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Perspectivas del terrorismo kurdo en Turquía – Andrea Leal

Introducción

Medio Oriente es una región que se caracteriza por la heterogeneidad, esto a pesar de la asociación occidental que se realiza de esta zona con los árabes y el islam. De entre los diversos grupos que habitan en sus tierras, los kurdos constituyen la cuarta etnia más extensa, así como la nación más numerosa sin un Estado propio (Alfaro, 2017). Este pueblo, al igual que el territorio en que habita, es sumamente variado, razón por la que debe efectuarse un estudio detenido de sus manifestaciones, evitando generalizar las realidades de quienes viven en Irak, Irán, Siria o Turquía. El presente ensayo tiene la intención de analizar la relación de los kurdos con el Estado descendiente del Imperio otomano, principalmente en cuestiones de seguridad, puesto que el gobierno turco ha mantenido una posición reticente hacia dicha etnia desde inicios del siglo XX, considerándola una amenaza nacional de forma justificada o infundada dependiendo del contexto.

Durante los últimos meses de 2019, la región norte de Siria, en la que habita una determinada porción de kurdos, fue atacada por fuerzas turcas, quienes actuaron tras una orden emitida por el presidente Recep Tayyip Erdoğan el 9 de octubre, justo después de que los estadounidenses retiraran sus tropas de una zona que ya no constituía un sitio estratégico en la lucha contra el Estado Islámico[1] (Fernández, 2019). El ataque incitado por el mandatario hacia la población tuvo un doble objetivo: expulsar del área las milicias kurdas, denominadas como Unidades de Protección del Pueblo (YPG por sus siglas en kurdo[2]), y crear una zona de seguridad de 30 kilómetros al sur de la frontera con el fin de desplazar a los aproximadamente 3.6 millones de sirios que viven en los campos de refugiados en Turquía (Fernández, 2019). Esta acción en contra de quienes han sido un valioso colaborador en el combate al Estado Islámico costó una gran cantidad de muertos y heridos, así como la movilización de unas 160 mil personas (Fernández, 2019). El éxodo provocado ha representado la cesión de las ciudades autónomas kurdas al gobierno central de Siria, quien no las había gestionado desde 2012, cuando retiró sus tropas de la zona con el fin de proteger puntos decisivos de su administración durante los inicios de la guerra civil (Aguilar, 2017).

De igual manera, otro caso en que la intervención turca ha dificultado los procesos kurdos es el ocurrido en Irak hacia 2017, mismo que puso fin a una larga negociación comenzada en 1958, cuando el país reconoció su carácter binacional, pues dentro de él alberga a dos grandes comunidades: una kurda y la otra árabe. Ese fue el inicio de la conformación de la Región Autónoma del Kurdistán iraquí, que comenzó a autogestionarse hacia 1974, proceso que se aceleró durante la invasión de los Estados Unidos de América a Irak en 2003 y que se institucionalizó con la Constitución política iraquí de 2005 (Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, 2017). Entre los logros que la Región Autónoma del Kurdistán había conseguido antes de 2017 se encuentran su consolidada exportación de petróleo (principalmente a Rusia), su predominante uso del kurdo como lingua franca y la construcción de un gobierno estable[3]. Además, “desde que el Gobierno central de Irak huyó en 2014 ante el avance del grupo terrorista autodeterminado Estado Islámico, las milicias kurdas se han hecho cargo de defender” (Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, 2017, p. 5) importantes zonas estratégicas de la región.

Ante la prosperidad que los kurdos estaban teniendo en Irak, en septiembre de 2017 decidieron convocar a un referéndum independentista no vinculante en el que participó el 80% de la población, cuyo 92% votó a favor de la independencia. Esta situación hizo que Turquía reaccionara violentamente mediante un bloqueo a la Región Autónoma del Kurdistán iraquí, hecho que impidió el posible diálogo que el gobierno kurdo esperaba establecer con el de Irak (Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, 2017). Finalmente, en octubre de 2017 el referéndum fue congelado por los kurdos con el fin de disminuir los conflictos dentro de la zona, viendo su independencia notablemente afectada por las acciones turcas.

