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Pepe Guzmán Vera: «el día que jugué con los 49s de San Francisco»

Entrevista: Enrique Calderón/EnLaLupa.com

“Y ahí estaba yo, en el estadio de los Cafés de Cleveland, portando el uniforme de los 49s de San Francisco a punto de patear un gol de campo, teniendo a compañeros que eran estrellas del futbol americano y con un estadio repleto de aficionados. Vivía, quizá, la experiencia más grande de mi vida como deportista”, dice a EnLaLupa.com, Pepe Guzmán Vera, nacido en Guadalajara, Jalisco, hace 71 años.

“Y ahí estaba yo, en el estadio de los Cafés de Cleveland, portando el uniforme de los 49s de San Francisco a punto de patear un gol de campo»

“Antes de patear el balón, llegaron a mi mente imágenes de mi adolescencia, cuando jugaba “coladeritas” en la colonia donde crecí, la Noche Buena, muy cerca de la plaza de toros y del estadio de la Ciudad de los Deportes en donde acudía a ver los partidos de futbol americano, y mi ilusión era retratarme con los jugadores del equipo guinda y blanco. Y es que a pesar de que me gustaba el soccer me enamoré del futbol americano”.

Recibiendo el trofeo de campeón de la Liga Bilbao junto a su esposa.

Aunque nació en la Perla Tapatia, Pepe fue registrado en la ciudad de México. De familia de clase media, en la que no había lujos y que como la mayoría de los estudiantes contaba apenas con las monedas para pagar el camión a la famosa Vocacional 5 de la Ciudadela, de inmediato se integró al equipo juvenil de los “Tlacuaches”. Pero al mismo tiempo jugaba futbol en la Liga Bilbao en donde fue campeón y destacó como un férreo defensa central, y sí… ahí comenzó a practicar “las patadas”.

En la liga Bilbao de futbol soccer. Pepe aparece en la fila de arriba; es el segundo de izquierda a derecha.

En el equipo de la vocacional, Pepe de inmediato comenzó a sobresalir por sus grandes cualidades físicas, y el coach Mario Borjes le dio una oportunidad. En el primer partido contra Ciencias Químicas interceptó dos pases, y sus cualidades que lo llevaron a ganar el campeonato de categoría intermedia, hasta llegar al Casco de Santo Tomás para formar parte de la poderosa escuadra de las Aguilas Blancas, el máximo equipo del Instituto Politécnico Nacional.

GUZMÁN VERA Y LAS AGUILAS BLANCAS

“Como trabajaba en un banco en las mañanas, me daban permiso de salir temprano para ir a la Escuela Superior de Comercio y Administración del Poli, y de ahí me iba a entrenar, pero como llegaba de traje al campo de entrenamiento, me hice objeto de rechiflas y burlas de los compañeros, pensaban que era pirruris y no sabían que era el único traje que tenía, recuerda Pepe en esta conversación.

«El ambiente en el americano era muy pesado, con muchas bromas y novatadas, pero había que aguantar como novato para quedarte en el equipo»

–¿Había muchas novatadas?

Sí, el ambiente en el americano era muy pesado, con muchas bromas y novatadas, pero había que aguantar como novato para quedarte en el equipo. En el inicio agradezco sobremanera al entrenador Manuel Vallarí, hermano del Pibe Vallarí, que me orientó, aconsejó y fue parte fundamental de mi carrera, pues de defensivo me cambió a corredor, receptor y después me daría la oportunidad de ser pateador. Sin embargo, dos años después llegó como entrenador en jefe el legendario doctor Jacinto Licea, yo ya era una estrella y por mi popularidad y carisma la prensa llegó a mencionar en los diarios que los triunfos del equipo se debían a “Guzmán Vera y a las Aguilas Blancas”.

Uno de tantos reconocimientos recibidos por Pepe durante su carrera deportiva

LAS AGUILAS BLANCAS DEL 73

Jacinto Licea era un gran entrenador, muy metódico y ordenado. Con él el equipo comenzó a tener muchas victorias en la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano (ONEFA) y barrieron con los equipos de la UNAM, como Cóndores, Águilas Reales y Guerreros Aztecas y con sus mismos hermanos del Politécnico, los Buhos de Medicina, los Cheyenes y los Pieles Rojas. Sin embargo, la relación de Pepe con el doctor Licea no fue del todo buena:

“La fama me llegó de repente, muchas entrevistas, visitas a programas de espectáculos de la televisión, firmas de autógrafos, premios para ir a Estados Unidos a presenciar los Tazones, tanta fama me abrumaba. En fin, la relación con Jacinto Licea se tornó ríspida, pues cuando llegaban los reporteros al campo de entrenamiento iban directo hacia mí y me rodeaban para que yo les diera la información, y Licea pasaba a segundo plano, situación que no le gustó para nada y que me cobraría en un tiempo no muy lejano.”

«La fama me llegó de repente, muchas entrevistas, visitas a programas de espectáculos de la televisión, firmas de autógrafos, premios para ir a Estados Unidos a presenciar los Tazones, tanta fama me abrumaba»

Las Aguilas Blancas jugaron en varias ocasiones en Estados Unidos contra equipos de la categoría junior college y obtuvieron buenos resultados.  En México lograron el campeonato de la ONEFA en 1973 luego de vencer a su acérrimo rival los Cóndores de la Universidad, un gran equipo donde destacaban jugadores como Leonardo Lino, Caballero, Roberto Brambila, pero las Aguilas Blancas eran un trabuco lidereado por Guzmán Vera, pero también por los hermanos Antonio y Carlos Bustillos, Juan Patlán, Esteban Oropeza y Rafael Híjar, los cuales portaron orgullosamente los colores guinda-blanco en infinidad de ocasiones en los famosos clásicos Poli-Pumas, duelos legendarios, llenos de pundonor, coraje y rivalidad que en ocasiones llegaron a teñirse de sangre por las salvajes broncas de los porros del Poli y de la Universidad, dentro y fuera del estadio.

