Columna Invitada

¿Y el periodismo?  A un año de la huelga en Notimex – Mario Bravo Soria

 ¿Por qué casi nadie habla acerca de periodismo cuando se aborda el caso Notimex?

Si se trata, nada más y nada menos, de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano: ¿no tendría, acaso, que privilegiarse el tema periodístico por sobre el resto de dimes y diretes expuestos en redes sociales e incluso desde lo expresado en la propia conferencia mañanera? ¿Por qué el propio SutNotimex sólo se limita a pregonar que rescatarán a la agencia, pero sin decir palabra alguna sobre su propuesta periodística ni mucho menos acerca del tipo de periodismo que se ha practicado en Notimex durante sus varias décadas de vida?

Los insultadores profesionales que militan en el sindicato de Notimex, tal como los ha llamado el periodista Víctor Roura tras recibir cotidianamente vituperios, injurias y, recientemente, mofas por su aspecto físico desde las cuentas que dicho sindicato utiliza en Twitter, pareciera que solamente saben escribir bajezas en 140 caracteres; pero hasta este mes de febrero en el cual se cumple un año de su huelga, poco y nada han redactado acerca del centro neurálgico de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano: me refiero al acto de ejercer el oficio periodístico.

Durante este ya casi año de huelga sindical en la agencia, tanto Roura como yo hemos publicado textos periodísticos donde exponemos nuestros puntos de vista y análisis acerca de este gravoso conflicto; en ellos hemos afirmado que la calidad periodística era baja y pobre cuando nosotros arribamos a la sección cultural de la agencia… nada ofensivo hay en afirmarlo, además existen pruebas de nuestros dichos; pero jamás hemos insultado ni usado cuentas anónimas para golpear desde una red social. Nuestra dignidad nos impide hacer eso.

¿Pueden, los insultadores profesionales, devolver contrargumentos a nuestros escritos periodísticos a través de textos —¡por favor, bien redactados! — desde donde defiendan el proyecto de periodismo que, supongo yo, les motiva a estar dentro de Notimex? Nosotros somos periodistas y defendemos argumentos escribiendo… ¿y ustedes?

Si se precian de ser periodistas, actúen como tales: escriban, argumenten sus puntos, organicen sus ideas… Supongo que eso cuesta un gran esfuerzo cuando no se lee mucho y no se cuenta con demasiadas herramientas escriturales, tal como en varias ocasiones distintos mensajes de ciertos sindicalistas del SutNotimex lo han evidenciado al momento en que, penosamente, se quejan de que los escritos de Roura son muy extensos…

La lectura de largo aliento, vergonzosamente para personas que estuvieron dentro de un espacio periodístico, pareciera que no es una actividad recurrente.

Si tengo la dicha de que, extraordinariamente, esos vituperadores hayan llegado en su lectura hasta estas líneas, las cuales para los parámetros de los insultadores profesionales resultan ya un enorme esfuerzo según ellos mismos han denotado en sus pintorescos tuits, pediría simplemente que nos compartieran cuál tipo de periodismo han defendido históricamente para Notimex. Eso lo desconozco pues no es un aspecto notorio ni evidente, debido a que la Agencia desde sus orígenes ha habitado una zona de gris mediocridad escritural.

Se quejan mucho de que la sección cultural dirigida por Víctor Roura y la cual tengo el enorme gusto de coordinar, no genera muchas vistas; pero, hablando en serio, ¿cuál ha sido la manera de ustedes para hacer periodismo cultural antes de que la nueva administración llegara a ocupar tan importante responsabilidad? ¿Cuál reportaje pueden defender como un material periodístico de gran valía? ¿Qué entrevista a cierto escritor, pintor, escultor y demás artistas pueden enarbolar como modelo de alta calidad? ¿Cuáles plumas invitadas colaboraban en la sección cultural de la agencia antes de la actual dirección de dicho espacio?

Periodismo de largo aliento… 

Además de cubrir oportunamente los eventos artísticos y culturales llevados a cabo cotidianamente, también en la actual sección cultural de Notimex publicamos un texto Especial diario: en tal caso, hemos recuperado los géneros periodísticos, tales como la entrevista a profundidad, reportajes y crónicas, sumando valiosos artículos de opinión de nuestros colaboradores. Nos hemos esforzado por publicar un reportaje, puntualmente, los viernes de cada semana; los miércoles en el espacio denominado La Guarida Nacional presentamos entrevistas con creadores del interior de la república mexicana; cada mes difundimos un cuento inédito que nos comparte, amablemente, alguna pluma destacada de la literatura mexicana. Asimismo, una vez al mes divulgamos poemas seleccionados de la obra de alguna figura notoria de dicho género literario a nivel mundial.