Las medidas que Turquía efectúa contra las comunidades kurdas de la región puede explicarse mediante el modelo de puesta en seguridad[4], gracias al que podremos vislumbrar algunas posibilidades para entender el discurso a través del que ejecuta acciones como las relatadas en este apartado.

Desarrollo: puesta en seguridad, terrorismo e historias del Kurdistán turco

Para analizar el presente escenario es necesario exponer los términos “puesta en seguridad” y “terrorismo”. En este contexto, se conoce como puesta en seguridad al modelo teórico propuesto por la Escuela de Copenhague, que plantea que una situación puede ser politizada o despolitizada conforme a la importancia que le atribuye -principalmente- un Estado, pues sólo pueden entrar en esta categoría los escenarios cuya gestión sea capaz de realizarse mediante el sistema político, volviéndose parte de la agenda al ser consideradas en las decisiones gubernamentales, así como en la asignación de recursos (Emmers, 2013). Poner en seguridad consiste en politizar cuestiones que se consideran apremiantes y que requieren medidas de emergencia más allá de los procedimientos estándar del Estado quien -al ser el actor que eleva algo a un tema de seguridad- articula un problema con la intención de convertirlo en una amenaza para un objeto de referencia en particular, como lo pueden ser la soberanía o la ideología nacional. Entonces, la puesta en seguridad puede ser conceptualizada como una versión final ascendente de la politización, misma que necesita ser efectuada mediante un acto discursivo que implica la representación de ciertos problemas como amenazas existentes y el convencimiento de una audiencia relevante de que lo mencionado constituye un riesgo perentorio. Por tanto, la acción de poner en seguridad depende del poder e influencia del actor, así como del discurso que haya utilizado para comunicar la situación a su público (Emmers, 2013).

Otro concepto importante por considerar es el de terrorismo, que Wilkinson (2010) describe como el intento deliberado de crear un clima de miedo extremo para intimidar a un sector poblacional, gobierno u organización comercial con el fin de cambiar su comportamiento. Estos actos pueden ser realizados tanto por un grupo determinado como por un régimen político en particular. Además de lo referido, en su artículo al respecto, el autor expone la tipología del acto, distinguiendo entre el estatal y el que no lo es, el internacional, el interno, el corregible, el incorregible, el táctico y el estratégico, así como entre los motivados por razones etnonacionalistas, religiosas e ideológicas.

La cuestión kurda en Turquía

Conforme a lo escrito por Haddad (2016), el pueblo kurdo tiene un origen incierto, ya que hay varias posturas al respecto. Una de ellas considera que este grupo ha vivido en el Kurdistán desde hace veintiséis siglos, mientras que otras dicen que lo ha hecho durante los últimos tres mil años; finalmente, hay quien asegura que los kurdos (o al menos sus antepasados) existen desde hace doscientos decalustros. Sea cual fuere la verdad, puede afirmarse sin dudar que este pueblo es milenario. De las anteriores, la versión más aceptada por los kurdos es la primera, pues ellos (descendientes de los medos) dicen haber derrotado a los asirios en el año 612 a.n.e., comenzando así su historia (Haddad, 2016). Posteriormente, hacia el año 550 a.n.e. fueron derrotados por los persas y vivieron bajo su dominio hasta el siglo XVI, periodo en que la rivalidad entre el Imperio otomano y el Imperio safávida convirtieron al Kurdistán en una zona beligerante. A pesar de las negociaciones que los kurdos realizaron con el también conocido como imperio turco, la interferencia que este tenía en sus asuntos endógenos provocó el fin de su inconsistente autonomía. Asimismo, a comienzos del siglo XX, la ideología nacionalista que dio lugar a la actual Turquía derrocó al rey otomano en 1908 y buscó exterminar a todos aquellos que no pertenecieran a su pueblo, principalmente griegos, armenios y kurdos (Haddad, 2016).

