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A 50 años del Mundial de México 70, habla Horacio López Salgado, goleador histórico

Entrevista: Enrique Calderón/EnLaLupa.com

¿Quién iba a pensar que ese muchachito alto, delgado, morenito que corría alegre tras un balón en la unidad deportiva de Taxco en el estado de Guerrero, llegaría a ser una leyenda del futbol mexicano? Con cinco títulos de liga, un campeonato de goleo, y su participación en el mundial de México 70, codeándose con enormes figuras como Beckenbahuer, Dino Zofh, Giani Rivera, Rivelino, Tostao, y, por supuesto, el Rey Pelé, hacen de Horacio López Salgado un referente y una brillante estrella del futbol nacional.

Horacio López Salgado, un referente y una brillante estrella del futbol nacional. Foto: Enrique Calderón

“Yo sabía que iba ser futbolista, siempre lo pensé, lo tenía metido en la cabeza desde que jugaba en las canchitas del lugar donde nací, mi querido Taxco”. En una charla de “café” Horacio cuenta que su hermano mayor, Jesús Salgado, lo inspiró a ser futbolista. Jesús fue un destacado jugador que llegó hasta la reserva profesional del Zacatepec, pues los jovencitos de Taxco eran “semilleros” del club cañero.

“Siempre me gustó el deporte», comenta López Salgado, a EnLaLupa.com. «Jugaba futbol, basquetbol, volibol y aprendía rápido”.

Horacio llegó lleno de ilusiones a la ciudad de México a los 14 años, a estudiar en la Vocacional 4 del Politécnico Nacional con el deseo de llegar a ser ingeniero, sin embargo el destino le tenía preparado otro camino, pues dentro de las aulas conoció a Marco Antonio Padilla, nada más y nada menos que el hermano del “Gansito Padilla”, gran futbolista de los Pumas de la Universidad. Ambos hicieron una bonita amistad, formaron el equipo de la escuela y más tarde fueron campeones del Torneo Intramuros del IPN. Horacio ya figuraba como goleador.

Horacio, el quinto de izquierda a derecha (sentado), cuando jugaba para el América

“En 1968 Marco Antonio me invita a probarnos en el América, así de sencillo, esa fue la primera llamada del destino, la primera luz que seguir para lograr mi anhelo de ser futbolista profesional, casualidad o no, yo me quedé y a Marco Antonio no lo aceptaron”.

CARRERA VERTIGINOSA

La carrera de Horacio López Salgado en el club América fue vertiginosa y veloz como sus mismas cualidades, de inmediato mostró su gran hechura de goleador y en menos de seis meses ya había pasado de la reserva especial a la reserva profesional, hasta llegar al primer equipo que en ese entonces era dirigido por el peruano WaterOrmeño.

Desde la tribuna Guillermo Cañedo, presidente del América, lo observaba detenidamente, lo mandó llamar y le dijo: “Horacio eres bienvenido, échale ganas jovencito, tienes pinta de campeón”.

Desde la tribuna Guillermo Cañedo, presidente del América, lo observaba detenidamente, lo mandó llamar y le dijo: “Horacio eres bienvenido, échale ganas jovencito, tienes pinta de campeón”. Foto: Enrique Calderón

Cañedo lo arropó y los resultados se dieron casi de inmediato; Horacio se convirtió en titular y pieza clave para lograr el campeonato de liga 1971 con América derrotando a los entonces “Choriceros” del Toluca con marcador de 2-1. El segundo gol, el que le diera el título a los “Cremas” del América, fue obra de Horacio, luego de un centro que cruzó la portería y el portero de los diablos rojos rechazara, López Salgado le ganó la pelota con una barrida extraordinaria para vencer la portería del Toluca.

MÉXICO 70

Con apenas 22 años Horacio fue seleccionado por Raúl Cárdenas y logró ser titular en el primer partido de México contra la URSS, en la justa mundialista organizada por nuestro país, incluso dejando en la banca al mismísimo Enrique Borja. “Fue una experiencia única e inolvidable, estadio Azteca lleno, escuchar el himno nacional, el mismo que escuché tantas y tantas veces en mi escuela primaria de Taxco, y ahora escuchaba en el Azteca, es una sensación indescriptible que cada que vez que la recuerdo me pone a punto de las lágrimas”.

Horacio (número 10) durante un juego del Mundial México 70

Luego de esa copa del mundo, en la que poderosa escuadra de Brasil ganara el campeonato, y en agradecimiento a todas las muestras de cariño del pueblo mexicano, el equipo mexicano fue invitado en 1971 a jugar un partido amistoso en el espectacular y legendario estadio de Maracaná en Río de Janeiro. México enfrentó a Brasil con todas sus estrellas comandadas por “Pelé”, Rivelino, Tostao, Clodoaldo, Jair, Felix, Piazza, Carlos Alberto y el resultado aunque adverso, dejó un gran sabor para la afición mexicana, 2 a 1 a favor de la “Verde Amarela”. El gol mexicano, por supuesto, fue obra de Horacio López Salgado, que con esa anotación se consolidaba como el goleador del momento. “Nunca me gustó cambiar camisetas, pero en esa ocasión me acerqué a Pelé para pedirle su playera, desafortunadamente ya se la había prometido a el Halcón Peña”.

