Rocío Benítez - Zona de la Visión Perpetua

El alma sabe nadar… – Rocío Benítez

Esta no es una incitación para que vean la película Soul, de Pixar y Disney. Porque ustedes seguro ya la vieron. A mí en lo personal me encantó el personaje de 22 (número maestro), esa alma que trata de ocultar su miedo a vivir, en un carácter obstinado y rebelde.

Mientras Joe y 22 caminan en el Gran Antes (el hipotético espacio antes de nacer), las juguetonas almitas tiran un objeto que cae sobre ellas. Joe se sobresalta. Pero 22 le dice: “Tranquilo, están bien. Las almas no se dañan aquí, para eso es la vida en la tierra”.

Hace tres años escuché por primera vez, quizá también lo escuché tiempo atrás, pero hasta ese punto lo hice consciente, que nosotros los humanos somos almas que bajamos a la tierra para experimentar la vida. Y que nuestra única misión es ser felices. La persona que me dijo tal revelación, me advirtió que se iban a presentar mensajes (en todo tipo de lugares) con la misma idea, y que todo ello parecería casualidad, pero que en realidad no lo era, porque las casualidades no existen.  Y todo ha ocurrido tal cual. Cuando vi Soul, fue como un resumen de todos esos temas que he visto en estos últimos tres años: Ego,Misión de vida, Maestros, Meditación, Espejos, Trascendencia, Registros, Almas, Almas Gemelas.

Y a todo esto, ¿qué es el alma?

En un episodio de Los Simpson, Bart le dice a Milhouse, ¿si el alma existe, dónde está?

Milhouse contesta: está como por aquí (y le señala el pecho) y cuando estornudas trata de escapar, y cuando te dicen: ¡Salud!, se vuelve a meter. Y cuanto te mueres se va volando.

Bart: ¿Y si mueres en un submarino?

Milhouse: Sabe nadar. Hasta tiene ruedas por si mueres en el desierto y tiene que viajar al cementerio.

Bart, convencido de que el alma es un invento de la religión, le vende su alma. Pero al poco tiempo se da cuenta de que le falta algo. Algo importante.

Al morir, dicen algunos estudios que el peso del alma es de 21 gramos. También hay películas sobre esa vertiente del tema.

En la literatura y especialmente en la poesía, el tema del alma es primordial, desde el punto de vista espiritual, vital y amoroso.

Hagan la prueba, el ejercicio básico que hemos hecho en otros textos. Buscar: poesía + alma, en Internet. Se van a sorprender.

De la antología de poesía completa “Cantado para nadie”, aquí un poema de Francisco Cervantes Vidal.

DEL POETA A SU ALMA

Considera, alma mía, que has padecido

En vano; que estás sola

Y que cuando otras almas te rodean

Un poco de tu brillo esperan.

¡Si supieran que lo que brilla es tu vacío!

Alma mía, te aguardan todavía

Dolores y llantos, más no desilusiones.

Que bien pocas tuviste

Y la suerte te ha dejado expuesta a las tormentas;

las deshiló ante ti muy prontamente,

Aunque quisiste protegerlas

Dándoles asilo en esos sentimientos

Que, hoy que no los tienes

Descubres que tuviste.

En qué húmedo silo

Tu simiente fue cegada

Antes de ser alimento torturado.

Considera, pues qué delicado

Y bello ha de ser ni siquiera descanso requerir.

“Hay muchas cosas que poco o nada le importan al alma el saberlas”, se lee en el capítulo II de la “Imitación de Cristo”, de Tomás de Kempis. Este libro (creo ya lo había mencionado aquí, ahora no lo recuerdo), fue una de las cosas que Maximiliano de Habsburgo pidió cuando se encontraba recluido en el convento de Capuchinas (Querétaro) esperando su sentencia.

Apenas me enteré de ese dato y me dediqué a buscar el libro, tenía, lo reconozco, la curiosidad de saber qué consuelo podía encontrar en un libro, un hombre condenado a muerte. Aunque por el tema, era un consuelo religioso.

Otro fragmento de Kempis, dice y con estas palabras cierro: “Regocíjate, alma mía, dale gracias a Dios por este don tan generoso, por este consuelo extraordinario que se te ha dejado en este valle de lágrimas”.

Rocío Benítez

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