En Cultura de Notimex colaboran personalidades ampliamente reconocidas como Fernando de Ita, Pablo Fernández Christlieb, Sergio Raúl López, Lillian van den Broeck, Manjarrez, Luis Fernando, Malú Huacuja del Toro, Juan Villoro, Luis Ignacio Sáinz, Rossi Blengio y demás valiosas plumas.

Tenemos colaborando con nosotros a especialistas en cine, literatura, música contemporánea, pintura y teatro; nos falta y aún no hemos podido hallar a quien nos pueda brindar sus reflexiones acerca del campo escultórico, por ejemplo. Modestamente ese es nuestro proyecto periodístico cultural en Notimex. En el corto tiempo que pudimos aprovechar para consolidar tal espacio, publicamos aproximadamente más de 300 especiales… uno diario, sin falta, defendiendo un periodismo de largo aliento que no sólo cumple con informar oportunamente los hechos cotidianos; además, creemos firmemente en algo desde lo que somos irreductibles: nuestros lectores se merecen reportajes, entrevistas, crónicas, cuentos, poemas, artículos de opinión y demás materiales de primera calidad. Si cumplimos publicando ese tipo de contenidos, con ello contribuimos al desarrollo de una ciudadanía plural, crítica, democrática y con argumentos para comprender y transformar a nuestra sociedad.

Eso somos nosotros periodísticamente hablando.

¿Y ustedes?

Impunemente han repetido la cantaleta de que Roura y yo hemos fracasado al frente del espacio cultural de Notimex; sin manifestar bien a bien en qué basan su evaluación ni cuáles han sido nuestros yerros. Con esa laxitud que les caracteriza no sólo periodísticamente sino también desde los 140 caracteres, acusan a Roura de ser un anciano, corrupto y ladrón; a mí me endilgan el pecado de haber estudiado psicología social y, ¡cómo no!, también me colocan la medalla de ser corrupto y ladrón, esos epítetos que tan fácilmente escupen de sus bocas y les brotan de sus dedos al redactar sus desafortunados tuits celebrados por la cuenta de Twitter del SutNotimex.

¿Qué periodismo defienden? 

¿Qué tipo de escritura los ha caracterizado? ¿Cuál tipo de relación sostuvieron desde su labor periodística cuando en este país gobernó el PRI? ¿Cómo dirigieron la zona cultural de la agencia y el resto de las secciones cuando daban espaldarazos travestidos de silencio a los gobiernos priistas y panistas? ¿Qué reportaje o entrevista relevante realizaron para debatir las pobres políticas culturales emergidas desde los gobiernos de Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto? ¿Cuál fue el sello de su periodismo cultural durante las muchas décadas en que ustedes estuvieron en Notimex?

Ustedes, lamentablemente y así lo juzga la historia de la agencia, han ejercido un notorio silencio muy parecido a la complicidad durante décadas y décadas de gobiernos del PRI y el PAN, insisto, periodísticamente hablando.

Entonces, ¿cómo periodistas acallados y cómodamente instalados en la Agencia podrían rescatar a Notimex si fueron ellos quienes la sumieron en una zona gris, estéril y de una total actitud de anonimato con respecto a su periodismo ejercido?

Notimex y su costumbre de mimetizarse con el gobierno en turno 

¿Qué ha sido, es y será de Notimex? Pareciera— y lo afirmo no mirando desde la lejanía de quien camina por la acera de enfrente ni a partir de la ceguera selectiva que provoca sólo escuchar ciertas entrevistas transmitidas en radio o mediante YouTube— que la agencia, casi nunca —excepto a partir de la actual administración de la periodista Sanjuana Martínez— ha iniciado un verdadero proyecto periodístico. Desde el 20 de agosto de 1968, fecha en que fue inaugurada bajo el gobierno del nada célebre expresidente Gustavo Díaz Ordaz, la agencia simplemente ha sido botín, vocería oficial, maquiladora de notas anodinas y breves… negocio redondo para líderes sindicales… pero, casi nunca se ha caracterizado como un espacio donde brille el ejercicio periodístico.

Con base en reiteraciones discursivas no se logra que exista lo inexistente.

