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Cannabis: hasta 300 empresas, listas para invertir, pero la regulación está detenida

Reportaje: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

México podría vivir su mayor reactivación económica y resolver problemas de nutrición a partir de la industria alrededor del cultivo, producción, industrialización y comercialización de la cannabis, con un mercado potencial de 22 millones de mexicanos, pero para eso requiere una regulación que está detenida y que tal vez no podría ser realidad sino hasta el 2021 0 2022.

Con miles de solicitudes para autoconsumo en espera de aprobación y entre 200 y 300 empresas listas para invertir en México, todavía no se tienen fechas ni seguridad jurídica sobre cómo podría operar esta industria, que lo mismo ofrece productos y suplementos alimenticios, que medicamentos, remedios herbolarios y terapéuticos, uso en ropa, sustitutos de plástico, biocombustible o construcción.

La vocera del Movimiento por la Legalización 4/2020 en México, Lorena Beltrán, así como los empresarios Alfredo y Hugo Álvarez y Jorge Treviño, coincidieron –al ser entrevistados por EnLaLupa.com– en que la regulación de la cannabis detonaría una industria económica que ayudaría al país a salir de la crisis por la contingencia del Covid-19, ya que se estima que podría pagar entre 500 y 700 pesos por día a los empleados de este sector, además de reactivar al campo.

La atención está en las autoridades federales, sobre todo por la posibilidad de que este 9 de septiembre se publique el reglamento para este sector y de no ser así, en caso de recurrir a una nueva prórroga, el tema deberá definirse a más tardar este mes.

La suspensión del camino legal

Lorena Beltrán es directora de CannabiSalud, el primer congreso de cannabis medicinal internacional en México, es asesora externa en el Congreso para promover la regulación de la industria de la cannabis en el país y vocera del Movimiento por la Legalización 4/2020. Inició su carrera en esta industria en 2013 en Colorado, Estados Unidos, donde se dio el boom del uso recreativo de la cannabis.

El camino para legislar en México se dio después. En 2015 se consiguió el primer amparo en México para la importación de un producto de cannabis medicinal, lo que dio paso al cabildeo para la primera ley de importación de cannabis para uso medicinal e investigación científica, que se aprobó en junio de 2017 y el reglamento se publicó en octubre de 2018.

Lorena Beltrán

“En ese momento varias empresas nos preparamos para hacer el registro de los productos que deseábamos importar bajo el marco de esa ley, mi empresa fue una de ellas, fue la primera en obtener estos permisos de importación que se dieron antes de que cambiara el gobierno de Peña Nieto, estamos en medio de este proceso de tener nuestros permisos de importación, cambia el gobierno y elimina este reglamento que se había publicado”, declaró Beltrán.

Sólo 3 empresas pudieron obtener los permisos antes de que cambiara el gobierno federal, que fue cuando se pusieron en pausa a los permisos y ya no fue posible utilizarlos para la importación, comercialización y exportación.

En octubre de 2018, a la par de la publicación del reglamento, había amparos en favor del autoconsumo y se declaró anticonstitucional que no se permitiera a las personas tener sus propias plantas para autocultivo.

En noviembre de 2018 la entonces senadora Olga Sánchez Cordera presentó la iniciativa de ley para regular el control de la cannabis, para permitir el uso lúdico, comercial, científico y de investigación de la cannabis y sus derivados, que permitiría la producción nacional.

“Dimos un gran paso en marzo pasado con esta iniciativa de ley que permitiría la producción nacional, permitiría cultivar, cosechar, procesar, vender, tener puntos de venta, no sólo medicinal, sino uso recreativo. Esta iniciativa de ley estuvo calentándose por algunos años y en marzo se aprobó en lo general en el Senado, lo que seguía, pero se detuvo por la pandemia, era votar en lo particular algunas reservas en los artículos de la ley y ahí brincar a la Cámara de Diputados para el tema de impuestos, regresar al Senado, que lo firme el presidente y se publique”, detalló Lorena.