Alfaro (2017) menciona que los kurdos son un pueblo de entre 25 y 40 millones de personas que representan la cuarta etnia más extensa en Medio Oriente, mientras que el Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques (2017) puntualiza que existen aproximadamente 31 millones de kurdos, mismos que pueden considerarse como la nación más amplia del mundo sin un territorio propio, ya que habitan en Irak, Irán, Siria y Turquía. A pesar de la promesa de un Estado kurdo independiente que se había establecido en el Tratado de Sèvres hacia 1920, en 1923 el Tratado de Lausanne fraccionó el territorio del Kurdistán entre los cuatro países previamente mencionados, donde actualmente los habitantes de esta nación se desenvuelven distintamente, acatándose a los respectivos gobiernos de cada Estado. Mientras que en Irán y Turquía, países que “gozan de una considerable estabilidad política e institucional” (Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, 2017, p. 4), los kurdos han sido homogeneizados e incluidos en la población nacional mediante acciones centralizadas que atentan contra su identidad original; en Irak y Siria la desestabilidad política ha propiciado el surgimiento de movimientos separatistas liderados por esta etnia, así como la aparición de nuevas formas de gobierno sustentadas en los elementos básicos de la gobernanza.

Asimismo, para enfocarnos en la situación ocurrida dentro de Turquía es necesario precisar que durante la Primera Guerra Mundial los kurdos intentaron aprovechar el contexto para obtener su independencia, solicitud que fue materializada por los ingleses (específicamente por el Coronel Bell) en el ya mencionado Tratado de Sèvres[5], buscando ofrecer resoluciones internacionales que se alinearan a los Catorce Puntos de Wilson[6], principalmente en lo que respecta a la autodeterminación de los pueblos; sin embargo, Mustafá Kemal Atatürk, líder de las movilizaciones turcas durante aquel periodo, se opuso al acuerdo referido y sólo aprobó el Tratado de Lausanne, que estipulaba la creación de un Estado centralizado con la anexión obligatoria del Kurdistán, traicionando a los integrantes de esta etnia[7]. A partir de este acontecimiento, que consistió en una decisión unilateral, los kurdos anexados a la República de Turquía[8] sufrieron constantes represiones a fin de que el territorio fuese “un país, un pueblo, una lengua” (Pérez, 2007, p. 234), justo como quería su fundador Atatürk.

Fue en 1925 cuando los kurdos se revelaron por primera vez, cansados del trato que recibían de un gobierno cuya premisa era: “todos aquellos que no [sean] de pura raza turca no [tendrán] más que un derecho: el de ser los servidores, el derecho de ser esclavos” (Pérez, 2007, p. 234). Posteriormente, entre 1926 y 1936, su situación empeoró[9], pues se llevaron a cabo deportaciones masivas combinadas con persecuciones, hostigamiento y discursos de odio. En el mismo orden de ideas, Fernández (2005) destaca que

una ley de 1935 […] dividía al país en tres partes: aquellos que eran turcos y que hablaban turco pertenecían a la zona que gozaba de plenas libertades; aquellos que eran de etnia turca, pero que no hablaban turco, se encontraban en una zona sometida a ciertas políticas de reubicaciones estatales y, por último, aquellos que no eran de etnia turca ni hablaban la lengua turca (se referían a kurdos y árabes principalmente) […] se hallaban en una zona cerrada donde no había libertad de movimiento y sometida a serias políticas de reubicación y control estatal (p. 3 y 4).

Como consecuencia, en la década de 1970 ocurrió el nacimiento y auge del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK por sus siglas en kurdo[10]), fundado en Armenia y liderado por Abdullah Öcalan desde finales de 1978. Aunque su objetivo era lograr la libertad del pueblo kurdo mediante la teoría social marxista-leninista, mezclando la lucha de clases con el nacionalismo, Fernández (2006) señala que desde sus inicios la organización recurrió a actividades ilegales para financiarse, tales como el tráfico de armas, drogas y personas, además de practicar secuestros y extorsiones. A pesar de la mala reputación que la asociación tenía incluso entre su propia gente, la represión que vivieron los kurdos (acentuada durante el golpe de Estado de 1980[11]) ayudó a que el PKK se mostrara como el único representante capaz de desafiar al gobierno turco, aún si era exclusivamente por medio de las armas (Fernández, 2006). Asimismo, el partido recibió apoyo del viejo continente hasta el 2002, año en que la Unión Europea lo incluyó en su lista de grupos terroristas, provocando su disolución en Turquía, pero manteniendo los lazos entre la diáspora[12] y sus militantes.

