Norman Pearl - Poder popular

Polémica y sorpresiva designación para Morena Querétaro… – Norman F. Pearl

Hace un par de horas fue elegida Celia Maya como virtual candidata por Morena al gobierno del estado en Querétaro. Un evento controversial, en virtud del absurdo aparente. Maya nunca fue considerada en las encuestas durante el proceso informal que iniciara hace un año, toda vez que no estaba en una palestra notable para la militancia de Morena ni para un electorado politizado y demandante. Su aparición se da en un raro contexto creado por el INE para elegir cuando menos a siete candidatas mujeres de los quince estados cuyas gubernaturas estarán próximamente en juego.

A partir de su registro fue tímidamente incorporada en las encuestas específicas, teniendo el resultado esperado. El precandidato puntero siempre duplicaba, en el mejor de los escenarios, los alcances de su exposición. De ahí la natural confusión que a muchos nos embarga.

En beneficio de la magistrada Maya, debo admitir, quizá le faltó tiempo para crecer en el conocimiento actual de las personas.

Querétaro es un estado conservador (el respaldo más bajo del presidente en todo el país) que ha vivido en los últimos años un bipartidismo placentero pues al PRIAN no le molestan los triunfos de sus “asociados” en el orden que sea.

En otras entidades, que también estarán en pugna por el gobierno estatal, la marca Morena es tan grande, que el nombre y presencia de sus candidatos podría parecer hasta irrelevante pues las victorias estarán aseguradas, no es el caso de Querétaro, en donde la candidata deberá exhibir al máximo sus talentos y virtudes, apelando a la necesaria unidad partidista.

Celia en 2003 fue candidata al gobierno del estado por el Partido de la Revolución Democrática, en 2015 compitió en la misma posición representando a Morena. En 2018 fue registrada en la fórmula por un sitio en el senado. En 2019, fue propuesta por el presidente de la república en ternas para ocupar un lugar en la Suprema Corte de Justicia. Nunca fue favorecida por un puesto, pero mostró lealtad a quien le ha otorgado su confianza sin limitación alguna.

La sorpresiva aparición de la magistrada tiene varias lecturas que no sería justo ignorarlas. Una de ellas es la potencial circunstancia que vivió el Comité Ejecutivo Nacional al tener que elegir a siete mujeres para que contendieran por sus estados, decidiendo por aquellos que, aunque no tuvieran candidaturas desarrolladas por el género femenino, valdría la pena tomar el riesgo en algunas entidades. No es el caso de Nuevo León, Baja California, Tlaxcala, Campeche o Colima, cuyas candidatas han estado siempre al frente de las encuestas, pero sí fue y será, la situación del pequeño Querétaro y algún otro estado “sacrificable”.

Quisiera pensar, como militante activo, que la selección inmersa en esta disyuntiva, beneficie a Morena y al proyecto de nación que nos ocupa. Recuerdo, la aleccionadora experiencia electoral vivida en Perú a principios de los años noventa. Alberto Fujimori había iniciado una campaña que le concedía un escaso 4 % de respaldo, se enfrentaba al laureado escritor Mario Vargas Llosa que había considerado un “paseo” su campaña electoral, al final, en segunda ronda, el “chino” se erguía como vencedor con el 62.4 % de los votos.

Norman F. Pearl

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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