Jorge Luis Montes - Psique Parlamentaria

Reforma en materia de salud mental – Jorge Luis Montes

El pasado miércoles 18 de noviembre se aprobó en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados Federal, la reforma a la Ley General de Salud para incluir un capítulo dedicado a la salud mental y a las adicciones.

Un debate postergado sexenio tras sexenio, generado por la ausencia de voluntad política de nuestros ex gobernantes de asumir la responsabilidad, como Estado mexicano, de atender el problema de la salud mental que, día a día, se hacía más urgente atender. La inatención en este rubro generó una violencia estructural, que explica no sólo la sintomatología psicológica que se ha presentado durante años en la población, sino también el daño en el tejido social.

La violencia estructural no necesariamente se refiere a la agresión física, es más bien el daño que produce la falta de satisfacción de las necesidades básicas para la supervivencia, tales como el bienestar, la identidad o la libertad. Es decir; la carencia de elementos indispensables en la vida de los seres humanos, provocados por factores institucionales, que impiden un desarrollo adecuado de la sociedad y, por el contrario, es un caldo de cultivo que germina sociedades desiguales.

Los niveles de violencia en nuestro país, no son, para nada, una casualidad; son el resultado de una serie de variables que se desencadenaron a partir de la falta de atención de la salud mental en nuestro país. Como si ignoraran que la salud no sólo se refiere a la ausencia de afecciones o enfermedades, sino que también, se complementa con el bienestar mental, social y la calidad de vida, tal como lo establece la Organización Mundial de la Salud.

La comunidad de psicólogos del país era consciente de la necesidad de fortalecer las políticas públicas en esta materia, para coadyuvar en la disminución de la violencia, dada la correlación existente entre la violencia y salud mental. A manera de demostración, la Comisión Nacional de Derechos Humanos identificó a casi 4 mil 500 reos privados de su libertad en diversas penitenciarías del país con problemas de salud mental.

Se trata de personas con problemas a nivel psicológico y emocional, que no fueron detectadas oportunamente, llevándoles al extremo de delinquir y purgar una pena como si se tratara de un delincuente y no como un paciente, sin un tratamiento adecuado a su diagnóstico clínico, lo cual es además violatorio de derechos humanos.

En este escenario se abre, por fin, la posibilidad de impulsar mejores prácticas en la salud mental, con un objetivo preventivo, que permita una detección temprana en el primer nivel de atención. La violencia que vive el país fortalece la necesidad de esta reforma legal, que permita identificar rasgos de desequilibrio emocional que pudieran agravarse de no ser atendidos a tiempo.

Estamos convencidos que, desde el enfoque de la atención primaria a casos donde la salud mental puede estar en riesgo o en vulnerabilidad, pueden evitarse las historias de horror como la de los de niños descuartizados trasladados en diablitos en la Ciudad de México. La sociedad, el país, nos merecemos un ambiente saludable tanto de cuerpo como de mente.

En mi paso por el Congreso quiero dejar la huella de ser uno de los actores de la reforma en salud mental, camino que no ha sido sencillo, pero para fortuna, encontré grandes aliados como lo fue en el Gobierno Federal y la Cámara de Diputados.

Una vez votado en la Cámara de Diputados, seguirá su curso el proceso legislativo en el Senado, en donde no dejaremos de insistir para que pueda ser aprobada por la colegisladora.

 Jorge Luis Montes Nieves

Twitter: @jorgeluismn

FB: @JorgeLuisMontesN

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