Es notoriamente sintomático que algunos periodistas convertidos en voces afines a dicho grupo sindical solamente escriban tuits, hagan entrevistas y reportajes, así como también enarbolen el discurso de los derechos laborales sin mencionar una sola palabra acerca de por qué, periodísticamente, los agremiados al SutNotimex deberían regresar a tener el control de la Agencia. Si hubiera un periodismo de alta calidad respaldándoles, ¿no sería, acaso, este elemento un punto central que podrían enarbolar dentro de sus arengas y protestas? De todas las entrevistas que he escuchado desde las cuales se le da voz a Adriana Urrea—secretaria general del SutNotimex— en ninguna ni ella ni sus aliados entrevistadores han aportado una sola evidencia de la excelentísima calidad periodística que, se supone, habitaba en Notimex mientras dicho grupo tuvo bajo control a la Agencia de Noticias del Estado Mexicano.

Curiosa omisión. Se habla de todo… se lanzan cifras, se leen y releen tuits, se acusa adiestra y siniestra, pero… del periodismo y su calidad, contenido, línea editorial, estilo, apuestas, proyectos, logros y un largo etcétera, no se dice ni palabra.

Sólo se evoca un pasado de gloria perteneciente a la agencia; sin embargo, ni una sola evidencia que lo materialice. Dicho pasado de brillantez periodística pareciera, únicamente, habitar en sus labios.

¿La censura no valía hacer una huelga? 

¿Realmente Notimex ha sido un espacio periodístico de gran calidad durante sexenios anteriores? ¿Qué distinguiría a una agencia de noticias de primer nivel? ¿Podemos llamarnos a semejante ingenuidad y aceptar que Notimex fue un paraíso perdido en donde el periodismo de excelencia, la pluralidad, la crítica y el rigor se implementaron en tiempos priistas y panistas?

Si esos políticos de extracción priista y panista, así como sus gobiernos sumieron en la pobreza a más de 50 millones de mexicanos durante varias décadas y se encargaron de destrozar, a la par de utilizar a las instituciones del Estado para beneficio de intereses particulares, ¿cómo podrían haber planeado o, en el mejor de los casos, permitido que un organismo partícipe de dicho Estado mexicano tuviera grados de excelencia, en este caso, periodística? Para haber sido Notimex una agencia de noticias aunque sea de mediana calidad, tendría que haber reportado con veracidad, crítica, rigor y profesionalismo ciertos sucesos nacionales como el fraude electoral de 1988 o el de 2006; el levantamiento zapatista de 1994; la huelga de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1999; el asesinato de Luis Donaldo Colosio; las masacres de Aguas Blancas, Tlatlaya o San Fernando; así como la aún larga noche de Ayotzinapa… y que yo recuerde, Notimex nunca se distinguió por ser un faro de periodismo crítico en tales acontecimientos.

O acaso, usted lector, ¿recuerda alguna nota, artículo, reportaje de investigación o entrevista relevante publicada por la Agencia abordando dichos episodios centrales de la historia mexicana? Incluso y esto se constató en el texto La burka fotográfica, escrito por Víctor Roura y publicado en la actual administración de la agencia, existía una censura fotográfica que prohibía exhibir importantes imágenes que daban cuenta de ciertos sucesos en la historia de México. Y ante esos actos deleznables de censura presidencial, ninguno delos actuales sindicalistas protestó ni hicieron una huelga. ¡Vamos, ni un mísero tuit denunciando la censura!

Curiosa y selectiva manera tienen de sentirse agraviados estos periodistas: si les censuran durante décadas, nadie dice nada ni se organizan campamentos, marchas ni protestas; pero si les tocan sus bolsillos, de inmediato se enfundan en el papel de víctimas y enarbolan banderas acusando impunemente a diestra y siniestra.

En serio, la censura que existía en Notimex, ¿no valía un emplazamiento a huelga por ser tal acto, la censura gubernamental, un agravio a sus condiciones laborales más elementales?

Cada vez que varios integrantes del SutNotimex expresan la frase “Rescataremos a Notimex”, invariablemente no dejo de asociarla con ese barato discurso priista que en años recientes ha aparecido publicitariamente, desde el cual ese partido político afirma que ellos, sus militantes y su élite, son la solución para todos los problemas de México.

Deficiencia en la memoria a largo plazo, le llaman.

La agencia en los tiempos del partido oficial 

¿Qué distinguiría a una Agencia de Noticias de primer nivel? Partamos de esta última pregunta para intentar echar luz en el tema, tan poco o casi nada abordado en toda la tinta y todos los minutos al aire que distintos periodistas le han concedido al caso Notimex.

