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Rosas: presupuesto para ciencia y tecnología será de 0.38% del PIB, el más bajo en 20 años

Entrevista: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

La ciencia y la tecnología sufrirán un golpe mortal en 2021 con un presupuesto que representa el 0.38% del Producto Interno Bruto (PIB), el más bajo en 20 años, además de la amenaza de recortes con la excusa de la insuficiencia presupuestaria, advirtió el investigador Eric Rosas, presidente del Clúster Mexicano de Fotónica y colaborador de EnLaLupa.com

Subrayó que los centros de investigación están en riesgo, igual que el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) por las “mutilaciones” presupuestales y porque no se forma a nuevas generaciones, ya que las becas a los investigadores pasaron de más de 60 mil en 2018 a apenas un poco más de 30 mil en junio de este año.

Eric Rosas

“Está en riesgo todo: las becas, la operación de los centros públicos de investigación, el Sistema Nacional de Investigadores y quedó claro que el gobierno no cumple su palabra, sólo engaña», advirtió el investigador.

De mantenerse esta tendencia de recortes, subrayó, México se quedará rezagado en el desarrollo de la ciencia y la tecnología frente a otras naciones de América Latina y los centros de investigación públicos difícilmente podrán encontrar el apoyo que requieren en la iniciativa privada.

Tras la desaparición de los fideicomisos, ¿se reintegraron los recursos para el presupuesto de ciencia y tecnología?

No, era una advertencia que estuvimos haciendo ante los pretextos para finiquitar los fideicomisos. La fracción de Morena, apoyada por el Verde Ecologista y el PES, decía que iban a reintegrarse esos recursos en el presupuesto para ciencia, tecnología e innovación, pero era un argumento que se caía inmediatamente, porque al mismo tiempo que decían eso también decían que ese mismo dinero se iba a usar para comprar la vacuna y para todo lo demás, no había lógica en eso y lo que vimos ahora es precisamente lo que se presagiaba, que no se iba a reintegrar, que era una mentira del ejecutivo para tomar el dinero y destinarlo a las obras que le interesan que son el tren maya, la refinería y el aeropuerto Felipe Ángeles.

El presupuesto tuvo un incremento como de 244 millones de pesos, pero en términos reales, por la inflación, hay un decremento con respecto al año pasado y por supuesto sigue quedando muy por debajo del 1% del PIB que recomiendan las instancias internacionales, queda del orden del .38%, menos de la mitad de un punto porcentual del PIB, cuando en países como Israel, Corea del Sur es de 4.95% y 4.81%, respectivamente, y el promedio mundial es de 2.27%

¿Cómo puede la ciencia enfrentar esta caída en la inversión?

Es un golpe mortal como ya se había estado diciendo porque no sólo se le disminuyen recursos que son fundamentales para operar. Aquí hay cosas que golpean en la parte más fundamental del desarrollo de ciencia y tecnología: el presupuesto que ronda los 26 mil 573 millones de pesos básicamente está orientado a tres cosas: una es la operación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la parte administrativa; la otra gran parte son el apoyo a becas con 11 mil 992.3 millones de pesos, ese número también va a la baja. Luego a los centros públicos de investigación, que hay que recordar que el Conacyt coordina 26 centros públicos de investigación, algunos están en Querétaro, como el CIDESI, por ejemplo, a esos les asigna 6 mil 385 millones de pesos y luego vienen algunos otros programas un poco menores, como el Sistema Nacional de Investigadores, que es una beca que se creó en 1984 para tratar de resarcir lo bajos salarios que tenían, en ese entonces, los investigadores en el país y eso motiva a que la gente sea más productiva, es importante.

La directora del Conacyt, la doctora María Elena Álvarez

La parte de las becas es fundamental porque es la manera en la que se nutre de sangre nueva, de nuevo talento a la planta productiva de la ciencia y la tecnología de México, pero como ya hemos visto, este gobierno ha reducido casi en 50% las becas, tanto en México como en el extranjero, que en diciembre de 2018 pasaban los 60 mil y que en junio pasado estaban poquito arriba de 30 mil, una reducción sustancial, no se están abriendo nuevos espacios, ni siquiera se están atendiendo los que se habían logrado generar para que los jóvenes encuentren esta ruta de movilidad social y sigan recuperando la fuerza, la mente productiva de nuestro país.

La gente vieja fallece o se retira y tiene que haber alguien que además se dedica a nuevas tecnologías, a la ciencia de frontera, la ciencia que está de moda ahora y no hace 30 años y ya no va a haber quien ocupe esos lugares y eso es muy peligroso, pues estamos hablando de talento. La cuestión es que ese talento necesita infraestructura para trabajar, como los centros públicos de investigación, pero este año los centros tuvieron dos recortes importantes al presupuesto asignado con el pretexto de la pandemia y de la austeridad republicana que está mal entendida. Los centros públicos de investigación no han tenido a veces ni siquiera para pagar suministros básicos como el servicio de teléfono, el servicio de internet, incluso papel de baño, porque la institución no tiene para pagar ese insumo. Lo que hemos visto en esta administración es que en la práctica asignan el recurso para decir que cumplieron, pero después lo recortan y la institución ya no puede operar. ¿Qué se puede hacer en esas condiciones? Los investigadores hacen lo que pueden, pero si tienen la mala fortuna de que se descompone algún equipo pues hasta ahí llegó la investigación, porque los fideicomisos, que para eso servían, ahora están extintos.

