Historias de la Metrópoli

A 7 meses de la pandemia, la cerveza vuelve a sudar el frío y los bohemios brindan por la vida

Crónica y fotos: Santos Mendieta/EnLaLupa.com

Justo y necesario. La cerveza vuelve a sudar el frío. Los aromas de la botana flotan en la renacida cantina que a siete meses del confinamiento volvió a abrir sus puertas. “¡Ya abrimos!”, reza un letrero a las afueras del Monte Casino Bar, uno de los tradicionales rincones bohemios que reinició actividades con estrictas medidas sanitarias.

El anuncio del semáforo amarillo en Querétaro fue un respiro para los poco más de 30 negocios que tienen licencia de “cantina” y que, a diferencia de los restaurantes bar –que pudieron abrir al 30% de capacidad–, tuvieron que esperar más tiempo para poder reactivarse. Para otros, como Chava Invita, el cierre prolongado terminó por ahogar sus esperanzas.

Una vez que se oficializó la fecha de reapertura, de inmediato anunciaron a través de redes sociales que volverían a abrir. Tanto en Facebook, como en los grupos de WhatsApp, los cientos de parroquianos del Monte Casino Bar amenazaban con regresar a la cantina… ¡y cumplieron!

Jueves. Doce del día. Don Alberto Ángeles, propietario del Monte Casino, llega a su negocio ubicado en Madero 324-A, en la colonia Niños Héroes. La fachada luce como nueva, pues durante este periodo de inactividad se aprovechó para realizar labores de mantenimiento en el negocio, lo cual también sirvió para emplear algunos días a su personal.

Una cadena restringe el ingreso “Por disposiciones de sanidad, contamos con un aforo limitado. El personal le indicará si contamos con lugar y la capacidad que se tiene para poder ofrecerle el servicio. Por su salud y la nuestra”. La puerta de vaivén ya no rechina. Charlie se acerca y nos anuncia nuestra fortuna: somos la persona 16 de un aforo máximo de 21. Cruzamos el tapete sanitizante, nos toma la temperatura y nos ofrece alcohol en gel.

Una serie de señaléticas refuerzan la invitación a mantener la sana distancia. Hay mesas que no están habilitadas para cumplir con el aforo permitido. El personal utiliza cubrebocas o caretas. Hay dispensadores de gel que se ofrecen de manera frecuente a los comensales.

Otro de los cambios es que el acceso es únicamente por la entrada y ya se ha habilitado una salida. Asimismo, por el momento no está permitida la música en vivo. Todo es informado puntualmente tanto por don Alberto Ángeles, como por Alex Cruz, Juan Rodríguez, Erick Loredo y Carlos Flores, el equipo inamovible del Monte Casino Bar.

La realidad parece distinta, pero poco a poco este templo del dios Baco comienza a recobrar la vitalidad que se mantuvo dormida desde el pasado mes de marzo.

Huele a botana. Brota el perfume de las patitas de puerco en vinagre y el aroma del caldo de pollo. Ya se extrañaba el sabor de los tacos de rajas y carne en salsa verde, y el crujir de los tacos dorados de papa con su típica salsa negra.

Las copiosas barbas canas, largas cabelleras o nuevos looks pandémicos comienzan a aparecer. Hay quienes incluso aseguran llevar más de seis meses sin beber una gota de alcohol. ¿Qué te panzó? ¿Hace cuántos kilos que no te veo? Las carcajadas regresan a la barra.

Viejas caras conocidas. Regresan los ingenieros, los abogados, los burócratas, los jubilados, los comerciantes, los periodistas… Fieles parroquianos vuelven a ocupar a sus espacios y piden sus tragos acostumbrados. A momentos parece que no ha cambiado nada.

Sin embargo, también se recuerda a aquellos que tristemente se adelantaron durante este aciago periodo: el ánimo bromista de don Celso Hernández; la agradable charla de don Mario Godínez; y el fervor cruzazulino de don Jorge González. A todos ellos, compañeros de barra, se les rinde homenaje levantando el jaibolero y diciendo: ¡Salud!

A las afueras hay gente esperando que se desocupe un lugar. Muchos han esperado la reapertura de este tradicional rincón bohemio donde se alcanzan acuerdos, donde se humedece el habla, donde se forjan amistades. A siete meses del confinamiento, el Monte volvió a abrir sus puertas, los bohemios brindan por la vida y la cerveza vuelve a sudar el frío. Ya era justo y necesario.

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