Se espera que la iniciativa de ley se vote antes de que termine el año y que se presente de manera inmediata un reglamento que permita iniciar una nueva industria en el país a mediados del próximo año.

“Se podría acelerar porque no se necesitaría una ley tan robusta como la que han querido aprobar, lo único que se tendría que hacer es reformar algunas leyes ya existentes”, insistió.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le dio hasta el 15 de diciembre al Congreso de la Unión para dictaminar la iniciativa en materia de cannabis, pero todavía faltaría el proceso en la Cámara de Diputados.

Un nuevo instituto, pero sin recursos

México ya tiene varias secretarías capaces de vigilar cada rama dentro de esta industria, como las Secretarías de Agricultura, de Hacienda, de Bienestar, y la misma Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), pero en la nueva iniciativa de ley se habla de crear un Instituto de Regulación de Cannabis.

Lorena Beltrán detalló que esta “sería una entidad nueva que regularía la industria, daría los permisos y no existe el presupuesto para este instituto, nos tomaría más tiempo, estamos basándonos en los tiempos establecidos en la Constitución, que una vez que se aprueba una ley tienen solamente 180 días para publicar su reglamentación, se violan los tiempos de la Constitución”.

Se espera que a mediados del próximo año pudieran tenerse todo el marco legal y tal vez el presupuesto para este nuevo instituto, porque de no ser así, “nos están dando atole con el dedo, si no se completa en lo que queda de este año, va a ser imposible que se pueda generar en 2021. Necesitamos que esta industria arranque en México. Si tuvieran voluntad lo podrían sacar ya, pero quieren seguir pateando el bote hasta donde se pueda y es una injusticia que no se puedan ver los beneficios de esta planta como industria”.

Los hermanos Alfredo y Hugo Álvarez, empresarios de la cannabis, señalaron que la ley parece tener buenos artículos, pero no está claro cuándo iniciará la industria, porque una cosa es que salga la ley y otra es que se pueda cumplir con lo que marca, como la creación del instituto que deberá otorgar las licencias de cultivo, de puntos de venta, de importación y exportación y de investigación.

Alfredo Álvarez

“Si no tiene presupuesto ese instituto, pues la ley entera es letra muerta. Podemos caer en circunstancias donde si la ley sale el 15 de diciembre de este año, pudiera darse el caso que fuese una ley que busca regular en algo pero no puede aplicarse por la falta de presupuesto. Eso obligaría no para abril de 2021, sino hasta abril de 2022, cuando se le otorgue presupuesto para que se cree ese instituto”, declaró Alfredo.

Otro problema es la trazabilidad, un término que se usa para que la autoridad conozca quién produce o importa la semilla, dónde se sembró quien la cosecha, quién la transforma, en qué la transforma, quién la vende y quién la compra y que le da seguridad al mercado.

“Si tenemos ley y no tenemos productos trazados en México, bueno, hoy la gente ya consume, el mercado potencial de consumidores de CBD para efectos terapéuticos pudiera llegar a 22 millones de mexicanos, hoy en redes sociales y pequeñas farmacias ya encuentras productos de CBD y nuestra preocupación es garantizar que los productos no contengan metales pesados o componentes que generen daños a la salud, pero no lo lograríamos si no abrimos los puntos de venta en cuanto inicie la ley”, agregó Alfredo.

En México se tienen miles de solicitudes para permisos de autocultivos ante la Cofepris y menos de mil que ya se resolvieron, pero para asuntos comerciales no se tiene un registro porque todavía es una actividad ilegal. Además, hay entre 200 y 300 empresas ya constituidas en México en espera de que se tenga lista la regulación para empezar a invertir.

El beneficio económico

Lorena Beltrán subrayó que contar con una industria nacional de cannabis tendría beneficios económicos, aunque los precios de la planta y sus productos se ajustan de acuerdo al mercado y las condiciones mundiales.

Como un ejemplo, citó a Canadá, que con menos habitantes que México ya tiene una regulación federal para el uso medicinal y recreativo y en 2019 logró 500 millones de dólares sólo de recaudación de impuestos por esta industria.

