Entrevistas

Rodimiro Vásquez, el pincel elegante

Entrevista: Enrique Calderón/EnLaLupa.com

Su obra ha sido inspirada en la mujer. El trazo del lápiz parece fundirse en la piel de sus “musas” y los rostros de sus creaciones identifican de inmediato al ilustrador peruano Rodimiro Vásquez, quien ya se considera mexicano después de ser cobijado por nuestro país desde hace 52 años cuando llegó de Lima.

«Yo era un chamaco cuando llegaban a Lima decenas de revistas de México, con los artistas del cine mexicano, del espectáculo, y también historietas de la famosa editorial Novaro. Para mi esas revistas eran un deleite, más que comerme un pastel. Era una sociedad donde nuestros papás nos prohibían leerlas, sin embargo yo me las ingeniaba y las compraba todos los domingos: Chanoc, Alma Grande, Batman, Superman, Roy Rogers, me llamaban poderosamente la atención los dibujos y comencé a calcar y a copiar a los personajes y a dibujar cuánta historieta cayera en mis manos”, cuenta a EnLaLupa.com Rody, como le gusta que le llamen.

Actualmente Rodimiro realiza su obra en su estudio de una vieja casona en San Antonio Abad, a unos pasos del Metro, en medio de imágenes que contrastan: semidesnudos de mujeres hermosas hechos a lápiz, rostros de Hidalgo e Iturbide, portadas de El libro semanal, Alma Grande y El libro vaquero, de Novedades Editores; de La ley del revólver, de Editorial Ejea, así como infinidad de historietas, cárteles de toreros, águilas reales, caballos, junto con las cartulinas de autos de la fórmula uno. Ahí es posible hallar al artista peruano-mexicano, entre lápices, pinceles, colores y tintas, donde recuerda su adolescencia cuando a los 16 años ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes en su natal Lima.

“Al igual que México, Perú es tierra de grandes dibujantes, muchos de nosotros teníamos la ilusión de llegar a Estados Unidos para trabajar en Marvel, y en las grandes revistas de los súper héroes. De hecho estuve una pequeña época viviendo en California, sin embargo México me cobijó y me dio todo, una parte de mi familia, mis hijos, mis hijas y mis nietas”.

La figura de la mujer

“Mi estilo es muy fácil de descifrar, es clásico, neorrealismo. Es un estilo que no he perdido desde que hacía mis portadas. La mujer significa aparte de madre, esposa e hija, algo muy hermoso, por eso ha sido la base de mi obra y el atractivo visual. En mucha de mi obra figura el rostro, el cuerpo y la silueta de una mujer. La figura de la mujer es todo para mi en la pintura”.

“Desde jovencito», comenta el ilustrador, «siempre tuve la idea de viajar al extranjero. Con lo aprendido en la escuela traté de encauzar el talento y comencé a trabajar profesionalmente para agencias de publicidad, editoriales. Fue así que conocí a Gonzalo Mayo, excelso dibujante de la revista Vampirela, un gran amigo y que me motivó para trabajar en editorial Universo en Perú y en muy poco tiempo fungí como jefe de revistas, portadas, ilustrador de libros y revistas, exactamente lo mismo que he realizado durante más de 50 años”.

Perú y México, cantera de dibujantes

La historieta mexicana clásica ha sido realizada por infinidad de dibujantes, muchos de ellos peruanos, muy buenos y también mexicanos destacables: “Los hermanos Martiarena, Anibal Barrón, Jorge Bernuy, todos se quedaron a vivir en México y se juntaron para trabajar en las editoriales al lado de enormes dibujantes mexicanos como Ángel Mora realizador de Chanoc, y Sixto Valencia, el ilustrador de Memín Pinguín”.

“Me instalé en Ciudad Satélite a principios de los años 70 en la colonia Los Pirules (ahí vivía la mayor parte de los dibujantes peruanos) y comencé a trabajar en la editorial Novaro haciendo portadas para la revista Tesoros de América. No pasó mucho tiempo para que comenzara a rendir frutos mi trabajo y mejorara notablemente mi economía.

«Poco después me llamaron de Novedades Editores para hacer portadas de publicaciones tan famosas como El libro policiaco, La novela sentimental, Alma Grande y El libro semanal. Había ocasiones en que tenía que dibujar hasta cinco portadas en una semana. Eso me dio estabilidad y saqué adelante a mi familia, hasta 1985 cuando el terremoto casi destruyó en su totalidad el edificio y el departamento que había comprado con todo mi esfuerzo y trabajo de casi de 15 años. Fue un durísimo golpe, afortunadamente mi familia estaba de vacaciones en Perú, sin embargo ya no pude recuperar ese departamento y tuve que comenzar de nuevo, me convertí en damnificado y el gobierno de plano no me ayudó a recuperar mi departamento.

«Triste y decepcionado dejé México y me fui a un pueblo cerca de Nueva York, llevé muestras a los estudios de Marvel, y trabajé algún tiempo haciendo carteles y anuncios publicitarios, pero luego reflexioné, y decidí regresar a México para estar con mi familia”.