LOS “MÉTODOS” DEL DR. LICEA

En 1974, luego de obtener el gran triunfo ante los Cóndores de la Universidad y haber ganado el clásico Poli contra Universidad, ante un lleno total en el Estadio Azteca, la marca de pantalones Levys, y su director de mercadotecnia Enrique Roca realizaron en México una competencia la cual consistía en que el ganador tendría la oportunidad de ir a San Francisco y formar parte de los 49s de San Francisco. La competencia era única y exclusivamente para pateadores y Guzmán Vera la ganó de manera amplia y contundente.

Guzmán Vera y el autor

Se trató de un triunfo que causó envidia y recelo entre algunas personas, entre ellas en Jacinto Licea: ”Cuando me llega la carta de invitación de los 49s, también le mandan a Jacinto un programa de acondicionamiento y preparación física para que yo lo siguiera al pie de la letra justo un mes antes de que viajara, con el objetivo de que yo llegara en excelente condición física. Sin embargo, el doctor nunca me dio el programa, me cerraron las puertas del Casco de Santo Tomás para entrenar, no me prestaban balones para patear y de plano me tuve que ir a entrenar yo solo al campo del club hermano los Cheyenes”.

Reconocimiento del IPN al mejor jugador en 1973

¿MEXICANO, EN DÓNDE DEJASTE EL SOMBRERO?

“La aventura y el sueño de jugar en la NFL comenzó. En 1974 llegué a San Francisco, y a pesar de haber sido bien recibido era yo prácticamente un desconocido. Los jugadores me veían como bicho raro. ‘¡Hey, mexicano!’, me gritaban, ‘¿dónde dejaste tu sombrero?’ En las pruebas físicas casi me desmayo, reconozco que no iba bien preparado, no entrené lo suficiente pues no cumplí con el programa de acondicionamiento que me mandaron y que Jacinto Licea no me dio. Así que estuve a punto de quedar fuera del equipo, sin embargo me esforcé al máximo y firmé el contrato. Soy uno de pocos jugadores mexicanos, que aunque no debuté, pertenecí a los 49s de San Francisco, a los los Carneros de Los Angeles y a los Jefes de Kansas City”.

La carta invitación para jugar en San Francisco

Fueron cinco años muy difíciles para el pateador en sus andanzas por los equipos de la NFL, en donde sólo algunos jugadores de origen mexicano, pero no nacidos en México pudieron debutar, como Rafael Septién en los Vaqueros de Dallas. De hecho, hasta la fecha ningún jugador nacido en México ha debutado en la NFL. Sin embargo, pese a todas las adversidades y a no dominar el idioma inglés, Pepe Guzmán Vera es el jugador mexicano que perteneció a tres equipos de la NFL, que jugó más de diez partidos de pretemporada y que logró más de cinco goles de campo en esos juegos.

Con el contrato de los 49s de San Francisco

Así recuerda Pepe uno de esos goles de campo: «Entonces el silbato sonó, me centraron el balón, mi compañero lo detuvo y lo patee con toda mi alma y mi corazón. Verlo pasar por la ‘Y’ y anotar el gol de campo de la victoria fue la satisfacción más grande de mi vida, pero, sobre todo, competir con grandes pateadores como Nick Lowery y JanStererud, este último en el Salón de la Fama.

«Mi paso por San Francisco fue como un sueño»

Y aunque semanas después le informaran que no iba a quedar en el equipo de San Francisco, y fue cortado como comúnmente se dice en el argot del futbol americano, Pepe confiesa en esta charla que siempre disfrutó de ese deporte. «Para mí fue como un sueño. Al reflexionar, antes de dormir, me daba cuenta de la magnitud de lo que estaba viviendo”.

Una carrera singular

  • En 1973 es nombrado novato del año de la ONEFA y seleccionado mexicano.
  • Ganador del Heraldo de México al mejor deportista del año en dos ocasiones.
  • En el año 2003 se le informa que ha sido galardonado e ingresa al Salón de la Fama del Futbol Americano en México e inmortalizado con la placa de bronce realizada por el escultor Alfredo Muñoz Cano, y que fue colocada en el Hall of Fame de la NFL de Canton en Ohio, Estados Unidos.
  • Su récord de gol de campo de 63 yardas en Ciudad Universitaria ante los Tigres de la Autónoma de Nuevo León, permaneció vigente por 29 años, y fue roto por tan sólo una yarda por Alex Navarrete, jugador del Tec de Monterrey.
  • Como participante del desfile deportivo del 20 de noviembre conoce, se enamora, y se casa con la bella abanderada del IPN, Alma Estela González Negrete, quien fue una destacada voleibolista que participó en la Universiada de Moscú y obtuvo medalla de bronce en los juegos Panamericanos de México, y también compitió en los juegos centroamericanos en Cuba y en el preolímpico de Bulgaria.
  • Ha sido presidente de la ONEFA, entrenador y representante de los equipos del IPN, miembro del Comité de Egresados de la ESCA del IPN.
  • Ganó 3 campeonatos con las Aguilas Blancas como coordinador y como asistente.
  • Tiene dos hijos, Paola y Pepe Guzmán.

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