En el caso de Colorado, se generaron mil 300 millones de dólares en impuestos para el gobierno estadounidense. Esto demuestra la urgencia de que esta industria arranque en México como una manera de paliar la crisis económica, ya que el país podría consolidarse como el más grande productor de esta planta en el mundo.

Lorena Beltrán, directora de CannabiSalud; Joel Camarena, empresario de la cannabis; el biólogo Val «Doc» Martínez; el periodista Luis Hinojos, y José Antonio Gurrea, director de EnLaLupa.com, en uno de los invernaderos de la empresa Grow Element, en Denver Colorado, en 2016. Foto: Salvador Sierra

“Entre más nos tardamos más bajan los precios de todo a nivel internacional, ¿qué nos va a quedar? México se merece ser parte de esta economía verde, porque en los primeros años es cuando se van a generar los ingresos. El día que México legalice a nivel federal, va a crecer nuestra economía”, aseguró Beltrán.

Para ella, uno de los factores que detiene la regulación es el aspecto moral y quizá hasta electoral, pero se deben quitar los prejuicios porque es urgente entender el impacto económico de esta industria frente a las condiciones de desempleo y la urgencia de rescatar el campo mediante este cultivo, lo que obliga a los campesinos a dedicarse a otras actividades ilegales, como la tala clandestina de árboles o cerrar carreteras y participar en robos.

Al respecto, Alfredo Álvarez subrayó que México pierde una gran parte “del pastel” económico de la marihuana, porque el país puede ofrecer una mejor calidad de productos en menor tiempo y a menor costo.

Hugo Álvarez agregó que algunos estiman que el mercado mexicano podría oscilar entre los dos mil y los seis mil millones de dólares en el primer año de activación. Sólo en Illinois hubo ingresos por unos 30 millones de dólares a partir de su legalización y es una población más reducida que en México, además que en Estados Unidos se generan 350 mil empleos de manera directa.

“La planta es tan generosa que trae beneficios desde que es semilla. Para efectos de sueldos en el campo, calculamos que podrían llegar entre los 500 y 700 pesos diarios para los empleados que trabajen en este tipo de industria, dudo mucho que hoy alguna industria se los pague y los beneficios en la parte industrial, además de la medicinal, son increíbles, hay marcas de vehículos alemanes que sus defensas están hechas de grafeno producto de cannabis, puedes construir una casa con ladrillos derivados de cannabis”, insistieron los hermanos Álvarez.

De igual forma, el empresario Jorge Treviño advirtió que la parte medicinal no es la más fuerte en materia económica, porque el consumo lúdico genera más ingresos sobre todo por los impuestos que se pagan a los países, así que “decir, como gobierno, que esta parte no es importante ahorita, pues es no ver los beneficios económicos enormes que tiene para el país”.

“Una cosecha, considerando utilizar solo el 10% del área cultivable que existe en México y está ociosa, que son como un millón de hectáreas, en una sola cosecha, vendiendo la semilla a precios internacionales, podría generarse una venta de aproximadamente 800 millones de dólares”, estimó Treviño.

Ante esos beneficios económicos, consideró importante que se pongan candados para retrasar la inversión de empresas extranjeras en el tema de la cannabis psicoactiva para que primero se desarrolle una industria mexicana y después pueda competir con la industria de otros países, pero no antes, “porque si no, nos va a pasar como siempre y el dinero se va a ir a otras partes”.

La salud, la soberanía alimenticia y la agricultura

El cultivo de la marihuana también le abre paso a resolver problemas como la desnutrición, porque la semilla de esta planta, crece en poco tiempo y es un alimento muy importante, así que contribuiría a resolver problemas específicos en materia nutricional, pero tiene muchos otros usos.

