Desde la UNAM

Del plato a la mesa con Seguridad Mexicana – Osiris Torres y Marcelo López

Hoy en día la cría y producción de alimentos de tipo animal en México se ha caracterizado por ser una actividad redituable para el país. En el año 2019 la producción de carne de bovino, con base en los datos de la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), alcanzó los dos millones de toneladas. A su vez, se estimó que para el año 2020 este tipo de producción de alimentos rondaría en el orden de 2.1 millones de toneladas, es decir, 2.5% arriba de los registrado en el año 2019. Asimismo, la SADER nos indicó que estos datos no serían posibles sin la inserción e implementación de sistemas de trazabilidad alimentaria, mejoramiento genético y repoblamiento del padrón ganadero. De acuerdo con los registros del Servicio de Información Agroalimentaria y pesquera (SIAP), se estimó que el inventario nacional de bovinos de carne y leche en el país rondó los 35.2 millones de cabezas.

Bajo este contexto económico, hoy en día el consumo de este tipo de carne ocupa un lugar preponderante en la mesa de las familias mexicana junto con la carne de pollo y puerco. En el caso concreto de la proteína de origen bovino tiene un alto valor proteico, siendo rica en hierro, zinc, vitamina B y de otros nutrientes indispensables para una dieta balanceada. Como consecuencia del incremento en la demanda de producción carne de bovinos ha surgido la necesidad de recurrir a herramientas que puedan garantizar las demandas del mercado mediante el cumplimiento de las más altas normas y estándares de calidad que den un sello de garantía en temas de seguridad zoosanitaria para la identificación, el control y movilización del inventario animal del país.

Siendo los Sistemas de Trazabilidad y Rastreabilidad Animal (SITRA) la principal herramientas para el cumplimiento de normas y estándares para temas de exportación con EE.UU., Medio Oriente y nuestro autoconsumo. Este tipo de sistemas SITRA consisten en la asignación de un número único e irrepetible a cada bovino; permitiendo el registro de que cada movimiento a lo largo de su vida en pie y el rastreo de estos, una vez que el bovino es sacrificado. Es importante que este tipo de sistemas le ofrezcan al criador y productor acceso a información que le permitía mejorar en sus técnicas y prácticas de cuidado animal; y al mismo tiempo, deben ofrecer de manera clara y concreta al comercializador o consumidor la certeza de tener un sello de garantía en temas de sanidad e inocuidad alimentaria.

Figura 3. Dispositivo identificador propuesto por UNAM con sección transversal deformable (Patente concedida IMPI 2018).

Finalmente, este tipo de sistemas le permiten a las entidades gubernamentales o estatales tener un registro claro y eficiente del inventario nacional coadyuvando la tecnificación del sector. Es importante señalar que a nivel mundial el diseño, la fabricación y distribución de los Sistemas de Trazabilidad y Rastreabilidad Animal que cumplen con las características técnicas son de procedencia extranjera. Esto origina que los principales países productores de carne de bovinos dependan tecnológicamente hablando de los desarrolladores extranjeros.

En este sentido, expertos de la SAGARPA (actualmente SADER) e investigadores de la Facultad de Ingeniería se dieron a la tarea de estudiar este tipo de sistemas con el objetivo de desarrollar las especificaciones del diseño de un dispositivo para el Sistema de Trazabilidad y Rastreabilidad Animal Mexicano. El grupo de diseñadores estudiaron y establecieron las áreas de oportunidad de los principales sistemas utilizados para identificación de bovinos en México. Asimismo, estudiaron las características de materiales, geométricas y mecánicas de éstos. Esto permitió establecer, mediante un proceso iterativo y prototipado, los requerimientos de diseño y manufactura para el dispositivo identificador mexicano. Finalmente, el grupo de diseñadores establecieron una propuesta tecnológica para producción de un volumen de 20 millones de unidades anuales.

Asimismo, como resultado de esta colaboración se sometieron al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, por sus siglas IMPI, dos solicitudes de patentes, mismas que fueron concedidas en el año 2018. El primer invento otorgado fue por el dispositivo identificador y el segundo por el dispositivo aplicador del identificador animal.

M. en I. Osiris Ricardo Torres / Dr. Marcelo López Parra

Unidad de Alta Tecnología de la Facultad de Ingeniería

Universidad Nacional Autónoma de México, Campus UNAM Juriquilla

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