En la red

El mundo online se volvió un purgatorio virtual; presentan «Linchamientos digitales»

Nota: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

Querétaro, Qro., 26 de noviembre de 2020.- Twitter se convirtió en el gran tribunal digital que decide las grandes causas de la sociedad; ese tribunal se reúne, genera comentarios y consuma los linchamientos y el 75% de las personas señaladas son mujeres, señaló la investigadora Ana María Olabuenaga, autora de “Linchamientos Digitales”, durante un foro virtual en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Al presentar su libro con motivo de la conmemoración del Primer Aniversario de “LabUAQ, Ciudadanía Digital”, Olabuenaga recordó el caso de Tiziana Cantone, la italiana que en 2015 hizo un video íntimo de una felación que un día su novio decidió hacer público “y se volvió viral, se hicieron chamarras, horas, al grado de impedirle la vida a Tiziana quien intentó cambiarse de ciudad”.

Tiziana apeló al derecho al olvido a Youtube, Google y Facebook, que consiste en pedirle a las plataformas que eliminen algo que impide continuar con la vida misma y un año más tarde ganó en esas exigencias, sin embargo, se suicidó el 12 de septiembre de 2016.

“Ella todavía se volvió más famosa en el momento en que gana y se suicida, el momento donde fueron públicos los videos. Este es el punto de partida para mí, para hacer esta investigación, porque es el primero de los linchamientos que se vuelve global, donde el fiscal de Napoles que llevó este caso acusó al novio de incitación al suicidio y estas ideas no prosperaron y es algo en donde todavía caminamos por tierra muy blanda”, expresó Ana María Olabuenaga.

A veces, dijo, la gente piensa que esto que pasa en los redes no causa nada porque sucede en el mundo digital, pero los linchamientos digitales suceden en este mundo de carne y hueso, corpóreo y presencial

Detalló que los linchamientos requieren cómplices y eso sucedió en todos los casos que investigó en su libro, porque “lo que está en juego es la reputación y si está en juego la reputación las instituciones deciden que otro pierda la reputación a que lo pierda la institución. Se salva a sí misma la institución al ejecutar esta sentencia”.

Como ejemplo, rememoró el caso de la piloto de Interjet que escribió en su Facebook su “deseo” de que se cayera una bomba en el zócalo, alguien lo llevó a Twitter para que la población lo juzgara y ese tribunal “se reunió, generaron una cantidad inmensa de comentarios y llegaron a pedir la cabeza, que Interjet la despidiera, la presión fue tal que se consumó el linchamiento y fue despedida de su trabajo como piloto”.

Ahora hay más de un intento de linchamiento al día, lo que algunos atribuyen a la impunidad del país, pero también hay otras razones relacionadas con la forma de ser de los mexicanos que consideran que el linchamiento es una salida. Como prueba de esta práctica, señaló la gran cantidad de Ladys y Lords que “ardieron en las redes” y el 75% de las personas señaladas, son mujeres.

Explicó que aunque hubo una disminución en los casos de Ladys y Lords, volvieron a incrementarse con la pandemia. Por lo general, detalló, las “ofensas” ocurren fuera de las redes pero se llevan a ese espacio digital donde los influencers y otras figuras empiezan a distribuir la denuncia hasta lograr una amplificación de los medios online, para luego llevarlo a peticiones en la vida real, donde un verdugo consuma el linchamiento.

“Por alguna razón, los linchados piden perdón en el medio online y crean contenidos. Hay un intercambio constante y se retoma el perdón en el online y el contenido generado en el offline, hay un nuevo proceso de linchamiento. A veces y generalmente a nivel comercial se crea algún tipo de buena voluntad, pero el linchamiento sigue su proceso. Hay una especie de muerte civil, como se decía en el derecho romano, una pérdida de valor simbólico, una pérdida de reputación, ya no se le permite estar en el mundo social”, insistió.

La escritora puntualizó que esto genera que, en el mundo online, el personaje permanezca vivo y se vuelve un eterno purgatorio virtual donde se puede hablar una y otra vez de lo que sucedió con esa persona.

María Olabuenaga recordó casos como el del músico Armando Vega Gil, acusado de acoso sexual contra una joven y “es cierto lo que él decía, no tenía salida, cualquier cosa que hiciera no iba a tener un concierto más, no iba a vender un libro más. La opción por la que optó era la mejor salida. ¿Qué es lo que pierden todos los linchados? La reputación”.

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