“Con el tallo de la planta, con que cultives una hectárea de cáñamo, que es lo mismo que la marihuana, al triturarlo y mezclarlo con cal, tienes un material más resistente que el mismo concreto y construyes una casa de 200 metros cuadrados, es una planta que crece en 4 meses, es económica de cultivar y crece donde sea”, adelantó Lorena Beltrán.

Tabiques hechos con cañamo

Hugo Álvarez añadió que los contenidos de la planta tienen efectos en el cuerpo a través de las moléculas activas conocidas como cannabinoides, THC, CBD y otras, ya que se estima que hay alrededor de 113 cannabinoides, así que se debe buscar la planta completa con moléculas para aprovechar todos sus beneficios.

“Un ejemplo muy sencillo es la homeostasis, cuando nuestro cuerpo está relajado y tranquilo, balanceado, eso es lo que controla el endocannabinoide con el sistema nervioso central, por eso cuando escuchamos que tomes CBD porque es relajante, es por eso, porque actúa en este sistema, desinflama, relaja y tiene efectos en el cuerpo”, detalló Hugo.

Alfredo Álvarez alertó que sin regulación, hoy se pone a los consumidores en riesgo, porque adquieren extractos o productos terapéuticos y medicinales de dudosa procedencia que pueden tener efectos totalmente contrarios a lo que buscan. El 99.5% de los productos que hoy pueden comprarse por internet no están testeados, ni se conoce su origen y cuáles podría ser los efectos para la salud.

Educar a los consumidores

Hugo Álvarez abundó que la industria de la cannabis también debe educar a los consumidores para que conozcan que existen diferentes tipos de producto y diferentes métodos de consumo. Los tipos de producto van desde la flor, que es la que todo mundo conoce, hasta los tópicos que se pueden usar en ungüento o en productos de belleza.

También pueden encontrarse extractos, métodos para tener el concentrado de las moléculas y ahí aparecen los comestibles, extracciones de prensas, pinturas y algunas presentaciones en inhaladores.

El método de consumo también cambia. En el comestible puede haber desde gomitas, chocolates y pintura para alimentos, los inhaladores y la combustión, que reduce el consumo de las moléculas de la cannabis, aunque es rápido. También existe la vaporización que permite regular la temperatura para los beneficios de lo que se consume. Tanto en la combustión como en la vaporización, las moléculas se van directamente a los pulmones.

El método comestible, por ejemplo, tarda más tiempo en tener un efecto en el cuerpo que el método de vaporización o de combustión, porque se metaboliza a través del hígado y puede tener “un efecto mucho más fuerte, es porque al momento de metabolizar en el hígado el THC se vuelve más fuerte y se recomienda para pacientes que no les gusta fumar o no les gusta el sabor y lo puedes disfrazar con el alimento”.

En el método de consumo tópico aparecen los productos de belleza, parches, ungüentos, bálsamos, que ingresan al torrente sanguíneo a través de la piel. El método sublingual cuenta con las mezclas de cannabinoides que se ingieren a través de las mucosas, “estos aceititos se pueden o digerir de manera oral o las puedes dejar debajo de la lengua y que se ingiera por las mucosas, es lo mismo que pasa con los inhaladores que son para el asma y en este tipo el método de consumo es muy rápido sentir el efecto, pero es más corto el periodo de efectividad en el cuerpo”.

Satanización producto de la ignorancia

Jorge Treviño es socio fundador de la primera empresa en México que importó, distribuyó y comercializó legalmente productos de cáñamo en el país. El cáñamo forma parte de la cannabis sativa y no requiere regularización, sino control del porcentaje de THC para que no exceda los límites.

“El cáñamo no es un producto ni ilegal, ni que requiera de productos de ningún tipo, hasta la fecha para comercializarse en el país, por eso llevamos casi 9 años haciéndolo. Sin embargo, como la regulación que se pretende hacer no es muy clara en esta separación es posible que el cáñamo pudiera entrar en algo sobreregulado y pudiera haber una afectación muy grave sobre la industria del cáñamo, que no sólo es alimento, puede ser ropa, sustitutos de plástico, o biocombustible o construcción, una infinidad de productos que se pueden hacer de este mismo cultivo”, detalló.

