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“Violencia hacia la comunidad LGBT+. Una comparación entre Rusia y la Unión Soviética” – Grecia Sánchez

Introducción

Históricamente, las leyes y normas que caracterizan a las sociedades suelen afectar a ciertos grupos minoritarios, como lo es la comunidad de personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, etc. (LGBT+). La lucha por los derechos y la visibilidad de este sector de la sociedad se ha dado desde lo más simple, como marchas de protesta en las ciudades, hasta victorias permanentes, como lograr cambios en la constitución de algunos países. En muchas partes del mundo, incluyendo México, practicar abiertamente y con libertad la propia sexualidad suele ser socialmente penalizado, a tal grado de que los asesinatos de hombres y mujeres transexuales se han vuelto fenómenos habituales y poco o nada suelen repercutir en la moral del mexicano; o también la sexualización de las mujeres lesbianas o bisexuales para el consumo masculino suele ser un acto muy poco cuestionado en las sociedades contemporáneas.

Es sabido que el gobierno de la Federación Rusa se ha declarado abiertamente en contra de actos homosexuales, y tampoco es un secreto que su actual presidente, Vladimir Putin, ha expresado comentarios homofóbicos o discursos de odio hacia este sector social en varias ocasiones; esto mismo ha provocado que derechos básicos como el matrimonio se les sean negados. De hecho, el informe anual sobre derechos LGBT+ en Europa ha declarado que, en contraste con el año 2019, este año, de acuerdo con Calibán (2020, N/D),

“…ILGA Europa se muestra especialmente preocupada por el avance de los discursos y delitos de odio en gran parte del continente europeo, así como el aumento de quienes se ven obligados a abandonar sus países por otros más seguros”.

La falta de derechos para esta minoría social es un problema que aqueja a todos los Estados y a varias organizaciones internacionales defensoras de los Derechos Humanos. Tanto el gobierno de la Federación Rusa como su sociedad penalizan el tener o promover

comportamientos homosexuales. El propósito de este ensayo es analizar y comparar, a través de diferentes fuentes, qué tan aceptados eran dichos comportamientos antes de 1991 y en los años posteriores. Esta investigación surge a través del siguiente cuestionamiento: ¿antes de la caída del bloque soviético era socialmente más o menos tolerada la homosexualidad en lo que hoy es Rusia? La respuesta hipotética a esta pregunta es que ciertos comportamientos homoeróticos eran más aceptados antes de la disolución de la Unión Soviética (US); no obstante, en la Rusia actual declararse abiertamente perteneciente al colectivo LGBT+ es socialmente intolerable y se recibe más violencia.

La principal razón para escribir este ensayo es el cuestionar la historia de la libertad sexual en el territorio ruso y si es que existe o no un cambio a través de las políticas que se han implementado a lo largo del tiempo. Además, poner sobre la mesa si es o no violencia lo que reciben y las acciones que algunas organizaciones internacionales han llevado a cabo para proteger a este grupo minoritario.

El trabajo estará dividido de la siguiente manera: en primer lugar, se expondrá la historia de la libertad sexual en la US, seguida de las leyes implementadas respecto al tema. Posteriormente, se comprobará si existe relación o algún impacto en los cambios en la libertad sexual a partir del análisis de dos de las reformas más reconocidas de finales del siglo pasado, Perestroika y Glásnost. Después, se expondrá el estado de las leyes rusas actuales respecto a la libertad sexual, y cuál es la posición de la sociedad rusa respecto a ello. Para finalizar, se hará la comparación entre la US y la actual Rusia para comprobar o negar la hipótesis antes expuesta y se argumentará sobre la violencia estructural y la falta de acción por parte de las organizaciones en materia de Derechos Humanos para, verdaderamente, defender a las minorías.

I.      Historia de la libertad sexual en la Unión Soviética

Aunque actualmente se reconoce que la heterosexualidad no es la única orientación sexual que existe, varios factores sociales, culturales y políticos se han encargado de posicionarla como la norma o la forma correcta en la que se espera que las personas se relacionen. Para poder entender el desarrollo sexual de la sociedad de la US de la segunda mitad del siglo XX hay que recordar los aspectos, tanto domésticos como internacionales, que tuvieron implicación alguna sobre ello.