De igual manera, fue a inicios del siglo XXI que Turquía comenzó a implementar una serie de reformas pro-kurdas con el objetivo de entrar a la Unión Europea, ya que la institución había solicitado que el país garantizara un mínimo de autonomía cultural y democracia más allá del discurso, poniendo énfasis en los derechos humanos. Sin embargo, aunque se realizaron algunos avances al respecto, el proceso de admisión se mantuvo en espera, puesto que los europeos temían el valor que el peso demográfico turco tendría dentro del Parlamento, donde el voto por mayoría es la base de la hegemonía franco-alemana (Navarro, 2010). Dado que el ingreso de Turquía a la institución nunca ocurrió, el gobierno invalidó las reformas ejecutadas y volvió (paulatinamente) a sus métodos de represión kurda, presentes desde la política de asimilación impuesta por Atatürk. Por consiguiente, el PKK atacó a Turquía entrando por su frontera iraquí.

Entre los actos terroristas realizados por el partido a inicios del siglo XXI se encuentran el asesinato de cuatro soldados turcos en mayo de 2005, dos atentados con minas en el suroeste del país, un tiroteo y atentado en la provincia de Bingol, y detonaciones de bombas en Cesme (zona turística), en Kusadasi y en Estambul. Sin embargo, es importante precisar que algunos de los actos atribuidos a los militantes del PKK fueron realmente realizados por el ejército turco, tales como la destrucción de una librería en noviembre de 2005 o el atentado realizado desde un coche perteneciente a un alto mando policial de Hakkari (Pérez, 2007). Igualmente, cabe resaltar que previo a los acontecimientos mencionados en este párrafo, el PKK había propuesto un alto al fuego y un diálogo con las autoridades gubernamentales en que se pudiera discutir la creación de una “Confederación Democrática Kurda” que no destruyera las fronteras estatales.

Posteriormente, en 2009 comenzó una negociación entre el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP por sus siglas en turco[13]) y el PKK, misma que representó una esperanza para turcos y kurdos, pues les hacía vislumbrar la paz o al menos una resolución de las tensiones entre ambos pueblos, prometiendo la posibilidad de alguna forma de reconocimiento, así como el fin de las confrontaciones violentas. Este proceso comenzó con el anuncio gubernamental del Proyecto de Unidad Nacional y Hermandad, en el que se permitió que el líder preso del PKK Abdullah Öcalan negociara desde la prisión de İmralı, ubicada en la isla homónima al sur de Turquía. En total, las rondas de negociaciones fueron 22, casi de forma mensual, entre el 23 de febrero de 2013 y el 14 de marzo de 2015. En ellas se discutieron cuestiones relativas a la protección legal y garantías de los combatientes del partido, al igual que temas regionales como la situación siria y el estatus de Rojava. Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos realizados por las partes, y de la notable disposición kurda (que incluso había ordenado un alto al fuego), la realización del pacto no llegó a su fin esperado debido a la intrusión del Cemaat[14], también conocido como Estado paralelo, que continuó asesinando a miembros del PKK, así como a militantes de otros partidos kurdos (Pérez, 2007).

En un inicio[15], el Cemaat había sido aliado del AKP, ya que ambas organizaciones anhelaban terminar con el Estado secular turco, al igual que introducir una democracia occidental de libre mercado. Sin embargo, la influencia del también conocido como Movimiento de Güel[16] comenzó a ser demasiada para los intereses del AKP, razón por la que el gobierno inició el desmantelamiento de sus símbolos e instituciones en toda la república mediante traslados de personal, cese de cónsules honorarios, reducción de la libertad de prensa y cierre de medios de comunicación (Saldaña, 2016). No obstante, las negociaciones entre el PKK y el AKP ocurrieron algunos meses antes del suceso previamente descrito, por lo que el Cemaat pudo obstaculizar el proceso de resolución, incitando a la violencia. Sobre lo anterior, Abdullah Öcalan opinó que

[e]l Cemaat de Gülen siempre quiso llevarnos a la guerra. Cada arresto del KCK[17] era un llamado a la guerra. Había llamadas invitando al PKK a una horrible guerra [sus periodistas, como] Emre Uslu siempre hacían lo mismo. Todos ellos hicieron esto. Si no podemos identificar y llegar a una solución con respecto a quienes arrastran a las dos partes ciegamente a la guerra, nunca tendremos éxito. Ahora estamos atestiguando una nueva formación paralela. Se está organizando una nueva formación paralela (Toktamis, 2017, p. 184).

