Historias de la Metrópoli

Cáncer de mama: cuando una imagen a tiempo puede salvar la vida

Nota: Jesús Arriaga/EnLaLupa.com

Fotos: César Gómez Reyna

Una imagen térmica a tiempo puede ser determinante para salvar una vida. La termografía es un proceso poco invasivo que se lleva a cabo en Instituto de las Mujeres de Corregidora, y que usando tecnología de punta puede prevenir a mujeres sobre la presencia de formaciones malignas en los senos, y aunque no es un método de diagnóstico como tal, la imagen pueden revelar anormalidades.

En las instalaciones las citas son programadas. Reciben a las pacientes con una sonrisa con los ojos y un tapete sanitizante.

“La termografía es un análisis infrarrojo, para la detección oportuna del cáncer de mama. Nosotros no damos un diagnóstico, sin embargo lo que hacemos es una valoración”, indica la doctora Belén Guizar Naranjo, responsable del área de acciones de Salud del Instituto de la Mujer de Corregidora.

Muestra el aparato con lo que toman las termografías. La tecnología, donada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junto con el software, permite identificar a través de cambios en la temperatura en el organismo (en esta caso los senos).

Podemos detectar si hay alguna lesión y por la clínica y por parte de la medicina, en el 90% de las lesiones sabemos si es maligna o no. Yo no le puedo decir a la paciente que es cáncer, pero tampoco le voy a decir que es cáncer”, abunda.

La médica explica que muchos de los diagnósticos que hacen se trata de fibrosis en los senos, situación que puede detectar con esta tecnología y que incluso por la temperatura y la formación. Muchas mujeres llegan con esta situación y, naturalmente, preocupadas.

La termografía, dice, permite conocer con más detalle el tipo de lesión que se observa, conociendo su temperatura, lo que le permite estimar su naturaleza. Tras el diagnóstico, analizando la temperatura, puede estimar que no se trata, o sí, de una lesión maligna, por lo que el siguiente paso es someterse a una mastografía o un ultrasonido o una biopsia. “La mastografía jamás va a sustituir esos métodos. Somos un tamizaje oportuno, una detección. La ventaja que tenemos aquí, en el Instituto, es que la hacemos a partir de los 18 años”, señala.

Apunta que la ventaja de este procedimiento es que no es invasivo, pues no hay variación, ni compresión, que incomoda a muchas mujeres. La termografía es un método muy noble que permite detectar los cambios de temperatura provocados por las diferentes lesiones que se pueden presentar en las glándulas mamarias.

Silvia Adriana Piña Rodríguez es una de las mujeres que acudió a este servicio que brinda el municipio de Corregidora y que es único en la entidad.

“Tiene aproximadamente seis meses que vengo, pues en mi estudio anual de senos, en el IMSS, se me detectó, a través de una mastografía, una lesión en el seno izquierdo y debo hacerme una biopsia. Sin embargo, antes vine a realizarme este estudio de termografía que atinadamente me sugirió el instituto”, indica.

Comenta que ha sido una experiencia gratificante, porque desde el inicio la atención que reciben por parte del Instituto de la Mujer de Corregidora es muy humana y profesional.

“Al venir con una inquietud, con una necesidad de estudio, ha dado pie a que se sienta con la confianza de hacerlo. Al venir con esta lesión en el seno izquierdo, se me sugirió antes hacerme una termografía, no evadiendo la necesidad de una biopsia que se me llevó a cabo. El estudio aquí es muy amable, muy ameno, con calidez humana y profesionalismo de la doctora Belén. Se me practicó la termografía, sin angustia, pero es un estudio muy empático para las mujeres, cero invasivo, y que da mucha confianza al ser una parte muy importante que complementa el estudio, que en mi caso tenía que ser añadido”, asevera.

Agrega que es un estudio muy rápido, para lo cual, como cualquier otro estudio similar, se pide acudir bañada, sin cremas humectantes o desodorante. Se coloca una bata y el estudio, a bata abierta, y de lejos, a un metro aproximadamente, se toma la termografía.

Destaca el hecho que este tipo de estudio lo hacen en el instituto a jóvenes desde los 18 años de edad, pues no se tienen que esperar a ser madres, para darle atención a este tipo de situaciones.

María Magdalena Quintana Medina es otra de las mujeres que acude a este servicio que brinda el municipio de Corregidora a través de su Instituto de la Mujer. Dice que acude porque se descubrió “una bolita” en un seno, por lo que recurrió a esta dependencia, como primera instancia, para recurrir al termógrafo que ya funcionaba, para saber de qué se trataba esa anormalidad que se detectó hace un año, recién había iniciado el programa.

“De primera instancia la sensación es tremenda, porque a una como mujer cuando le detectan o yo me descubrí una bolita en un seno, lo primero que se te viene a la mente es una panorama negro.

Vengo al instituto de inmediato me trataron muy bien. Me dijeron ‘tranquila, antes de que te espantes vamos a saber qué es’. Me hicieron la termografía y el diagnóstico que me dio la doctora Belén fue muy acertado. Para mí, me dijo, esto no es cáncer, pero necesitas hacerte otros estudios. Me hicieron ultrasonidos, me atendí con mi médico particular”, indica.

Recuerda que el primer diagnóstico que le dieron fue que era cáncer, pero fue con otro médico, para tener una segunda opinión, que corroboró lo que le dijeron en el instituto: no era cáncer. Era una mastitis, una infección en seno.

Otros estudios posteriores confirmaron que su lesión en el seno no era maligna, sólo se trataba de una infección muy grande en el seno, y a la cual la doctora Belén le dio seguimiento.

Belén explica que el programa ya cumple más de un año de operación, en coordinación con la UNAM. “Nosotros no somos un método de diagnóstico. Somos un análisis estadístico, que lo que permite es determinar la parte de la simetría térmica… les dijo si están dentro de la normalidad y si tiene algo que sale de la normalidad”. Agrega que durante este tiempo han tenido a tres pacientes con cáncer.

A la fecha han atendido a más de tres mil 200 mujeres, que no sólo son habitantes del municipio de Corregidora, pues es un estudio abierto a toda la población, incluso hombres, siendo una decena de éstos quienes se han sometido a la termografía, pues aunque en menor medida, también son afectados por cáncer de mama.

Por su parte, la directora del Instituto de la Mujer, Patricia Narváez, comenta que había recursos en la administración. Le recomendaron invertir en muebles, que hacían falta en el instituto, pero ella decidió que era mejor destinar ese dinero a este programa.

“Los muebles se acaban. Esto nos va a durar 20 años. Aunque no tengamos muebles, aunque sigamos batallando. Esto se me hace más importante”, destaca.

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