Ivonne Olascoaga - Expresiones

La verdadera causa número uno de muerte ( y II) – Ivonne Olascoaga Correa

Jean Ziegler define que el hambre, como la principal causa de muerte, es una masacre y afirma que es difícil de explicar de manera sencilla por qué sucede esto, pero las 3 principales causas son:

1.- El sobre endeudamiento de los países del tercer mundo, en este sentido hasta el 2019 la deuda soberana de estos países superaba los 2.1 billones de dólares. Esto es una deuda aplastante, lo que hace que la mayoría de estos países quienes son eminentemente agrícolas tengan una productividad muy baja y no porque los agricultores africanos sean menos competentes o más vagos o menos trabajadores que los trabajadores italianos, franceses belgas o alemanes, sino porque estos disponen de semillas selectas, métodos mecánicos de cultivo y riego, están asegurados, tiene planes de mercado, etc., que no existen en países como Niger, Malí o Benin en donde un Estado sobre endeudado no puede invertir nada en la agricultura.

2.- Es la competencia desleal de la Unión Europea (UE) en esta materia, la UE vierte sus excedentes agrícolas que son enormes en los mercados africanos, por ejemplo en la ciudad de Dakar que es la capital de Senegal existe el mercado más boyante y grande de toda el África occidental llamado Sondangu, este mercado puede comprar naranjas españolas, patatas danesas, pollos alemanes, etc., en la mitad o un tercio del precio de un pollo o de cualquier producto agrícola senegalés.

Cerca de ahí en la península de Cabo Verde hay campesinos senegaleses, de las etnias Bolo y Banbara, que se matan a trabajar largas horas junto a sus mujeres e hijo,s bajo un sol de plomo, y que no tienen la menor oportunidad de llegar al mínimo vital a causa de la competencia agrícola desleal de la UE en los mercados africanos.

3.- Es el robo de la tierra. En el 2019 en el África subsahariana (entre el Sahara y ciudad del Cabo) 41 millones de hectáreas han pasado a manos de fondos de cobertura de bancos y grandes multinacionales financieras que constantemente recompran tierra y expulsan a los campesinos, luego plantan rosas, patatas, cereales, etc., para exportarlos a Arabia Saudita, Japón, Europa, etc., mientras que los campesino expulsados acaban en barrios hechos bola en la costa atlántica africana infestados de ratas en donde se practica la prostitución infantil, los hombre están continuamente desempleados y las familias son destruidas.

Por eso Ziegler hace una declaración demoledora: hoy sabemos que el hambre, y nadie se puede atrever a afirmar lo contrario, es obra del hombre y es la consecuencia de estructuras de opresión de este orden mundial caníbal en el que vivimos y que el gran capital ha impuesto al planeta. Según el Banco Mundial en 2019 las 500 mayores empresas transcontinentales privadas pertenecientes a todos los sectores, como la industria, los bancos, etc., controlaron el 52,9 % del producto interno bruto (PIB) mundial, es decir más de la mitad de toda la riquezas producidas en el planeta durante un año.

Entonces tenemos por un lado a individuos todo poderosos y por otro lado miseria, destrucción, hambre, aguas contaminadas, negación de derechos elementales, una desigualdad que va en aumento y esto es lo que yo llamo un orden mundial caníbal, ya que los ricos se alimentan de la sangre y de la carne de los muy pobres.

También apunta Ziegler a definir dos tipos de hambre, una la coyuntural y la otra la estructural.

La primera se da en tiempos de hambruna, y resulta muy visible en donde la sociedad colapsa de golpe, por ejemplo cuando hay desastres naturales o una guerra como en Yemen o en Sudán del sur.

Pero la mayor parte de las víctimas son del hambre estructural, debido a las fuerzas insuficientemente desarrolladas de la economía en donde existe una producción y distribución insuficiente, por eso digo que el hambre no es producto de ninguna fatalidad sino producida por el hombre, actualmente afecta a una de cada 7 personas que habita en este planeta. Lo que separa a las víctimas es el azar del lugar de nacimiento, de tal manera que un niño puede padecer Marasmo (desnutrición por insuficiencia calórica) o kwashiorkor (desnutrición muy severa por falta de proteínas) dependiendo de dónde haya nacido; esas espantosas enfermedades derivadas del hambre destruyen el rostro o el cuerpo, son asesinatos porque su origen se encuentra en las estructuras instauradas por los poderosos.

Ivonne Olascoaga

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