Finalmente, es preciso mencionar que el 28 de julio de 2017 se registró un retroceso sustancial respecto a la obtención de paz en el país, pues el Parlamento turco aprobó una ley que prohibía a los legisladores el uso de algunos términos, entre los que se encuentran “genocidio armenio”, “Kurdistán” y “regiones kurdas” (Antaramián, 2017), incurriendo nuevamente en violencia simbólica o inseguridad inmaterial, entendida como la falta de reconocimiento de los derechos culturales (Pérez, 2007).

Conclusión: perspectivas del terrorismo kurdo

De acuerdo con la información expuesta a lo largo del texto, puede declararse con toda seguridad que el PKK ha realizado actos terroristas en Turquía, razón por la que su gobierno (liderado por el AKP) ha considerado en puesta de seguridad a los kurdos, prohibiéndoles no solo la libertad de asociación y expresión, sino también el acceso a sus derechos culturales, esto último pese a la oposición internacional al respecto (Navarro, 2010). Sin embargo, en este proceso de politización extrema pueden resaltarse algunas irregularidades, como lo es el hecho de que en lugar de un discurso hacia una audiencia relevante se hayan realizado modificaciones constitucionales desde los inicios de la República Turca, además de que no todos los kurdos residentes en dicho territorio representan una amenaza para la seguridad del Estado. Por otra parte, cabe resaltar que ni siquiera el PKK es por sí mismo un actor terrorista, pues sus facciones en otros países tienden a realizar procesos de paz que ya no buscan el separatismo. Un claro ejemplo de ello es la acción que la organización ha tenido en Siria mediante la implementación del Confederalismo Democrático, consistente en un autogobierno no jerárquico caracterizado por un sistema independiente a los Estados, en que la toma de decisiones se realiza de abajo hacia arriba, pasando por la comuna y las juntas (primero vecinales y luego distritales) hasta llegar al Consejo Popular del Kurdistán Occidental (Aguilar, 2017). Por tanto, y como se plantea en la introducción, es importante realizar un estudio detallado de esta etnia a fin de evitar generalizaciones que puedan ser asumidas como verdades desde Europa y sus países cercanos, pues Medio Oriente es una región heterogénea a la que debemos analizar con la menor cantidad de presunciones.

Retomando el tema del terrorismo, el PKK turco puede ser clasificado como un actor no estatal que opera de forma interna por razones basadas en el etnonacionalismo. Asimismo, cabe resaltar que sus ataques podrían ser erradicados si el gobierno central tuviera la voluntad política necesaria para realizar una negociación efectiva con los militantes, como la que estuvo ocurriendo hace menos de una década.

Por otra parte, dado que la puesta en seguridad hacia los kurdos por cuestiones terroristas no queda del todo clara, puede deducirse que existen otras razones para que el Estado turco implemente medidas extraordinarias no solo contra quienes se encuentran dentro de sus fronteras, sino también dirigidas a los kurdos de otros Estados, como los que se encontraban en Rojava en octubre de 2019. Un motivo para poner en práctica el modelo mencionado podría ser que el pleno reconocimiento de la etnia causaría problemas de estabilidad política en la región, propiciando movimientos independentistas que terminarían por separar 500 000 kilómetros cuadrados del dominio iraquí, iraní, turco y sirio, llevándose consigo grandes reservas de petróleo y agua, como la que utiliza Turquía para llevar a cabo el “Acueducto de la Paz” con Arabia Saudí, además del “Proyecto del Sureste de Anatolia” mediante el que pretende convertirse en un gran generador de energía hidroeléctrica (Pérez, 2007).

