Andrea Sosa - Navegando entre Letras

Mañana será un nuevo día – Andrea Sosa

En ocasiones, y con el paso de los días, nos sentimos abrumados por todas las cosas y actividades que realizamos sin parar; quizá nos sintamos cansados porque a pesar de que el día este lleno de un sube y baja de emociones, solo queremos descansar y volar hacía nuestros sueños o ideas, para poder pensar únicamente en nosotros y en nuestras aspiraciones.

El día de hoy les comparto un relato de lo fantástico que es llegar a casa a descansar, comer una hamburguesa en nuestro restaurante favorito, o simplemente hacer una actividad que nos haga sentir realizados y descansados al mismo tiempo.

Andrea Sosa

Voy a omitir mi presentación e iré directo al grano: vivo en un lugar lejano en donde toda la gente despierta con una larga lista de pendientes que tiene que hacer a lo largo del día; esto es debido a nuestra manera de colaborar unos con otros y evitar malentendidos en los intercambios y negocios que hacemos aquí, diario.

Claramente estas actividades de pendientes profesionales y negocios no las realizan los niños, pero sinceramente su vida no es diferente a la nuestra, desde que generan consciencia, realizan juegos y cosas recreativas con un determinado orden dependiendo a su edad.

A la mayoría le gusta esta forma de vivir, ya que nunca hay nada fuera de su lugar, y no hay caos que resolver; otros solo lo hacen por responsabilidad o por no querer ser juzgados por la gente que vive tranquila con este estilo de día; la verdad es que yo soy parte de los dos grupos.

Me encanta todas las actividades que me tocan hacer, y cuando amanece, realmente despierto emocionada y motivada por todos los pendientes en mi lista, pero con el paso de las horas en el ‘trabajo’, me empiezo a cansar y empiezo a imaginar las cosas que pudiese hacer si tuviese otras actividades más interesantes o salir más temprano a casa para poder caminar por los jardines y simplemente pensar en lo dinámico que fue el día o realizar algo con mis amigos.

No es que me esté quejando, porque el color de la vida cada uno lo escoge; si algo no te gusta cámbialo sin importar el esfuerzo que eso lleve; o si hay algo que te apasione en esta vida, disfrútalo como si no hubiese mañana.

A lo que voy es que las cosas tan sencillas también nos pueden otorgar placer, diversión o felicidad; y una de esas acciones es dedicarnos un tiempo para escapar y detener el tiempo, simplemente enfocándonos en eso que tanto añoramos.

Donde vivo, la gente sólo come por comer, sin darse cuenta qué están comiendo, o si es quizá su comida favorita; los niños sólo juegan porque es una tarea más que hacer, y mientras tanto, se pierden de la máxima diversión de lo que tienen en frente o de lo que pueden imaginar si van más allá.

Yo intento gozar de todo lo que hago, pensando no sólo en cómo ayudo a mi comunidad, sino también en cómo me satisface a mí y evitar los pensamientos débiles de cansancio, aunque claro no siempre será posible; y así, poder jugar con el tiempo.

Porque, aunque mis pendientes los tengo que hacer dentro de un determinado tiempo, yo siento que lo hago en minutos, o cuando llego a casa y quiero descansar, paro el tiempo y solo me enfoco en mis ideas locas que hay en mi cabeza.
No tengamos miedo a jugar con el tiempo; los límites para realizar entregas o pendientes de trabajo siempre existirán, pero si empezamos a ver un puntito positivo, el tiempo será en lo último que pensemos, y si no funciona porque iniciamos con el pie izquierdo, recuerda que mañana será un nuevo día.

ANDREA SOSA ROSAS
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