Tec de Monterrey: Investigación Transformadora

Vivienda productiva para tiempos de crisis – Lucía Martín López

La vivienda productiva es un fenómeno informal que aparece en distintos contextos socioeconómicos de la ciudad y desdibuja la estructura convencional de la vivienda. Es aquella que es utilizada simultáneamente como vivienda y como infraestructura y que permite desarrollar actividades productivas. Su valor reside no sólo en su capacidad de satisfacer las necesidades reproductivas, sino también en el potencial de utilizarla para generar ingresos, fortaleciendo las economías familiares ya sea alquilando, utilizando el espacio para establecer negocios, talleres u otros establecimientos similares. Esto afecta y estimula a las economías familiares y puede potenciar la vida de barrio si estas actividades productivas se enraízan y se comunican con la comunidad.

A partir de esto, se han identificado dos grandes grupos en torno a la gestión de la vivienda productiva que se pueden dar incluso simultáneamente: la “hipercasa” (aquella que alberga servicios para el barrio) y el “artefacto de renta” (aquella en la que los ingresos para la familia se basan en la renta de parte del espacio de la vivienda). Además, se localizaron cinco grupos de acuerdo con el uso desarrollado: servicios, comercio, taller, trabajo virtual y arrendamiento.

Con la llegada del Covid-19 a principios de este año y la derivada restricción de los desplazamientos al trabajo, la transformación de los hogares en viviendas productivas se ha dado en muchos casos de manera forzada trasladándose en México el 68% de los trabajadores a desarrollar sus profesiones de forma telemática.

De acuerdo con el reporte de PwC “Covid-19 CFO Pulse Survey”, el 64% de los directores financieros del país instalará el teletrabajo como modo principal de operación de sus centros tras la pandemia.

Además, según el diario Forbes, el 70% de los trabajadores de la región han apreciado la experiencia del teletrabajo y el 84% de los encuestados están interesados en continuar trabajando de forma remota, al menos parcialmente, cuando acabe esta situación.

Por otro lado, de acuerdo con la empresa Citrix, sólo el 39% de las personas en el país puede trabajar de manera remota y únicamente el 76% de los trabajadores observaron que sus puestos se adaptaban al home-office. Esto se debe a que la posibilidad de desarrollar usos productivos desde el hogar, incluyendo el teletrabajo, está vinculada a la flexibilidad y la polivalencia de los espacios domésticos y no siempre se diseña a partir de esta premisa. Es esencial, por esto, contemplar en el diseño de nuevas viviendas o en el rediseño y adaptación de las existentes con una mayor flexibilidad y versatilidad espacial como herramientas para conseguir una economía familiar más resiliente.

Lucía Martín López

Doctora en Arquitectura

 Miembro del Grupo de Investigación y Enfoque Estratégico: Desarrollo Territorial Sostenible

Profesora investigadora de laEscuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD)

Tecnológico de Monterrey

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