Andrés Garrido del Toral - Memorias Peregrinas

La región queretana y pueblos prehispánicos (II) – Andrés Garrido del Toral

Daniel Valencia Cruz hace mención de los asentamientos humanos que existieron en la zona de los valles, de las que El Cerrito y su basamento son lo más relevante en cuanto a testimonios prehispánicos materiales. El Cerrito se localiza en la parte sur del valle de Querétaro, en el hoy municipio de Corregidora. El Cerrito era el punto central de un patrón de asentamientos semi dispersos en el valle, cumpliendo la función de gran centro ceremonial. Se sabe, que para fines del periodo Clásico, hacia el año 600 d.C., El Cerrito recibió una influencia tardía de la cultura teotihuacana. La siguiente etapa de ocupación y la mejor conocida en el sitio es la tolteca, definida claramente entre los años 900 y 1200 d.C., en el llamado período Posclásico Temprano. Entre los años 900 y 1,200 d.C., El Cerrito, el principal centro ceremonial del valle de Querétaro, alcanzó su monumentalidad, hablando de una escala arquitectónica, pasando a convertirse en un santuario, esto es, un centro ceremonial de alcance panregional, nos dice Daniel Valencia Cruz con toda autoridad. “A este santuario peregrinaron grupos procedentes de lugares distantes, tal como lo demuestran sus ofrendas de malacates de barro de la Huasteca, figurillas de barro de tipo I de los altos de Jalisco, cerámica plomiza de Guatemala y concha Spondylus sp del Océano Pacífico, por citar algunas evidencias.” [1]

“El espacio sagrado también fue utilizado para autentificar y legitimar el linaje tolteca, ejemplo de esto son las esculturas de personajes portando un penacho asociado a glifos calendáricos, pues éstos nos narran la asistencia de gobernantes y guerreros históricos a esta Tollan terrenal, los cuales tuvieron una fecha de nacimiento y un nombre propio. Así, a los centros ceremoniales de Tula y Chichen Itzá plenamente reconocida en esta concepción, ahora se suma El Cerrito.” [2]

Valencia Cruz nos abre los ojos al afirmar que el sitio donde hoy está la colonia Santa Bárbara fue un gran poblado prehispánico localizado sobre la ladera y cima de la meseta del mismo nombre, al sur de El Pueblito, en el municipio de Corregidora. “Posiblemente ahí se ubicó la mayor concentración de población en el valle de Querétaro. Tuvo una sola ocupación de larga duración, sin grandes variaciones, entre los años 400 y 1100 d.C., abarcando del período Clásico hasta el Posclásico Temprano”.[3]

Al final del período Tolteca en el siglo XII, el centro religioso El Cerrito se abandona, al igual que Tepozán-Apapátaro y San Juan del Rio. Posteriormente, en la primera mitad del siglo XIV se registra una penetración o influencia tarasca, la cual se refleja en el tipo de cerámica encontrada en los cuatro sitios. Con el arribo de los diversos grupos chichimecas a la región, la influencia tarasca se pierde, en los siglos XV y XVI. Con la ocupación chichimeca en el valle, El Cerrito perdió su papel comercial y la importancia de su posición geográfica en la región. Sin embargo, siguió conservando su carácter de santuario, aun cuando el centro comercial se encontraba en ruinas.[4]

Los purépechas, por su parte, ya se habían introducido en el territorio queretano desde 1140 D.C., intercambiando productos de orfebrería y plumaria, es decir, sin pretensiones de conquista. Hacia fines del siglo xv se convirtieron en guarda fronteras del valle, imponiendo un buen número de toponímicos en esa zona, destacando entre ellos el nombre de Queréndaro, con el que se designaba el asentamiento más importante del valle, llamado hoy La Cañada.

La presencia de los mexicas en el territorio queretano se produjo hacia la segunda mitad del siglo xv, como resultado de su política expansionista en toda Mesoamérica. Se ha sostenido que Moctezuma Ilhuicamina logró hacer llegar sus dominios hasta el valle de Querétaro, estableciendo en ese sitio guarniciones militares mexicas desde 1446 para fijar los límites de su jurisdicción, oponiéndolas a la de los purépechas que hasta allí llegaban; no obstante, es de creerse, que con ese motivo, se inició una intensa actividad comercial de los pochtecas mexicas con los otomíes, pames y purépechas del valle queretano.

Andrés Garrido del Toral

[1] Daniel Valencia Cruz, Escultura en piedra en el Cerrito, Querétaro. Un acercamiento a sus formas e iconografía, en Tiempo y Región VII, Estudios Históricos y Sociales, Carlos Viramontes Anzures coordinador, UAQ-INAH-Municipio de Querétaro, 2014, página 170.

[2] Ibídem, páginas 170 y 171.

[3] Ibídem, página 51.

[4] Lourdes Somohano, obra citada, página 18.

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