Cuando uno piensa en agencias de noticias importantes en América latina, de inmediato a mi memoria se presenta el nombre del espacio informativo Prensa Latina, aquella propuesta de periodismo emanada del triunfo de la Revolución cubana a principios de 1959. A cargo del periodista argentino Jorge Masetti y con brillantísimas mentes dentro de sus filas, tales como los escritores Rodolfo Walsh o Gabriel García Márquez, entre otros tantos, Prensa Latina nació con un objetivo puntual y urgente: contrarrestar la desinformación acerca del movimiento revolucionario emanada desde los medios de comunicación afines al denominado imperialismo yanqui.

Según su propio portal web, Prensa Latina emergió para convertirse en “el primer proyecto comunicacional latinoamericano de alcance internacional con una visión alternativa de la realidad regional, eje central de su cobertura hasta nuestros días”. Tanto su origen como el objetivo central eran clarísimos desde un inicio. Por otra parte, Notimex al ser fundada en el año 1968 de cara a la inauguración de los Juegos Olímpicos celebrados en Ciudad de México, ¿cuál fue el objetivo que se le asignó desde su creación? Inicialmente, informar oportuna y verazmente de los sucesos que se llevarían a cabo en la justa deportiva mundial; sin embargo, obviamente su cobertura no se quedaría solamente en el plano atlético, sino que Notimex debía comunicar eficazmente acerca de la gran mayoría de sucesos ocurridos en México y en el extranjero.

¿Eso se cumplió? ¿Realmente algún ingenuo piensa que, durante más de 50 años de labores, Notimex ha gozado de independencia y libertad para hacer un periodismo de alta calidad y crítico incluso del gobierno federal o el partido en el poder? Por colocar un ejemplo sobre la mesa, ¿qué dijo Notimex acerca de la matanza de estudiantes durante el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco?

Ruido en las redes 

Entre tanto ruido en redes sociales, entre tanta réplica de narrativas donde se dice hasta el hartazgo que todo trabajador es per se impoluto, eficiente, riguroso en su labor y comprometido con su oficio —quienes repiten y se creen a pie juntillas ese discurso, parecieran nunca haber leído a Frantz Fanon, psiquiatra caribeño que advirtió del enorme peligro de la apropiación de los peores vicios y modos de ser por parte de los dominados con respecto a sus dominadores—, entre tanto bullicio se pierde el foco de cuál es el centro de los debates. El centro de esta cuestión, así como de muchos aspectos de la vida pública mexicana desde que Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales de 2018, ha sido la transformación de México.

En el caso de las luchas feministas o los procesos de luchas medioambientales, esta Cuarta Transformación pareciera quedarse varios años atrás en la discusión que, urgentemente, tendría que estarse generando; con respecto al tema de la Transformación de los medios públicos, así como del final de ese lastre cancerígeno denominado chayote, que tanto pululó en medios de comunicación privados acostumbrados al derroche presupuestario oficial proveniente del gobierno federal y disfrazado de publicidad, en cuanto a ese tema el debate camina a buen paso.

Quizá la urgente crítica hacia el papel de los medios de comunicación en México, sea uno de los puntos de avanzada de la autodenominada Cuarta Transformación.

“¡Notimex era el periódico oficial!” 

En el caso Notimex, cabe recordar que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador tiene una caracterización muy puntual acerca del pasado de la agencia; así, el 23 de septiembre de 2020 durante una mañanera, no reparó en decir lo siguiente: “Antes no se movía nada, mucho menos Notimex… ¡era el periódico oficial! En la época de Carlos Salinas de Gortari estaban Raymundo Riva Palacio y Pablo Hiriart, ¡nunca cuestionaban a Salinas! No lo tocaban ni con el pétalo de una rosa”.

Todos, me parece, incluso los periodistas ajenos a Notimex que han decidido simpatizar con la huelga sindical del SutNotimex, sabemos que la Agencia era un apéndice, una vocería, un espacio de respaldo informativo a favor del gobierno en turno, desde su origen y hasta hace muy poco tiempo. En la Redacción de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano predominaba el uso del boletín oficial como formato a calcarse en las notas diarias publicadas; no podemos hablar, entonces, de un periodismo crítico, riguroso, de largo aliento… sino de una zona periodística que prácticamente nadie volteaba a ver, nadie la fiscalizaba con respecto a su calidad, nadie le exigía tal o cual cosa… era como esos objetos que, a veces, uno tiene en su casa y no sabemos bien a bien para qué sirven, desconocemos su utilidad y sus beneficios; pero estamos tan acostumbrados a su existencia que los dejamos ahí… sin prestarles mayor atención, validando que sean parte de la decoración pues no molesta su presencia, aunque tampoco nos genera dividendos favorables.