El cáñamo tarda entre 3 y 4 meses para que se coseche y se pueda utilizar sus semillas, fibras y flores para producir una gran cantidad de productos. Se puede vender como alimento de manera inmediata o se puede importar la semilla que cuesta entre 25 y 30 mil pesos la tonelada, para empezar a generar ingresos y empleos en el campo mexicano.

Treviño subrayó que eso permitiría hacer contratos con los campesinos y comprarle los productos, así que se reactivaría la economía desde un sector muy golpeado, ya que “empezaríamos a generar riqueza en el campo y la economía se empieza a activar de manera masiva”.

Consideró que quienes retrasan la regulación, ignoran los beneficios y satanizan la cannabis porque la relacionan con las connotaciones negativas de la marihuana. Esto ocurre tanto en las autoridades como en la sociedad en general, porque desconocen que los productos no generan adicción y a muchos no les interesa aprender.

Si el cáñamo se deja fuera de la regulación, este mismo año se podría empezar a generar empleos y mejorar la situación económica en el país, en lugar de enviarlo a esperar como sucede con la marihuana.

Plazos que se cumplen

El pasado 28 de julio, la Cofepris entregó a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), para su análisis, el proyecto de reglamento para uso medicinal de la cannabis, que si bien se considera un avance importante requiere ajustes, porque es confuso en sus definiciones y deja fuera a los suplementos alimenticios y a los remedios herbolarios, con lo que entrega todo a la industria farmacéutica.

Lorena Beltrán señaló que el documento no será una completa realidad hasta que no se tenga la publicación en el Diario Oficial de la Federación, sobre todo ante “los constantes retrasos de nuestras autoridades públicas”. Además, se quedan sobre la mesa varias confusiones.

Entre ellas, se encuentra la definición que se da al cáñamo, que si bien es conocido internacionalmente por ser la planta de cannabis, tiene menos del 1% de THC, así que no representa un riesgo a la salud y cuenta con amplios usos industriales.

Asimismo, advirtió que “el reglamento no contempla el uso que se le dará a flores, semillas y hojas del cáñamo, tampoco la producción de suplementos alimenticios y remedios herbolarios, dejando todo en las manos de la industria farmacéutica, permitiendo sólo la producción y desarrollo de medicamentos”.

Sin embargo, “por fin se permitirá la investigación científica de la planta, algo que nunca debió haber sido prohibido”. Tras la aprobación de ese reglamento, insistió que le toca a los ciudadanos hacer valer su voz en la consulta pública que se realizará en la materia.

Hace unos días la Conamer, después de analizar el proyecto de reglamento, envió un oficio a la Cofepris donde indica que esta comisión federal no entregó el documento como debía ser, que no estaba en forma. Cofepris respondió con el formato adecuado y la Conamer emitió más comentarios a Cofepris “y lo que dice es que sugiere contemplar los remedios herbolarios. Lo que busca Conamer es tratar de convencerlos de ampliar el reglamento, pero no puede hacer más, sólo emitir los comentarios y esperar que la Cofepris los tome en cuenta”.

Cofepris tiene hasta mañana, 9 de septiembre, para publicarlo en el Diario Oficial de la Federación pero ha trascendido que pedirá otra prórroga porque no terminará los ajustes del reglamento y podría aplazar la publicación una o dos semanas más como máximo, porque no puede pasar de este mes, aunque por ahora todo “es esperar al miércoles, porque se supone que sí se debe publicar”.

Uno de los tantos foros que se han realizado sobre el tema

“Los comentarios de Conamer estuvieron muy completos y si Cofepris los toma en cuenta, aunque sea parcialmente, será un avance. Si sacan el reglamento tal cual siento que lo harán sólo para cumplir con la SCJN y optarán por lo más limitado posible», dijo Lorena Beltrán, quien reconoció, sin embargo, que permitir el cultivo para fines de investigación y el desarrollo de medicamentos «es un paso muy importante”.

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