Columna Invitada

El déspota que se arrulla con su propia voz – Fernando Gurrea

Más de 25 meses han pasado, mas de 770 días, en los cuales el déspota ha empleado horas sin fin para convencernos que todo va muy bien, y que lo peor de esta tremenda crisis de salud y económica, ya ha pasado.

Las promesas de campaña, en eso quedaron, en promesas, nada se ha cumplido. Mientras México da bandazos en la tormenta, el timonel se solaza y arrulla con el sonido de su propia voz.

El hombre de todas las soluciones, que día a día fustigaba al mandatario en turno, se ha convertido en el hombre de las excusas, en alguien que le echa la culpa de todo lo que pasa a los anteriores dirigentes, sin asumir su propia responsabilidad. Antes, se la pasaba fustigando a Calderón y a Peña y hablaba de los asesinatos ocurridos bajo esos regímenes. Ahora, sin embargo, esconde bajo la alfombra las altísimas cifras de sus muertos.

Por supuesto que son indefendibles los errores y la corrupción que en el pasado ocurrieron. Esos excesos fueron el principal detonante para copiosa votación a favor del déspota. Un pueblo, hastiado y asqueado voto por un cambio, lo único malo fue que el elegido venía del criadero donde se maman la traición, la deslealtad y la canallada. Si, el mismo lugar de donde han salido, camada tras camada, los corruptos, los lacayunos y los sinvergüenzas. Es por esto que votar por él fue un error.

Acabado producto del podrido régimen, el déspota ha traicionado a los que lo encumbraron. Supo oportunamente escuchar el clamor del pueblo, y astutamente les endulzó el oído con aquello que deseaban oír, señaló a los presidentes en turno, demostrando de que estaban hechos, para él fue fácil, conocedor como es de las entrañas del monstruo.

Lo que no tomó en cuenta es que —benditas redes sociales— todos sus dichos quedaron registrados, y ahora esos tuits, esos videos, esas declaraciones, lo persiguen y se le aplican como anillo al dedo. Pareciera que estamos viendo al Dr. Jeckill y a Mr. Hyde discutiendo a través del tiempo.

Ahora, en medio de esta hecatombe, surge lo que podría ser una opción para remediar el mal.

Para los que creemos en la democracia, con todas sus virtudes y también sus defectos, nos queda claro que las urnas deben ser la caja de resonancia para hacer oír los anhelos de los ciudadanos.

Se ha firmado una alianza, que buscará retomar el congreso, para acotar el poder de esta presidencia imperial, e impedir que más estados terminen gobernados por sátrapas afines a esta desgracia.

Hay quienes dudando de la integridad de los políticos, afirman que confiar en ellos es como saltar al vacío. Pero esta en todos los mexicanos, dejar atrás el valemadrismo al que somos tan afectos, para recuperar el control y terminar con este caos.

¡Eso si! Que no crean priístas, panistas y perredistas que se les está entregando un cheque en blanco. Exigiremos buena administración y cero corruptelas. Los vamos a traer a «mecate corto».

Si algo bueno ha hecho el déspota, es haber despertado al pueblo.

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