Héctor Parra - Análisis y Reflexiones

A seis años de la masacre de los 43 normalistas siguen lucrando – Héctor Parra Rodríguez

Padres de familia, abogados, integrantes de la CIDH, Morena y Andrés Manuel López Obrador, han usufructuado política y económicamente la muerte de los 43 normalistas, de la Normal “Isidro Burgos” quienes fueron asesinados en el municipio de Iguala, Guerrero, gobernado entonces por José Luis Abarca, el recomendado del hoy presidente de México, perredistas que mutaron a Morena. Este último aún en prisión, así como su esposa.

Normalistas que habían robado ese 26 de septiembre varias unidades de transporte, quienes en lugar de estudiar se trasladaban a la Ciudad de México, para participar en el movimiento de conmemoración del 2 de octubre. Por sus desmanes fueron confundidos con un grupo rival a “Guerreros Unidos”, causa por la que fueron atacados, asesinados y quemados. No ha faltado quien asegure que transportaban droga en una de las unidades, lo que causó el verdadero conflicto.

López Obrador y su equipo han pretendido borrar la “verdad histórica”, como se dice en materia de Derecho Penal, para crear una nueva historia que satisfaga a los vividores de la tragedia, empezando por el activista, extremista y abogado Vidulfo Rosales, que los representa. Vivos no los podrán encontrar, como es el absurdo reclamo, hay claras pruebas, no sólo presunciones, del homicidio colectivo de que fueron objeto los 43.

Entonces culpaban al personal del Ejército Mexicano, como uno de los probables autores de la masacre, exigían entrar a todos las zonas militares del país para buscar a los “desaparecidos”. Curiosamente con este gobierno cesó la exigencia. Las muertes han sido politizadas por los activistas de la izquierda. Y la inútil de Rosario Ibarra asegura que se mantendrá “en pie de lucha” por el caso de Ayotzinapa.

Tres pequeños restos de huesos humanos han sido analizados en la Universidad de Inssbruk, Austria, llevaron a la conclusión de haber pertenecido a tres de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa y ni así aceptan la muerte, los quieren vivos y de regreso. Milagros no son posibles. Así que sólo es lucro político y económico. El último análisis que realizó la Universidad (en este gobierno), confirmó la tercera muerte, pero los padres se resisten a la verdad ¡Eso se llama terquedad!

López creó su “comisión de la verdad”, para destruir lo que se hizo en el sexenio pasado y con ellos, con Alejandro Encinas al frente, se confirma la politización del asunto. Encinas advirtió hace varios meses que él ya sabía dónde estaban los cuerpos y hasta ahora nada. El presidente ha recibido tres veces en este año a los padres de los asesinados; gran diferencia con los padres de los niños con cáncer, a estos sistemáticamente los ha rechazado. También crearon una “Fiscalía Especial” para el caso; lo insólito, Encinas encabeza las investigaciones del grupo; la persecución de los delitos de homicidio tumultuario, en manos del Poder Ejecutivo y no de la Fiscalía General de la República. Otro dato más que confirma la politización del asunto.

Todo el fin de semana han tenido acciones de protesta los padres de los normalistas asesinados en la Ciudad de México, y el grupo de choque que los acompaña. Este sábado 26 tendrán otra manifestación frente a Palacio Nacional. Tan mal están los “reclamantes de justicia”, que fueron al Palacio Legislativo del estado de Guerrero, a causar destrozos, a quemar el inmueble. Nada les pasa a esos delincuentes; la tolerancia en el exceso.

El gobierno de López Obrador, como todo movimiento político en contra de sus antecesores, enfoca su atención para detener a exfuncionarios para procesarlos por las fallas procesales y posibles violaciones de derechos humanos en agravio de muchos de los delincuentes detenidos (más de 130), muchos han sido liberados, a pesar de ser confesos. Ya hay órdenes de aprehensión en contra de exservidores públicos. ¿De los avances en encontrar a otros presuntos responsables de los homicidios? Eso parece ya no importar. Tomás Zerón y varios de su equipo ahora son el objetivo político de Andrés Manuel, para ingresarlos a la cárcel, exhibirlos y procesarles.

No les preocupa quiénes fueron en realidad los responsables de la masacre, su interés está en desprestigiar a los “neoliberales” del grupo de Peña Nieto. Dicen haber encontrado los restos del último de los asesinados, en lugar distinto al basurero de Cocula, a 800 metros de distancia; hasta ahí los enormes avances de dos largos años. El padre Alejandro Solalinde, de pronto se quedó mudo, cuando anteriormente fue un activista de desprestigio la causa. Tramposamente no aclaran que, desde entonces se dijo que sólo unos cuerpos (aproximadamente 17) habían sido incinerados en el basurero, no todos, de ahí que hayan encontrado más restos en otro lugar. ¡Están muertos los 43!

Para López Obrador, la mediatización es lo más importante. No dejar morir el movimiento. De ahí que Andrés López ha recibido en este año hasta en tres ocasiones a los activistas, con agrado, para informarles de los avances y los padres felices con el presidente, además lo acompañan otros altos funcionarios como Olga Sánchez, por ello siempre salen contentos, se reúnen con su aliado político. Eso sí, exigen celeridad al Poder Judicial y a la Fiscalía. Pero ya no causan problemas al gobierno federal, por eso se fueron a Guerrero, donde no hay autoridades responsables de la investigación, allá sí causaron destrozos. Obvio la colusión es evidente entre gobierno federal con los agitadores del movimiento.

Éste es uno de varios asuntos que aprovecha el Presidente de la República, para manipular la agenda mediática; Andrés López es profesional, genera mentiras, crea tendencias procurando que sus seguidores se olviden de los serios y verdaderos problemas que está causando su nefasto gobierno, ineficiente y corrupto. Enumero una pequeña lista de los conflictos que ha causado López Obrador, vaya que logra distraer cual bufón de circo.

Resulta preocupante que aumenten los problemas de corrupción en el gobierno y no haya proceso alguno en contra de los corruptos, como en el Instituto para robarse lo robado; el conflicto con el gobierno de Chihuahua, el gobernador Corrales le dijo que con él se topó con pared; los despidos en la Comisión Nacional del Agua por supuesta corrupción, hizo limpia (entre ellos se llevó a la queretana Celia Maya, morenista fiel a López, no le valió y la despidió); el nulo crecimiento económico; los 75 mil 844 muertos por la pandemia que ya es una tragedia mundial, más 720 mil 858 contagiados (cifras oficiales que distan de la verdad); los bloqueos de las vías de ferrocarril sin consecuencias; el cheque de los 2 mil millones de pesos que le dio Gertz Manero a López y no ha tenido destino; la fraudulenta rifa.

Por eso López inventa ser el presidente más criticado de la historia por los medios de comunicación y columnistas, cuando es otra más de sus absurdas, aberrantes farsas mediáticas para distraer de los temas fundamentales. Conclusión: Andrés Manuel López Obrador en sí mismo es una farsa. En tanto este día se volverán a manifestar de la CDMX los farsantes de “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Héctor Parra Rodríguez

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top