Historias de la Metrópoli

Juan Luis vivió la desesperanza, pero encontró en Alcanfores el impulso para retomar su profesión

Historia y fotos: Santos Mendieta / EnLaLupa.com

Malas decisiones, el alcoholismo y la drogadicción lo llevaron a la calle. Durmió en la calle, debajo de portales y algunas veces en albergues. Juan Luis Zúñiga, originario del tradicional barrio de San Francisquito, llegó a vagar en otros estados de la República y, después de tocar fondo, regresó a Querétaro buscando recuperar lo perdido.

“Por las situaciones de drogadicción y alcoholismo que había pasado fui perdiendo la confianza en la gente, en mis seres queridos. Perdí familia, hijos, amistades. Eso me fue llevando a una depresión en la cual yo caí en la conformidad de vivir en la calle”.

Juan Luis Zúñiga relata a EnLaLupa.com el periplo de una vida errante que finalmente lo trajo al albergue de Alcanfores, donde ya alejado de las drogas y el alcohol, busca cambiar su vida y poco a poco recuperar a su familia y su profesión.

“Mi hija y mi suegra me internaron en un centro de desintoxicación cristiano. Tengo un año y cuatro meses que dejé las drogas y el alcoholismo, pero seguía con la idea de que, como ya no vivía con mi esposa y mis hijos, pues prefería quedarme en la calle. Ahí me ganaba la vida lavando carros, haciendo mandados, acomodando carros”.

Sin embargo, un mal día sufrió complicaciones de la diabetes y terminó en el hospital. Después de algunos días de haberse atendido y tras ser dado de alta, vino la encrucijada de decidir a dónde ir.

“Saliendo del hospital me dice mi familia: ¿Qué vas a hacer? En lugar de decirme: ‘vente para la casa’. Me dijeron: ‘Sabemos que estás en la calle. Fue tu decisión y tus errores’”.

Fue así como llegó al albergue de los Alcanfores, donde fue recibido por el licenciado Marco Rosales, coordinador del programa, quien lo invitó a quedarse en este lugar que desde el pasado mes de mayo entró en funcionamiento.

Aprendió a hacer artesanías gracias a los talleres que imparten en Los Alcanfores

“Yo venía con la intención de protegerme del Covid. Aquí empecé con el programa y mira, tenemos todo el parquesote para nosotros. Llegué en una situación deplorable, con anemia, pesando 53 kilos, problemas de salud que, gracias a Dios y al personal de aquí, me ayudaron a atenderme, a llevarme a mis consultas, estudios, la insulina. Incluso sufría de desmayos”.

Sin la preocupación de saber si va a comer ese día y la tranquilidad de tener un respaldo, Juan Luis comenzó a renovarse y a encontrarse consigo mismo.

“Yo pensé que era un refugio para cuidarse del Covid, pero empiezas a ver a psicólogos, maestros de deporte, talleres. Yo no sabía que era para crecer también como personas”, relata Juan Luis Zúñiga. “Hasta este momento, este programa me ayudó porque uno empieza a encontrar una paz interior. Allá afuera es un ring donde sobrevive el más fuerte. Aquí luchas contra esas ideas y toda esa enfermedad mental que agarra uno y empiezas a descubrirte”.

Gracias a esas pláticas y talleres, Juan Luis no sólo logró estabilizarse emocionalmente, sino que también descubrió que tenía la sensibilidad para hacer artesanías, por lo cual comenzó a pintar vainas y tejer pulseras, productos que poco a poco empezó a vender.

Fue así que renació la idea de recuperar su profesión de optómetra, ya que cursó la carrera de Optometría y Contactología en el Politécnico Nacional, por lo cual gracias a las ventas de sus artesanías y algunos apoyos que le brindaron, logró hacerse de su equipo y comenzar a ofrecer exámenes visuales.

La meta de Juan Luis es recuperar su profesión de optometrista

“Ya me quité esa etiqueta de estarme miserando, gracias a los apoyos he podido retomar el oficio de optómetra y óptico que dejé hace 19 años. Ahora lo más pronto posible quiero rentar una casa y un local para volver a tener ópticas”.

Juan Luis reconoce que lo que necesitaba era un impulso, un apoyo, alguna palabra de aliento, alguien que confiara en él para poder así retomar el rumbo.

“De las caídas se aprende, cuando uno está en la calle ve uno el confort, aunque no lo creas, el hecho de decir tengo desayuno, comida, cena y hospedaje gratis te mantiene en una zona de confort, pero también llega el momento de que creces como persona y estar en Alcanfores te da esa tranquilidad para encontrarte contigo mismo”.

Los Alcanfores, un espacio de rehabilitación

El Centro de Atención para Personas en Situación de Calle es un espacio creado por el Municipio de Querétaro para el impulso de un programa de Reinserción Social.

A cargo de Adriana Bouchot, directora del Instituto Municipal para la Prevención de Conductas de Riesgo, inició operaciones el pasado mes de mayo como una alternativa para atender a las personas que se vieron muy afectadas por los efectos de la contingencia sanitaria por el Covid-19.

Adriana Bouchot

Hasta el momento han atendido a cerca de 150 personas, de las cuales 35 se encuentran haciendo uso del espacio, donde se les brindan alimentos, atención psicológica, médica, vinculación laboral, trámites e incluso opciones para su rehabilitación.

Desde que inició el programa, 16 personas beneficiarias han logrado obtener un empleo y alrededor de 140 han recibido apoyo para realizar trámites, como por ejemplo contar con una identificación oficial expedida por el Instituto Nacional Electoral.

Asimismo, en coordinación con la Universidad Autónoma de Querétaro, el pasado mes de junio se realizaron pruebas de detección de Covid-19 entre todos los beneficiarios del centro, de los cuales ninguno resultó positivo.

En Alcanfores han atendido a cerca de 150 personas. Ahí se les brindan alimentos, atención psicológica, médica, vinculación laboral, trámites e incluso opciones para su rehabilitación.

«Hoy me presento a trabajar»

Otro de los beneficiarios es don Rogelio Sánchez Aguilar, quien también lleva varios meses viviendo en Alcanfores, espacio donde ha logrado insertarse en el Programa de Empleo Temporal, y trabajó dos meses realizando labores diversas para el Municipio de Querétaro.

“A todos nos hicieron la prueba de Covid y todos salimos negativos que es lo importante. Era lo máximo que yo esperaba de ese programa. Pasar la pandemia y salir de aquí con un trabajo”, relata don Rogelio a EnLaLupa.com.

Rogelio halló empleo gracias al apoyo de los funcionarios de Alcanfores

Una vez que terminó el programa de empleo, don Rogelio, con apoyo de los funcionarios municipales, fue vinculado con algunas empresas, logrando ser candidato para una de ellas.

“Gracias al apoyo de los funcionarios, me hicieron cartas de recomendación y hablaron con la empresa. Hoy me presento a trabajar. Entro a las seis. Yo a donde quiera que estoy trato de ser un buen elemento. Eso me ha abierto las puertas”

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