A su regreso a México, Editorial Novaro lo apoyó con su situación migratoria y Rody firmó un contrato de exclusividad. En ese entonces conoció a los hermanos Flores, quienes lo invitaron a formar parte de Editorial Ejea, en ese entonces una de las más poderosas de México, solo debajo de Novedades y Editorial Vid de Guillermo de la Parra. Sin embargo aunque le ofrecían el triple de salario los Flores no lo convencieron de dejar Novedades Editores:

“Tuve que rechazar su invitación, sin saber que 20 años después aceptaría trabajar con Jaime y Germán Flores, finísimas personas e hijos de don Jaime Flores, y sobrinos de Enrique, Adalberto y Georgina Flores. Editorial Ejea era  famosa por sus historietas populares como Sensacional de luchas, Sensacional de traileros, Sensacional de terror y El teniente Botija, historietas que llegaron a vender entre todas más de dos millones de ejemplares a la semana y en donde pude conocer a extraordinarios directores de revista como Enrique Calderón, Ángel Ruiz, Carlos Peña, Patricia Romero y María Luisa Escalante”, recuerda Rody en esta entrevista con EnLaLupa.com

Ni abajo ni arriba, al lado de José Luis Cuevas

“Tuve mi época de fama y fui llamado para ser juez en certámenes de belleza en la Feria del Hogar y también como juez para elegir a la abanderada del PRI durante la campaña del presidente José López Portillo a la presidencia de México, a quien, por cierto, tuve oportunidad de dibujar su retrato.

«Recuerdo que cuando fui jurado compartí la mesa con el gran pintor mexicano José Luis Cuevas, de quien al principio no entendía su obra, pues para mi simplemente eran rayitas, hasta que platiqué con él y me explicó que los dibujos surrealistas no son para toda la gente, son para unos cuantos que interpretan sus obras, un grupo elitista, y en el que claro, los dibujantes de historietas estábamos excluidos, sin embargo puedo decir con firmeza que compartí y charlé con José Luis Cuevas de tú a tú, y que no estuve debajo de él, ni tampoco arriba, sino al lado”.

Rodimiro comparte que Jaime, el menor de sus hermanos, veía y admiraba mi trabajo. «Él comenzó a trabajar en mi estudio en Lima y vi en él genialidad y talento. A los 14 años, ya me ayudaba a realizar mis trabajos profesionales, como el Álbum de Oro del Perú.

«Como hermano mayor me interesé mucho en su formación, soy su maestro y tiene mucho de mi estilo. Con el tiempo su obra rebasó por mucho la mía, se juntó con la crema y nata de los dibujantes independientes clásicos que pintaron la obra relativa a la independencia del Perú. Su pintura renacentista en museos, iglesias lo llevó a ser el director de la Escuela Nacional de Bellas Artes en Perú y el gobierno peruano estuvo a punto de nombrarlo patrimonio nacional, pero sus detractores le hicieron tanta grilla que lo hicieron salir del país en medio de una revuelta política. Se fue a Estados Unidos en donde ya lleva más de 20 años y es considerado uno de los pintores latinoamericanos más destacados, y aunque nunca le dieron el título de patrimonio nacional de Perú, yo lo considero así”.

Este genial dibujante narra que con la llegada del internet y las redes sociales las editoriales mexicanas prácticamente murieron y la fuente de trabajo para guionistas, editores, e ilustradores se terminó. Sólo los mejores dibujantes sobrevivieron a la debacle editorial: ”Afortunadamente nunca me quedé sin trabajo, supe ahorrar y ahora realizo obra libre, retratos, desnudos, y dibujo publicitario; la gente pudiente compra mi obra a veces hasta por capricho, por el gusto de tener su retrato o el de su esposa o hija en la sala de su casa o en su oficina”.

Abunda que actualmente los diseñadores gráficos dibujan y colorean por computadora. «Como dirían los clásicos se pierde la esencia, y aunque la tecnología nos ha quitado trabajo por la rapidez y se realizan obras que no son hechas por la mano del hombre, sino por una máquina, son trabajos fríos, sin vida. Un día un colega preocupado me dijo: Rody: ¿qué va a pasar cuando se acaban los ilustradores? Yo le respondí entre risas: ¿sabes cuánto va a cobrar el único que aún exista?

Rody, ¿qué les recomiendas a los niños que se inician en el dibujo?

“Las bases hasta en el arte son importantes, que los encaucen en los ejercicios manuales, que en vez de dibujar monitos, lo hagan copiando, calcando. Un buen copista siempre será un buen dibujante, cuantas más veces lo haga es mejor pues va a adiestrar su mano y pronto va a dibujar de memoria por la repetición. Que inicien haciendo círculos, palitos para aflojar el pulso por lo menos durante tres meses, y luego que dibujen animalitos, después que estudien anatomía, huesos, músculos, y ya lo demás se dará por sí solo”.

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