Carlo Daniel Aguilar - Trinchera Mediática

Escándalos, futbol y Maradona: dosis mediática perfecta – Carlo Daniel Aguilar González

La muerte de Diego Armando Maradona, futbolista que marcó época en la selección argentina y en el Nápoles de Italia, enlutó al país sudamericano, pero en el caso de los medios de comunicación, ha sido otra oportunidad de “explotar” la vida del deportista más allá de lo cancha, como ha ocurrido desde los noventas.

Para la economía política de la comunicación, y la espectacularización, Diego Armando Maradona cumplió el perfil de un personaje mediático: abuso de drogas, escándalos con sus parejas sentimentales, figuras de la música en Europa y América que lo admiraban y querían, un futbolista que hacía clic con los sectores marginados.

Fue su propio publicista con las acciones y ¿decisiones? que tomaba.

Como Ignacio Ramonet y analistas habían señalado, embonó en la figura o personaje que buscan los mass media. Lo enaltecieron y encumbraron en los noventas, gracias a una dosis perfecta que combinó rebeldía, escándalos, futbol y espectáculo.

Después, cuando comenzó a hablar de las desigualdades sociales y los abusos de las élites, más expresar su simpatía por personajes como Fidel, Evo y Hugo Chávez, los medios se encargaron de estigmatizarlo sin dejar de proporcionar cobertura.

El debilitamiento de su salud, su recaída en el consumo de drogas, su protagonismo discursivo contra figuras del deporte (Daniel Pasarella) y política, sus festejos y agresiones contra aficionados (escena del palco en el juego Argentina contra Nigeria de Rusia 2018 es el ejemplo) incrementó su presencia en medios, y de manera simultánea, la indignación en sectores que nunca lo vieron como ejemplo o jugador a imitar.

Importancia de visibilizar violencia y machismo contra mujeres

La violencia y el machismo de Maradona contra las mujeres, acciones condenables y que ameritan muchos análisis, escritos y denuncias para visibilizarlos más, fueron parte de su vida. Minaron su credibilidad y simpatía en amplios grupos de mujeres.

La polémica ha sido parte de su sello incluso en las primeras 72 horas de su muerte. Era indudable que dentro del periodismo deportivo, una especialización del periodismo, las portadas del jueves 26 de noviembre o la “nota de 8”, serían dedicadas a Diego.

¿Cómo manejar y jerarquizar la información de la muerte de un futbolista que marcó época, misógino y violento contra mujeres, que falleció justo el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia de Género (25 de noviembre)? Es una pregunta que no tiene una respuesta inmediata y fácil, pero que vale la pena hacerse.

Algunos analistas de medios en Querétaro incluso señalaron con preocupación que se haya destacado en portada su fotografía, cuando Querétaro es un estado con la problemática de feminicidios y los delitos de abuso y acoso sexual al alza.

Revolucionó la geopolítica del Calcio

Maradona, futbol, “Calcio”, revolución y geopolítica. Lista de cinco palabras que no tienen relación posible a primera vista, pero que el argentino Diego Armando Maradona, fallecido el miércoles 25 de noviembre, las unió en la cancha, en uno de sus mayores méritos futbolísticos. Claro, después del campeonato en el mundial de México 86.

Llegó a la liga del país campeón del mundo (Italia) en los ochentas. Donde jugaba el líder y figura de la selección campeona de la Eurocopa (Francia). A competir contra él y su club (Platiní y Juventus, respectivamente), más los dos clubes históricos en Milán que incorporaron a tridentes de futbolistas de otros países del continente.

Sin embargo, desde una ciudad modesta en tamaño e historia del futbol (Nápoles) un mediocampista argentino cambiaría la geopolítica del césped del Calcio.

Con irreverencia en la cancha, identidad con la afición de un club acostumbrado a pelear el descenso, más la picardía y la búsqueda de riesgo propias de Sudamérica, Diego Armando Maradona combatió la disciplina y la rigidez del tridente alemán del Inter (Matthäus, Klinsmann y Brehme), la técnica que mostraban los tulipanes del Milán (Van Basten, Gullit, Rijkaard), más la clase y porte francés de Platiní en la Juve.

Diego Armando Maradona posicionó a Sudamérica (no sólo Argentina) en la geopolítica futbolística del Calcio, al ser el guía para que el modesto Nápoles haya ganado dos Scudettos (temporadas 1986-1987, con el doblete; y 1989-1990).

Así, superó en la carrera a los máximos representantes de la campeona de Europa en 1988 (Holanda) y los alemanes del Inter, quienes cobrarían la afrenta en 1990.

Con la compañía de Careca (Brasil) y el protagonismo inesperado del Nápoles, provocó que el Calcio viviera un cambio en la conformación de nacionalidades en sus canchas y estadios. Antes del siglo XX, Maradona hizo que los directivos, promotores y detes voltearan la mirada a América, para contratación y búsqueda de jugadores.

En la albiceleste encontró a los cómplices perfectos: Valdano, Burruchaga y Caniggia en el ataque. Pero ninguno como “el Narigón” Bilardo en el banquillo. Si Maradona era un excéntrico y fuera de serie en la cancha, Bilardo lo fue en el banco. Los Mundiales del 86 y 90 evidenciaron los alcances de esa dupla.

Después de su paso por el Sevilla de España, el regreso a su país para jugar con Newells Old Boys fue el inicio de su declive en futbol. Aunque todavía dio destellos de calidad con Boca Juniors, sus mejores épocas con el balón habían pasado.

Si analizamos a Maradona con el deporte como guía, habría que destacar que su mejor etapa futbolística fue en los ochentas. Incluso quienes nos gusta el futbol pero que nunca nos identificamos con él reconocemos sus logros y revolución en el Calcio, que contrastan con sus escándalos y acciones fuera de la cancha.

Carlo Daniel Aguilar González
Coordinador del Centro Universitario de Periodismo de Investigación (CUPI) y profesor de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)

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