Los gobiernos anteriores no se metían con la agencia —siempre que no se saliera de la línea editorial ya dada por entendida década tras década—, sus trabajadores habitaban un espacio periodístico sin miradas posadas sobre ellos, sin críticas, sin exigencias… la ciudadanía no sabía lo que era Notimex ni para qué servía —me parece que ahora, todavía la gran mayoría de la población desconoce incluso la existencia de la agencia; cuestión que debe modificarse desde la transformación que se ha propuesto.

“¡Nosotros no llegamos a cuidar un cementerio!” 

Hace algún tiempo entrevisté a Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica. De vez en vez recuerdo una frase que pronunció durante aquella charla, misma que evoco porque me hace mucho sentido con respecto al conflicto en Notimex: “¡Nosotros no llegamos a cuidar un cementerio!”, dijo Taibo II. Y pienso que tal expresión aplica, sin duda alguna, para distintas instituciones del Estado mexicano en la actualidad: se les quita el polvo y las viejas costumbres tan arraigadas en su interior, tales como la burocratización, por ejemplo, o se les deja intactas, sin moverlas un solo ápice, habitándolas sin repensarlas, sin resignificarlas, sin dotarlas de nuevos bríos acordes a los presentes tiempos.

Sin duda, las actuales instituciones del Estado mexicano contienen una estructura del largo siglo XX priista; si no se les repiensa y sacude, permanecerán intactas, materializando así diariamente aquel brillante cuento del escritor guatemalteco Augusto Monterroso:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí…”

La transformación de los medios públicos 

Si la Cuarta Transformación es verdadera, uno de tantos aspectos a modificarse son los medios públicos y su función en la vida de la sociedad. No podemos permitir que tales espacios de comunicación repliquen la fórmula del pasado, desde la cual eran aparatos ideológicos para el mantenimiento del status quo; con sus valiosísimas excepciones.

Es urgente la defensa de medios públicos separados de una línea editorial emanada directa o indirectamente desde el gobierno; el gran reto es sacudir sus anquilosadas estructuras, transformarlos realmente, pero sin dejarlos como siervos del discurso presidencial. A mi parecer, una auténtica transformación de los espacios públicos comunicacionales pasa por brindarles las herramientas—presupuestarias, de libertad de prensa, organizacionales, editoriales, etcétera— para que defiendan proyectos de una genuina independencia, autonomía y calidad con respecto a contenidos, sin que ello los convierta exclusivamente en cajas de resonancia de la propia Cuarta Transformación.

Se trataría, insisto, de transformarlos, fortalecerlos, hacerlos maduros, rigurosos y responsables, incluso para que, en su momento, sean críticos también del proceso encabezado por el presidente López Obrador. Esto nunca, ni en sueños, ha sucedido en México; generar dicha dinámica sería un logro extraordinario tanto para el ámbito mediático como para la sociedad en su conjunto.

Cada medio tendrá que encontrar la manera de no regresar al pasado, sin que esto implique ser un medio de comunicación militante de Morena o de la Cuarta Transformación. Si los medios públicos se convierten en espacios defensores del proyecto presidencial, habremos perdido una batalla importante. Se debe transformarlos siguiendo la consigna enarbolada por el proyecto lopezobradorista, pero sin ser porristas del presidente: durante todo el siglo XX y en las primeras décadas del XXI nunca se entendió esta cuestión en los medios públicos mexicanos. Hoy que las históricas elecciones de 2018 han instalado en la presidencia a un personaje con anhelos genuinos de transformar al país, se presenta una oportunidad única e irrenunciable para habitar los espacios periodísticos públicos desde maneras y prácticas distintas al ayer.

Si tales medios públicos responden solamente con apologías dirigidas al presidente López Obrador, se corre el enorme riesgo de que, cuando él concluya su mandato, llegue otro político u otro proyecto y dichos espacios comunicacionales simplemente acomoden sus praxis acordes al nuevo discurso presidencial; en cambio, si durante los tres años y meses que quedan del actual gobierno se logra consolidar una transformación mediática genuina, auténtica y sin actitudes de porrista a favor del gobierno en turno, se habrá colocado una base nada despreciable para que la información y el periodismo de alta calidad permeen en los distintos sectores de la sociedad mexicana.