¿Hay posibilidades de que se encuentre apoyo en la iniciativa privada?

Ese es el otro punto que se vuelve catastrófico. Los fideicomisos eran un mecanismo mediante el cual los proyectos de investigación podían recibir dinero de la iniciativa privada, al no existir ahora este vehículo financiero pues los investigadores no van a poder recibir dinero fuera del erario. Esta posibilidad que es deseable en todo el mundo, que de hecho todos los gobiernos fomentan, no la vamos a tener en México, no sólo porque el fideicomiso ya no existe y no tienen dónde aportar su dinero, sino porque ya no hay confianza de parte de la iniciativa privada de que su dinero sea respetado.

Esto es muy sencillo: yo soy una gran compañía transnacional, que me interesa apoyar con algunos remanentes la investigación científica, había aportado a tal fideicomiso para x centro de investigación para hacer algunos proyectos y ese dinero pues lo expropió el gobierno, me quitó dinero que había destinado para un propósito que era de mi interés para la ciencia, yo no se lo había dado al gobierno, se lo apropió de manera inapropiada. Muchas empresas están poniendo amparos para recuperar ese dinero, ya no hay confianza de que la ciencia en México reciba ese dinero. La directora del Conacyt, la doctora María Elena Álvarez, ha satanizado que haya proyectos tripartitas donde participe la comunidad pero también la iniciativa privada como si fuera indeseable, ilegal o perverso. Es un discurso mezquino con un trasfondo político que cada vez queda más al descubierto. De la última vez que salió a presentar sus datos, que por cierto resultaron totalmente falsos porque la comunidad científica desmintió cada uno de sus dichos, hubo una empresa automotriz alemana localizada en Puebla que salió a reclamar porque se le señaló como receptora del dinero público cuando era al revés, era que esa empresa automotriz había inyectado recursos. Este gobierno ya acabó totalmente su crédito con la comunidad científica de México, que al inicio de la administración era muy alto, pues entre el 70 y 80% de la comunidad científica había votado por el presidente actual, ese crédito ya se erosionó por completo.

¿Hay un impacto al Sistema Nacional de Investigadores?

En México existe un universo de poco más de 60 mil investigadores y de ellos, 33 mil pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores en sus 4 niveles, si tomamos esos números con la fracción del PIB que representa la asignación del 2021, que es del 0.38%, quiere decir que hay 244 investigadores nacionales por cada millón de habitantes, es un número muy bajo, nos coloca con países con un nivel de desarrollo de América Latina muy limitado, por eso era fundamental que el programa de becas para formación de nuevos investigadores siguiera creciendo en lugar de empezar a contraerse como en estos dos años de la administración. Hay 488 investigadores nacionales por cada punto porcentual de la riqueza que genera el país, con estos números el país no va a llegar a ningún lugar.

¿Qué vamos a ver en los próximos años si seguimos en esta tendencia? La infraestructura científica se va deteriorando, no se puede actualizar, ni reemplazar, ni mejorar y va quedando obsoleta, se va reduciendo la planta de investigadores, las generaciones ya no encuentran ningún incentivo para dedicarse a estos campos o los que tienen mayor tesón emigran y si nuestra dependencia del extranjero en materia tecnológica ya es importante, pues en los próximos años será mayor, no vamos a tener ninguna tecnología que pueda ayudarnos a reemplazar la materia prima. Estaremos a la zaga del desarrollo científico de todo el mundo.

El Sistema Nacional de Investigadores, que surgió para paliar un poco los muy bajos salarios de los investigadores en todo el país, consiste en un nivel en el que te ubican y un estímulo económico,  pero en las últimas semanas les quitaron el estímulo económico a los investigadores de las instituciones privadas, lo que parece ser una medida discriminatoria contra los colegas de esas instituciones, porque fue a ellos a quienes se les quitó, no a las instituciones públicas. Los están segregando. Muy probablemente podríamos ver que las empresas busquen a los centros de investigación privados y ya no trabajen con las instituciones públicas, en el mejor de los casos.

Parece que se está preparando el terreno para eventualmente retirar, bajo el pretexto de que no hay suficiencia presupuestaria, todos los estímulos del Sistema Nacional y se dejen de pagar, y lo que eran 6 mil 385.3 millones de pesos para el sistema, pues ahora termina mutilado. Están en riesgo todo: las becas, la operación de los centros públicos de investigación, el Sistema Nacional de Investigadores y quedó claro que el gobierno no cumple su palabra, sólo engaña, hay antecedentes, este año hubo dos recortes importantes, el año pasado sucedió lo mismo.

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