La Revolución rusa de 1917 supuso un salto repentino del feudalismo a la vida industrial, por lo que la cultura y la mentalidad de la sociedad no tuvieron el tiempo necesario para desarrollarse a la par que otros países europeos, y los valores campesinos seguían reproduciéndose. El Gobierno Provisional quiso promulgar el código penal de 1903, pero perdió el poder ante los bolcheviques, quienes derogaron todas las leyes zaristas en noviembre de 1917, y hasta 1922 no hubo ninguna ley penal escrita. Aunque las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no eran ilegales en ese entonces, los intelectuales bolcheviques priorizaron la ideología por sobre la sexualidad, insistiendo que, por el bien el Estado soviético y del Partido Comunista, debía existir una subordinación total de la sexualidad a los intereses de clase del proletariado.

Debido a esto, era de esperarse que, eventualmente, la homosexualidad no tardara en ser percibida como anormal y decadente, sobre todo en el sentido de que la reproducción de la especia humana era imposible. La intolerancia se hizo más fuerte durante el estalinismo, ya que, en 1933, el subjefe de la policía secreta, Genrikh Yagoda, le propuso a Josef Stalin que se necesitaba una ley contra la pederastia, misma que fue adoptada el siguiente año en todas las Repúblicas Soviéticas. Healey (2012) argumenta que

“the anti-homosexual law remained in place until 1993 in Russia. Without access to FSB and presidential archives we have only a rough idea of how many men were prosecuted under it; at minimum, tens of thousands suffered”.[1]

 

La existencia de la homosexualidad en la US se habría tomado como un signo del fracaso del socialismo en erradicar cualquier influencia persistente de la burguesía, por lo tanto, la idea de que el sexo homosexual era fuera ilegal se empezó a ver como una prioridad, y con ello, el desdén hacia las personas LGBT+ era un hecho que se veía cercano. Posteriormente, la desestalinización bajo el mandato de Nikita Khrushchev consolidó la ley mencionada antes; en 1958 se emitió un decreto sobre el fortalecimiento de la lucha contra la sodomía. A partir de entonces, muchos hombres fueron encarcelados por su homosexualidad, y las autoridades soviéticas empezaron a preocuparse de que los millones de hombres liberados de los campos de concentración sirvieran como fuente de perversión sexual para la sociedad soviética. Sin embargo, las personas soviéticas de la comunidad LGBT+ fueron capaces de construir subjetividades homosexuales que no se redujeron ni a la enfermedad ni a la criminalidad, sino que fueron creadas a través del lenguaje, la ironía y la solidaridad.

Ya entrada la década de 1960 los estándares de vida de la población soviética eran más o menos estables, por muy duras que fueran las medidas. Tras todo lo ocurrido durante la primera mitad del siglo XX, era de esperarse el desequilibrio mental y una estabilidad emocional precaria, cuyos efectos tuvieron su reflejo en el sexo. Si bien no existió una revolución sexual de manera directa, las diferencias culturales en torno al sexo que existían en las personas jóvenes de los años 60 y 70 eran abismales con respecto a la ideología de generaciones pasadas. Podría decirse que hubo una evolución silenciosa en torno a la sexualidad, ya que los espacios donde podía presentarse la rebeldía eran limitados, y la parcela sexual era uno de ellos. Sin embargo, el cambio más radical se dio hasta la década de 1980.

