Eric Rosas - La onda plana

Segundo aire a tecnologías verdes – Eric Rosas

La llegada de la pandemia de Covid-19 ha acaparado la atención de todos los habitantes del mundo y nos ha hecho olvidar otros problemas mucho más severos que enfrentamos como humanidad. En un escenario muy negativo, el virus de SARS-CoV-2 podría cobrar la vida de una importante porción de la población mundial; sin embargo, amenazas como la del calentamiento global, constituyen un peligro vital para los 7 mil 600 millones de humanos. Por ello, al mismo tiempo, la pandemia ha enfatizado la necesidad de reorientar la economía del mundo hacia la recuperación del medio ambiente y ha reposicionado al cambio climático como el factor definitorio en la prospección a largo plazo de los negocios.

Esto ha obligado a los gobiernos de algunas de las economías más importantes del planeta a intensificar sus políticas de protección medioambiental y a ajustar sus rescates económicos hacia el impulso al desarrollo de tecnologías verdes. Ya durante la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, el líder chino sorprendió al mundo al anunciar que la segunda economía del orbe estará libre de emisiones de carbono para el 2050, lo que implicará una inyección mayúscula de recursos financieros en las tres décadas por venir. Por su parte, la Unión Europea ha destinado 750 mil millones de euros para un rescate que condiciona a sus beneficiarios a alinear sus esfuerzos y desarrollos tecnológicos con el Gran Acuerdo Europeo para eliminar la emisión de los gases de efecto invernadero. También el Reino Unido ha anclado su plan de rescate postCovid-19 con su Programa de Recuperación Verde, que busca dirigir la inversión hacia la innovación, desarrollo de infraestructura e industrias que reduzcan los niveles de emisión de carbono.

Ante esta nueva ola verde, compañías en todo el globo han dirigido sus popas hacia el desarrollo de nuevos productos y al rediseño de procesos de producción que puedan alinearse con estos estímulos económicos. La firma británica Hirst Magnetic Instruments, que produce imanes para motores eléctricos y equipos para medirlos y probarlos, se ha enfocado en el creciente mercado chino de la caracterización de los nuevos materiales magnéticos, que resultan vitales para aumentar la eficiencia de los motores en la pujante industria de los vehículos eléctricos.

También start-ups se han montado ya en esta nueva ola ambiental. La compañía QLM Technology, que desarrolla lídares de diodos sintonizables de baja potencia con los que se pueden monitorear concentraciones atmosféricas de gases como el metano, en proporciones tan reducidas de apenas unas cuantas partes por millón, y desde distancias de hasta 200 metros, ha amarrado recientemente grandes contratos con gigantes como British Petoleum, la National Grid y Ametek.

Otras empresas como FeTu están aprovechando estos apoyos para desarrollar productos tan vanguardistas como las turbinas Fenton. Esta invención pretende traer al mercado el modelo teórico ideal del motor térmico reversible de ciclo cerrado propuesto por Carnot. Y con ella FeTu espera “reverdecer” a industrias que utilizan compresores, sistemas de aire acondicionado, bombas de vacío y extractores de calor, dotándolos de importantes aumentos en la eficiencia. Sus expectativas encuentran sustento en las primeras pruebas de sus prototipos de compresoras de aire, con los que han logrado reducir hasta en 25 % el consumo energético.

Lo anterior, dicho sin aberraciones.

Eric Rosas

e.rosas@prodigy.net.mx

Twitter: @DrEricRosas

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