como refiere Peter Thomson, las empresas públicas y privadas siguieron inmersas en dinámicas propias de la era industrial, con patrones lejanos a lo que ofrecen en posibilidades las nuevas tecnologías.

Y por eso mismo ha sido lamentable que no se hubieran podido echar a andar mecanismos sólidos de medición y evaluación de los rendimientos laborales en esta etapa de emergencia sanitaria en nuestro país, y ver cuáles merecen ser prolongados. Incluso en el caso de los espacios que continúan con esta modalidad de trabajo, la improvisación sigue siendo destacada. En ese contexto sobresalen algunas consideraciones:

—A pesar de que tanto a los sectores público como privado les urge declarar acabada la pandemia, normalizar la vida diaria, durante estas semanas que ha durado la cuarentena no se ha establecido un marco normativo adecuado para regular la modalidad laboral a distancia.

—Los que trabajan desde casa lo han hecho de forma lírica, sin tener los mecanismos se seguridad pertinentes, los cuales les permiten hacerlo con la confianza de que podrán sortear cualquier amenaza o ataque cibernético que pudiera darse. Además, sin haber pasado por una fase de prueba y capacitación.

—Si en Estados Unidos, más de la mitad de la población trabaja desde casa, en nuestro país sólo el 22 por ciento de los trabajos se pueden realizar a distancia (bit.ly/39sp0JJ), lo que es resultado del avance desigual de las TIC en nuestra nación, así como de las trabas que ponen los empleadores para que se puedan llevar a cabo las labores desde el domicilio de los empleados.

—Está claro que incluso los trabajos que pueden efectuarse en casa requieren de la implementación de mecanismos mixtos o híbridos, con la finalidad de que se adecuen los diversos espacios para generar nuevas dinámicas eficaces de trabajo.

—Como ha referido Frost & Sullivan, el paso hacia la adopción e implementación de equipos para trabajar en línea requiere de un proceso para saber cuáles son los adecuados y qué aspectos son críticos para poder responder ante las emergencias y amenazas en línea.

—Es poco probable que se concrete, gracias al teletrabajo, la vieja utopía de retornar a vivir en el campo, con una mejor calidad de vida, como se estimaba en los años ochenta y noventa del siglo pasado.

Antulio Sánchez

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top