La transformación de Notimex 

En las pugnas ideológicas es recurrente caer en la generalización: mi proyecto es impoluto y el de enfrente es la aberración absoluta. En el caso Notimex es justo decir que, hasta ahora y durante sus 52 años de vida, el actual ha sido el único proyecto periodístico genuino y comprometido con el beneficio de la sociedad mexicana, lo cual no lo esgrime de errores o torpezas. El presidente López Obrador colocó a la periodista Sanjuana Martínez para que sacudiera la anquilosada e inoperante estructura de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano. Ella, con la actitud nada pasiva que le caracteriza, ha sido una especie de ventarrón que puso de cabeza a toda Notimex y sacudió el polvo instalado durante décadas; periodísticamente hablando, la periodista Martínez ha pugnado por rescatar los géneros en la Agencia, así como darles cobertura informativa a temas que en el pasado jamás se abordaban en dicho espacio.

En el área cultural, tuvo la valentía de poner al frente al decano del periodismo de dicho ámbito: el editor y poeta Víctor Roura, que con 49 años de trayectoria ha sido el artífice de una de las secciones culturales más emblemáticas, recordadas y valoradas en la historia de este país, me refiero al área que él dirigió durante 25 años en El Financiero.

Sanjuana Martínez ha intentado revolucionar a la agencia; sin embargo, el conflicto laboral y sindical ha pausado, ya durante un larguísimo tiempo, el proyecto que ella denomina como la Nueva Notimex. Periodísticamente hablando, su proyecto aún se encuentra dando los primeros pasos, pues si acaso ha tenido un año y un par de meses más para mostrarse y ser mejorado; para nada estamos ante un proceso consolidado ni ajeno a yerros o imprecisiones, eso es claro… pero hasta ahora y no es poca cosa, representa el único modelo de periodismo riguroso, serio y profesional que ha tenido Notimex en toda su historia.

Entre más críticos, más confiables 

Si próximamente los ámbitos legales en el tema laboral le dejan continuar, dicho proyecto tendrá que aprender a ser cada día más crítico del gobierno lopezobradorista, sólo así se ganará la confianza de la ciudadanía mexicana, pues habrá demostrado que es un medio maduro sin filias ni fobias, con la misión de ser útil a la transformación del país; pero sin que ello le represente asumir la defensa a ultranza del discurso presidencial, el cual en Andrés Manuel López Obrador encuentra a su propio defensor durante las necesarias conferencias matutinas diarias. Ni a Notimex ni a ningún otro medio público le corresponde defender al presidente, sino dar a conocer lo que él expresa y hacer lo mismo con las críticas e incluso injurias que se le dirigen en su contra. Ya la ciudadanía tendrá o no la madurez para posicionarse en el debate; lo importante es romper el cerco informativo que producen la gran mayoría de medios hegemónicos privados.

Periodísticamente hablando, muchos de los integrantes del SutNotimex no cuentan con la calidad suficiente para ser partícipes de un espacio que se está transformando; pero, como ya dije líneas arriba, no se puede ser totalizador incluso con quienes a uno lo atacan e insultan: dentro de los huelguistas, probablemente, existan trabajadores con buena calidad, pocos, contados con los dedos de las manos, según mi experiencia dentro de la Agencia. A ellos, seguramente, se les reintegrará a sus labores, pero jamás podría tratarse de las 43 reinstalaciones que demanda el sindicato… esto si realmente el talento periodístico fuera lo que se pusiera en el centro de la situación.

A quienes hayan demostrado no cumplir con los rigores mínimos de calidad escritural, de redacción y edición, sin duda se les debe liquidar conforme a la ley; esto, insisto, si el periodismo se colocara como el principal objetivo de la agencia. Resulta urgente que sean emitidos los pagos por las liquidaciones ya pactadas y, a la vez, que sean aceptados por sus destinatarios.

Notimex y lo que será… 

Notimex es importantísima dentro de la vida pública en México no por lo que ha sido, sino por lo que ha comenzado a ser y por aquello en que, con muchísima autocrítica y rigor, puede llegar a convertirse.

Es urgente que Notimex haga periodismo, aunque se haya tardado más de 50 años en reconocerlo.

Lo viejo que no muere y lo nuevo que no termina por nacer.

Así Notimex y el país, así los tiempos actuales.

Gramsci era un sabio, que escribía en más de 140 caracteres.

Mario Bravo Soria

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