Epílogo: Ataques recientes al Kurdistán sirio e iraquí

 Posterior a la redacción del presente ensayo, el 23 de junio de 2020 Turquía bombardeó con drones la aldea de Helincê en Kobane (Kurdistan América Latina, 2020), ubicada al norte de Siria, en un territorio kurdo conocido como Rojava, donde desde 2012 sus habitantes han apostado por nuevas formas de socialización y organización, rechazando la idea de un Estado propio y autogobernándose mediante el ya mencionado Confederalismo Democrático (Suka, 2020). El ataque provocó la muerte de Zehra Berkel y Emine Vaysi, ambas pertenecientes a la Coordinación del Kongra Star[18] para el área del Éufrates, así como la de Hebun Mele Xelî. Ante este acontecimiento, su compañera Remziye Mihemed, el Movimiento de Mujeres Kurdas en Europa (TJK-E por sus siglas en kurdo[19]) y la Administración Autónoma de la Región del Éufrates se manifestaron ante el fascismo, solicitando que tanto Rusia como Estados Unidos de América asumieran la responsabilidad necesaria para que Turquía cumpliera los acuerdos relacionados con el alto al fuego (Kurdistan América Latina, 2020).

Aunado a lo anterior, desde el 15 de junio el Estado turco ha mantenido una invasión al sur del Kurdistán, en la región iraquí de Haftanin, donde se han desplegado tropas con la intención de controlar la colina Xantur, avanzar hacia Zendura y establecer una conexión con Lêlikan a través de Metina, replicando la fracasada operación efectuada en 1992 (Kurdistan América Latina, 2020). Estos ataques transfronterizos a Bashur[20] han sido calificados por el Partido Democrático del Kurdistán (KDP por sus siglas en inglés[21]) como resultado de la presencia del PKK en el país, legitimando las actividades de ocupación y culpabilizando el movimiento de resistencia. Sin embargo, esta narrativa no ha sido creída por toda la población, que ha protestado poniendo en evidencia la mentira del Estado turco consistente en que el problema es el PKK y no la etnia, puesto que se han cometido agresiones en contra de civiles al expulsar personas de sus aldeas, destruir poblados, bombardear tierras destinadas a actividades agropecuarias y utilizar armas de alta tecnología (Kurdistan América Latina, 2020).

De acuerdo con Kurdistan América Latina (2020), los acontecimientos mencionados responden a una agenda neo-otomana cuyo objetivo reside en expandir las fronteras de Turquía mediante la invasión del Kurdistán iraquí y sirio utilizando como pretexto el terrorismo. Asimismo, el presidente Recep Tayyip Erdoğan ha intentado socavar las conversaciones de reconciliación mediadas por Estados Unidos en la zona, al igual que obstaculizar las acciones dirigidas a la unidad kurda. Respecto a lo anterior, el KCK ha declarado que el gobierno turco

busca ocupar el territorio del Imperio Otomano y ponerlo bajo su dominio […] [pues donde invade] levanta la bandera, establece escuelas turcas y organiza la policía y las fuerzas de seguridad bajo su mando. En Siria, incluso está introduciendo su propia moneda, preparando así el terreno para la anexión. La máscara islámica y las proclamaciones de una supuesta lucha contra el terrorismo están destinadas a ocultar los ataques destinados a la ocupación y la anexión (Kurdistan América Latina, 2020, párr. 11).

En el mismo orden de ideas, Garduño (2020) puntualiza que la política exterior turca en el norte de Siria se conduce a través de lo que ha sido denominado como erdoganismo u otomanismo, entendido como el nacionalismo nostálgico que busca posicionar a Turquía como una potencia regional y global, así como terminar con su pasado secular. Esto último nos permite concluir que la puesta en seguridad de los kurdos por parte del gobierno turco puede estar motivada no sólo por las razones expuestas en el apartado previo, sino también por cuestiones que tienden a lo imperialista.

Andrea Leal

 