LA LLEGADA DE ENRIQUE BORJA

No todo fue miel sobre hojuelas para Horacio, pues a pesar de haberle dado el campeonato de liga al América en 1971 con un gol suyo, la prensa mexicana anunciaba con bombos y platillos la llegada al nido americanista de Enrique Borja, proveniente de la Universidad y quien ya contaba en su palmarés con dos mundiales, Inglaterra 66 y por supuesto México 70. Con Borja llegó José Antonio Roca como director técnico y el destino de Horacio en ese torneo fue “calentar” la banca. “Enrique fue un gran compañero, hicimos buena amistad, pero Roca lo prefirió a él, y sí, yo me sentía frustrado, molesto, triste. Después comprendí que Borja venía acompañado de una gran campaña publicitaria pues salía en programas de televisión, fotonovelas y comerciales en la empresa televisora dueña del equipo, él era galán y yo no” (risas).

Borja, durante un partido del Mundial 66

Al terminar la temporada y el contrato de Horacio con los “Cremas”, llegaron las ofertas de Cruz Azul, Chivas y Necaxa: “Acudí a la oficina de Guillermo Cañedo que en ese tiempo estaba en la Zona Rosa, al llegar estaban en su oficina directivos del Necaxa. Don Guillermo me dijo tu pase ya está en el Necaxa, así que te vas a jugar con ellos. Me quedé callado por un momento y le dije discúlpeme don Guillermo pero no me voy al Necaxa, mi carrera está en ascenso y considero que en Cruz Azul o Chivas me va ir mejor. No seas mal agradecido,  me dijo Cañedo furioso, y yo me hice de valor y le dije que tenía que ver por mi familia y mi carrera.

En fin, Cañedo me dijo dile a mi compadre Guillermo Alvarez que me llame, que quiero todo el dinero del contrato junto, no quiero abonitos, ah…pero si te llegas a enfrentar contra nosotros en alguna final no vas a jugar, te lo aseguro”.

Horacio, con la casaca del Cruz Azul

Efectivamente, por alguna situación especial, o “coincidencia” Horacio no jugó contra el América en la final de 1973 en la que la “Maquina” del Cruz Azul le propinó una humillante derrota al América de 4 goles a 1 en el Estadio Azteca. “Raúl Cárdenas que en ese entonces era el entrenador, dio la alineación y metió a Octavio Muciño en mi lugar”.

“Siempre estaré profundamente agradecido con Guillermo Cañedo, Guillermo Álvarez Macías y, por supuesto, con Guillermo «Billy Álvarez».

EL CENTAVO MUCIÑO

“En esa época los jugadores de Cruz Azul vivíamos y entrenábamos en Jasso, Hidalgo. Cuando llegué a Cruz Azul el goleador del equipo era Octavio Muciño, originario de ahí y muy querido por la afición. Iniciamos una disputa deportiva, él era muy fuerte, aguerrido, veloz, pero yo le gané el puesto a buena lid, y también me gané el recelo de toda su familia, en especial de sus hermanas, no me podían ver, y todo se puso peor cuando el Guadalajara hizo una oferta por uno de los dos, nos querían en las Chivas. Al final Octavio se fue a Guadalajara y yo me quedé de titular indiscutible en Cruz Azul. La triste historia es conocida, Octavio fue cobardemente asesinado en Guadalajara. Eso acentuó el desagrado de su familia, y hasta la fecha no me aceptan”.

Horacio fue un goleador indiscutible, su inteligencia en el área chica, su remate de cabeza siempre certero, su gran disparo con ambas piernas, y, sobre todo, un hombre serio, disciplinado y firme en sus convicciones. Horacio López Salgado debe ser considerado, sin duda, como una de las grandes leyendas del futbol mexicano: 133 goles con la playera de Cruz Azul, segundo mejor goleador en la historia del Cruz Azul, seis campeonatos de liga, uno con América y cinco con Cruz Azul.

Octavio Muciño

Manuel se hizo el «loco»

Sobre la reciente muerte de Manuel “Loco” Valdés, quien era gran fanático del América, Horacio recuerda que lo conoció en los campos de entrenamiento de ese club. «En una ocasión lo tuvieron que sacar cargándolo pues no se quería salir de la práctica. En una ocasión”El Loco” invitó a todo el equipo a comer al entonces famoso restaurante Andersons de la Zona Rosa, al final llegó la cuenta y Manuel se hizo el “loco” y no pagó, comenta López Salgado a toda carcajada.

         Enrique Calderón es director de la Revista Arena de lucha libre, jefe de prensa del Consejo Mundial de Lucha Libre. Director de la revista oficial de Cruz Azul y Chivas. Jefe de prensa del FC Politécnico de la segunda división profesional. Presidente de la Comisión de Cultura y Deporte de la Cámara de Comercio de México en China.

López Salgado y el autor

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