II.        Leyes soviéticas en materia de sexualidad

Las leyes que regulaban la sexualidad en la US tienen un amplio antecedente, no obstante, nos limitaremos al siglo XX, no sin antes hacer una breve exposición de los siglos anteriores. En primer lugar, es pertinente considerar que la religión dominante en el territorio siempre ha sido el cristianismo ortodoxo y, antes de que se formalizara alguna ley en torno al tema que nos concierne, los clérigos ortodoxos condenaban las relaciones sexuales entre hombres, sumando también a aquellos que se afeitaban, maquillaban o vestían ropa “femenina”; eran considerados devotos del pecado sodomítico. No fue hasta el siglo XVII y principios del XVIII que se adoptó la primera ley contra las relaciones sexuales entre hombres, pero sólo en el Código Militar de 1716. Posteriormente, se propuso extender esta ley a los civiles, sin embargo, no procedió. En 1835 el zar Nicolás I extendió formalmente la prohibición de las relaciones entre hombres a la sociedad. Esta ley se mantuvo en vigor hasta 1917 y no existía ninguna ley en contra de las relaciones lésbicas (Healey, 2012).

Entre 1917 y 1922 se redactaron y descartaron varios borradores, pero el primer código penal soviético de 1922 confirmó la legalidad de las relaciones voluntarias entre personas del mismo sexo. Según Frencia y Gaido (2020, p. 109)

“Se abandonaron los límites de edad explícitos para el consentimiento, y en su lugar se introdujo el concepto de «pubertad» (зрелости: madurez sexual), que se determinaría por la opinión médica en cada caso. Cuando en 1926 se publicó un Código Penal revisado de la RSFSR, se reafirmó el mismo lenguaje y los mismos principios, incluyendo la ausencia de una prohibición de las relaciones consensuales entre personas del mismo sexo”.

Como se mencionó líneas arriba, durante el estalinismo y los años siguientes se adoptó la ley contra la pederastia y la sodomía, y así continuó el estado legal de las relaciones homosexuales hasta el mandato de Mijaíl Gorbachov, quien implementó las dos reformas más reconocidas de la era soviética.

III.         Perestroika y Glásnost y su impacto en la libertad sexual

Sin duda alguna, estas dos reformas tuvieron una implicación directa en la forma en que la sociedad soviética percibía la sexualidad; podría decirse que en el espectro social fueron los años donde se vivió más libertad. El campo artístico comenzó a llenarse de sexualidad, se veía representada en obras de arte, música, literatura, etc. En realidad, a finales de la década de 1980, la llegada de Glásnost propició que se empezara a circular pornografía libremente, desnudos en la televisión y otros los medios de comunicación de masas, y que se intentara difundir algo de educación sexual. Durante este período las prácticas sexuales empezaron a resucitar gradualmente gracias a la generación más joven.

Aun existiendo esta revolución sexual, las personas homosexuales, sobre todo los hombres, seguían corriendo peligro dentro del país. Tanta libertad en el país propició a que los niveles de delincuencia y violencia crecieran en un lapso muy corto de tiempo, en ese entonces era habitual que bandas delictivas de jóvenes golpearan y robaran a los hombres que encontraran teniendo relaciones afectivas en la calle. Muchas veces, y como sucede en muchos otros países, las pandillas eran alentadas por el gobierno o la policía. Las víctimas mejor decidían callar, ya que sabían que, si denunciaban a los agresores, quienes irían a la cárcel serían los denunciantes.

IV.        Leyes rusas en materia de sexualidad

Las discusiones durante los años de la Perestroika parecían apuntar hacia la reforma, pero el Ministerio Interior no lo permitió. En abril de 1993, como parte de las presiones ejercidas por el Consejo de Europa, la administración de Boris Yeltsin despenalizó la homosexualidad masculina, pero no hubo amnistía para todos los hombres condenados por la legislación anterior que todavía estaban en prisión. Ya entrado el nuevo milenio, en el año 2002 los

diputados nacionalistas conservadores provocaron un debate en la Duma sobre los cambios en la legislación sobre delitos sexuales, e hicieron una propuesta de ley para la recriminalización de la sodomía voluntaria y, por primera vez en la historia legal rusa, la criminalización de los actos lésbicos (Mole, 2018).