Referencias

  • Aguilar, Erika. (2017). El paradigma Yineología como parte del proyecto del Confederalismo Democrático en Royavá. Istor: revista de historia internacional, XVIII(70), pp. 97-106.
  • Alfaro, Ana. (2017). Estos son los kurdos: Análisis de una nación. Istor: revista de historia internacional, XVIII(70), pp. 215-216.
  • Antaramián, Carlos. (2017). Introducción: Kurdistán. Istor, revista de historia internacional, XVIII(70), pp. 5-13.
  • Astié-Burgos, Walter y Rosas, María. (2017). LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN EL SIGLO XXI. CDMX, México: Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques. (2017). Principales elementos del Referéndum Independentista en la región autónoma del Kurdistán iraquí. Recuperado de https://centrogilbertobosques.senado.gob.mx/analisisinvestigacion/contexto/nc-referendum-kurdistan-081117
  • Emmers, Ralf. (2013). Chapter 10 Securitization. En Collins, Alan. (Ed), Contemporary Security Studies, pp. 131-146
  • Fernández, Laura. (2005). NUEVOS RETOS Y OPORTUNIDADES PARA LOS KURDOS EN TURQUÍA. Revista UNISCI, 8, pp. 1-10.
  • Fernández, Laura. (2006). LA TRAYECTORIA DEL TERRORISMO SEPARATISTA EN TURQUÍA: EL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES KURDOS (PKK). Revista UNISCI, 11, pp. 121-136.
  • Fernández, Alba. (21 de octubre de 2019). Turquía inicia una ofensiva contra los kurdos. LA VANGUARDIA. Recuperado de https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20191021/471045843536/ofensiva-turquia-norte-siria-kurdos.html
  • Garduño, Moisés. (17 de julio de 2020). Participación. En ROJAVA BAJO ATAQUE: OCHO AÑOS DE LIBERTAD Y RESISTENCIA. Conversatorio llevado a cabo por la Universidad Autónoma de México vía Zoom.
  • Haddad, Alejandro. (17 de febrero de 2016). Los orígenes del pueblo kurdo. Kurdistán
  • América Latina. Recuperado de http://kurdistanamericalatina.org/los-origenes-del-pueblo-kurdo-2/
  • Kurdistan América Latina. (24 de junio de 2020). Turquía bombardea Kobane y asesina a tres mujeres. Kurdistan América Latina. Recuperado de

http://kurdistanamericalatina.org/turquia-bombardea-kobane-y-asesina-a-tres-mujeres/?fbclid=IwAR0NVxoCLIHSyF-Od-lHK65sLKH3CjHkK8e75MSaLOtW-2sH_n-B6DuvGp8

  • Kurdistan América Latina. (6 de julio de 2020). Invasión turca a Kurdistán: ¿Es el PKK la razón o el resultado?. Kurdistan América Latina. Recuperado de

http://kurdistanamericalatina.org/invasion-turca-a-kurdistan-es-el-pkk-la-razon-o-el-resultado/?fbclid=IwAR3B6-S0SxShVQqrDWsIlcBSHLAtIV-H9awIRjfWIXXw-UswJANKbiu85UQ

[1]Puesto que ya había sido vencido y desplazado del territorio kurdo en Siria.

[2]Yekîneyên Parastina Gel.

[3]Llamado kemalismo o kemalista.

[4]Entendido como securitization en inglés.

[5]Principalmente en los artículos 62, 63 y 64.

[6]Expuestos en el discurso que el entonces presidente de Estados Unidos pronunció ante el Congreso el 8 de enero de 1918 con el fin de establecer un nuevo orden mundial al término de la primera guerra (Astié-Burgos y Rosas, 2017).

[7]Pese a que habían combatido a su lado durante la guerra, además de que habían tenido setenta y dos diputados en la Gran Asamblea Nacional de 1920.

[8]Creada el 29 de octubre de 1923.

[9]Sin contar la declaración de la República Kurda de Ararat (1927-1930).

[10]Partiya Karkerên Kurdistan.

[11]Este acontecimiento militar supone el comienzo de una fuerte política de represión que duraría hasta la década de 1990, reflejada en la Constitución de 1982, pues calificaba como ilegal toda actividad que tuviese que ver con el reconocimiento de una identidad kurda (Fernández, 2005).

[12]El 10% de los 850,000 kurdos que residían en Europa hacia 2005 pertenecían al PKK.

[13]Adalet ve Kalkınma Partisi.

[14]De explícita posición anti kurda (Toktamis, 2017).

[15]Hacia la década de 1990.

[16]Sinónimo del Cemaat o Estado paralelo.

[17]Confederación de los Pueblos del Kurdistán, del kurdo Koma Civakên Kurdistan.

[18]Confederación de organizaciones de mujeres kurdas.

[19]Tevgera Jinên Kurd li Ewropayê.

[20]Kurdistán del Sur.

[21]Kurdistan Democratic Party.

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