De manera más reciente, la última ley implementada en contra de los derechos LGBT+ en el país ha sido la ley rusa contra la propaganda homosexual decretada en 2013 (llamada formalmente “ley para la protección de niños y niñas frente a la información que promueva la falta de valores familiares tradicionales”), misma que expresa la prohibición de la promoción entre menores de las relaciones sexuales no heterosexuales. Esto puede interpretarse como una limitación al desarrollo de la personalidad de niños y niñas a través del inacceso a información sobre la comunidad LGBT+.

V.      La Rusia actual y la libertad sexual

Como se ha explicado a lo largo del trabajo, varios procesos históricos como el desarrollo industrial acelerado que llevó la US durante el siglo pasado, las reformas implementadas y la posterior caída del bloque soviético, tuvieron un impacto significativo en la percepción de la sociedad respecto a la libertad sexual. Si bien no es ilegal ser homosexual en Rusia, la sociedad aún repite ciertos estereotipos y violencias hacia este sector.

Sirva de ejemplo una entrevista publicada en julio de este año por un canal de YouTube llamado Moscow Streets. En dicha entrevista se le preguntaba a la gente rusa (con diferencias generacionales considerables) acerca de varios temas relacionados a los derechos LGBT+, desde su simple existencia hasta el matrimonio y la adopción homoparental. La mayoría de las personas entrevistadas se mostraban en una posición neutral, y algunas otras se negaban a que el colectivo pudiera tener el derecho a formar una familia.

Independientemente de la edad, parece ser que los valores de la familia aún intervienen en el pensamiento de las generaciones más jóvenes de personas rusas. Definitivamente hay represión gracias a los prejuicios históricos y culturales, y sobre todo la influencia de la iglesia ortodoxa; esta última también es un factor muy importante para comprender por qué se piensa de cierta manera a la comunidad LGBT+ en el país.

VI.        Comparación

Pareciera que, en torno a la sexualidad en el territorio ruso, las décadas de 1980 y 1990 ayudaron en gran medida a que se ejerciera con mayor libertad y se cambiara la forma en que se pensaba el tema. Aun cuando el estatus legal de la homosexualidad ya no es el mismo que se tenía en la US, expresarla abiertamente en la esfera pública sigue siendo un peligro para las personas de la comunidad LGBT+ en Rusia.

Podría decirse que se aprueba la hipótesis expuesta en la introducción de este trabajo, ya que en los tiempos soviéticos era permitido ver en la televisión a dos hombres teniendo prácticas homoeróticas, como el beso entre los líderes comunistas Erich Honecker, de Alemania Oriental, y Leónidas Breznev, de la US. Sin embargo, era justificado con la comadrería, o el amor al hermano comunista (por decirlo de algún modo). En la administración de Putin cualquier tipo de “propaganda gay” está prohibida y pasar en televisión abierta a dos personas del mismo sexo besándose suena a una fantasía muy lejana de suceder.

VII.         Comentarios finales

Para poder entender la violencia que sufre este sector en Rusia, además de conocer la historia y cultura, se debe comprender lo que es la violencia per se. Varios académicos se han dedicado a definir y clasificar el término, y podría decirse que la violencia es una expresión cultural y estructural; aquí cada cultura percibe las acciones de manera más o menos violenta según su contexto histórico y donde la intencionalidad es base de la violencia.

El carácter estructural de la violencia se da por medio de la cultura, ya que, como es el medio ambiente humano por excelencia, todos los comportamientos y decisiones sociales colectivas se verán afectados por la misma. Por ende, los sistemas políticos están basados en la historia cultural de las sociedades; si la cultura es violenta, por lógica, el sistema político y legal también lo es.

La violencia estructural hacia el colectivo LGBT+ en Rusia se puede comprobar, no sólo con la ley en contra la propaganda homosexual que se expuso anteriormente, sino también con la existencia de campos de concentración para hombres homosexuales y bisexuales en la República de Chechenia, donde se les trata de “convertir” a la heterosexualidad a base de diferentes tipos de torturas. Una nota de la BBC (2017, N/D) afirma que “[…] el mismo gobierno checheno no sólo reprime toda actividad gay, sino que fomenta la violencia familiar contra sus propios hijos para que puedan purgar su vergüenza”.

Parece ser que, aunque muchos gobiernos europeos y grupos defensores de los Derechos Humanos hagan públicas las denuncias ante este hecho, sólo se queda en la simple existencia de la queja y no se toman acciones para erradicar o, al menos, disminuir lo que está sucediendo, no sólo en Rusia sino en otros países donde se presenta la homofobia y otros tipos de discriminación. Tal vez esto ocurre porque, al igual que la estructura política del país, la estructura internacional está construida sobre una cultura de violencia; o tal vez porque se narra de manera violenta la historia mundial y se le atribuye al humano como una característica intrínseca de su naturaleza. También es importante recordar que, en contextos de cambios políticos, económicos y sociales masivos y desorientadores, cualquier forma de diversidad cultural parece amenazadora.

Puede que el presente ensayo se quede corto a lo amplio que es el tema y lo mucho que se puede investigar sobre el mismo, ya que, aunque se haya presentado mucha información y desarrollo histórico, pudiera haberse utilizado alguna teoría social o política que ayudase a hacer un análisis más completo. También, un análisis a profundidad del impacto del cristianismo ortodoxo pudo haber sumado al presente trabajo.

Grecia del Rosario Sánchez González

 

Referencias

Baños, A., 2005. Antropología de la violencia. En Estudios de la Antropología Biológica, México: CONACULTA, 1ra. Ed.

 

BBC Mundo, 2017. “Campos de concentración para homosexuales”: aumentan las denuncias sobre una brutal “purga” gay en Chechenia. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-39599262 (Acceso el 15 de diciembre de 2020).

 

Calibán, 2020. Informe anual sobre derechos LGTBI en Europa: aumento de los discursos y delitos de odio en todo el continente (ACTUALIZADO). Disponible en: https://www.dosmanzanas.com/2020/02/informe-anual-sobre-derechos-lgtbi-en- europa-aumento-de-los-discursos-y-delitos-de-odio-en-todo-el-continente.html (Acceso el 13 de diciembre de 2020).

 

Corazón Rural, A., 2013. La vida sexual en la Unión Soviética. Publicado en Jot Down. Disponible en: https://www.jotdown.es/2013/07/la-vida-sexual-en-la-union-sovietica/ (Acceso el 13 de diciembre de 2020).

 

Frencia, C. and Gaido, D., 2020. Marxismo y liberación homosexual: Magnus Hirschfeld, la socialdemocracia de preguerra y el gobierno soviético temprano. En Historia del socialismo internacional. Ensayos marxistas. Santiago de Chile.

 

Healey, D., 2012. A History of Homophobia. Publicado en The St. Petersburg Times. Disponible en: https://web.archive.org/web/20140311002427/http://www.sptimes.ru/story/35384?p age=1#top (Acceso el 13 de diciembre de 2020).

 

Human Rights Watch, 2018. Rusia: Niños y niñas en riesgo por ley sobre propaganda gay. Disponible en: https://www.hrw.org/es/news/2018/12/11/rusia-ninos-y-ninas-en-riesgo-por-ley-sobre-propaganda-gay (Acceso el 14 de diciembre de 2020).

 

Masha Lepskaya (2018) Revolución sexual y capitalismo salvaje. PERESTROYKA. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=EAlYA9zNU9A (Acceso el 13 de diciembre de 2020).

 

Mole, R., 2018. Introduction to Soviet and Post-Soviet Sexualities, Slavic Review, 77 (1).

 

Moscow Streets (2020) What Russians think about LGBT?. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=UY8jArVGS6Y (Acceso el 14 de diciembre de 2020).

 

Moss, K., 1999. Rusia. En Haggerty, ed. Encyclopedia of Gay Histories and Cultures. Routledge: p. 757.

[1]“La ley antihomosexual permaneció en vigor hasta 1993 en Rusia. Sin acceso al Servicio Federal de Seguridad ni a los archivos presidenciales, solo tenemos una idea aproximada de cuántos hombres fueron procesados en virtud de ésta; como mínimo, decenas de miles sufrieron”. Traducción realizada por la autora del artículo.

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