Julio Figueroa - Vistas

Recogimiento bendito (I-II) – Julio Figueroa

     Comunión / 1

Una semana antes empieza mi semana santa 2021, es decir, mi recogimiento en casa, conmigo y con los otros distantes pero presentes. Y trato de estar bien con todos, con los unos y con los otros, conmigo mismo. Oigo sus voces, veo sus imágenes, siento su espíritu. Sin ellos no tendría sentido mi vida. La han enriquecido. La soledad también es comunión.

Es media tarde con media luz y media sombra, silencio urbano que sabe a monasterio, López Velarde y Francisco de Asís beben un vaso de agua fresca sentados en un rincón a la misma mesa, Zorba el Griego y el Cristo de Kazantzakis conversan sin palabras y se entienden. La luz del mundo se cuela por el ventanal, silencio, murmullos lejanos, pían los pájaros, la eternidad se cuelga del instante.

La vida es una locura o una virginidad en ruinas. No sé por qué digo esto. Más en la edad luz. Suceden demasiadas cosas, al mismo tiempo, muy aprisa, y las vemos sin verlas y sin digerirlas. Y hablamos de todo sin llegar a nada. Los sabios, los silenciosos, los mudos, los retirados del mundo tienen razón. ¿En qué mundo viven? ¿Cómo nos ven?

Con mis 70 años quisiera volver a vivir los años 60 del siglo XX o tener 20 en estos años veinte del siglo XXI. Eso hace la magia del cine mejor que ningún arte. Apoyándose en la literatura, la música, las imágenes, la memoria, los sueños, los deseos, la historia y otras vainas y guajes.

Hay que estar atentos. ¿A qué? Allí empieza la libertad, el carácter, la vocación, el talento, las decisiones del individuo en medio de las fuerzas invisibles pero reales de la historia, el mundo, la sociedad, los tiempos y los imponderables. Hay que estar atentos y pescar al vuelo el instante que te toca

¿Desvarío? Recogimiento en casa. Silencio urbano casi sagrado. La raja del tiempo se abre a mis ojos. ¿Me trepo o me bajo? La eternidad de luz, pura luz, mar abierto y olas sin fin, tiempo elástico y el viento de los siglos y milenios y eras por venir.

¿Quién diablos soy yo y qué es la puta 4T en medio del todo y la nada?

Tengo hambre. Voy a preparar mi comida. Luego veré una película. Hasta mañana, si hay mañana. Cantos gregorianos en la maquinita. Qué quietud, beatitud, recogimiento. Aunque mejor estaría recogido con ella.

Mira la página en blanco. Qué bella es. No la ensucies. Es tu vida.

No hay puntos fijos. El centro personal y colectivo, social e histórico, se desplaza continuamente hacia todas partes. El ayer como el mañana y el ahora son inciertos. ¿Cómo anclar en lo esencial?

Sólo la música toca lo intocable. El sonido grueso del violoncelo. El infinito del horizonte abierto. El sentimiento sin puertas.

Foto: Ingrid L. González Díaz

Días y días, semanas y meses sin cruzar conversaciones vivas con los vivos que quiero, lejos del mundo real que amo, aislado, no encerrado ni acorazado. Atento. ¿Es real el mundo virtual? ¿El mundo de los políticos?

Agua dormida. Rodeada de feroces animales humanos. No la despiertes. Es su virtud y defensa. Ver con los ojos internos.

Y de pronto una pepita de oro, un aguamarina, una perla.

¿Es posible decirlo todo en una página, una frase, una palabra?

Palabrero, autor de palabras, ideas, emociones, frases escritas, letras de luz, vida empalabrada sin libros. El ensayo de una vida en hojas sueltas.

Palabrero de papel. ¿Camino hacia atrás o hacia adelante, doy vueltas en espiral o me hundo? Palabrero tartamudo.

¡Y de pronto el viejo topo en su viaje largo y lento, lentísimo, hacia su Ítaca me sale al encuentro sin yo buscarlo! ¡Gracias a CR!

Un regalo maravilloso, sobre todo para los jóvenes, ¡mira sus rostros! Tengo que compartirlo.

Cavafis y Nietzsche en su viaje a Ítaca horadando el mundo y el tiempo como dos viejos topos, cada uno por su lado, ¿cómo habrían de ir juntos? Rodeados de demonios y lestrigones, bestias feroces.

¿JEP y Jodorowsky qué dirían? Irás y no volverás. Cada día es un regalo del universo infinito. Mira bien las cosas que se van. Disfrútalas, no volverás a ser joven. Con los ojos abiertos. Siente la corriente alterna.

La prisa y la lentitud. Los espíritus huracanados y los pausados. ¿A qué clase perteneces, cuál es tu carácter? Seas el uno o el otro, cada uno tiene que luchar contra su otro yo, mejor y peor. Contra sus dones y contra sus vicios. Ojalá alguno comprenda.

Un video invaluable de la Edad Luz iluminando el mundo en su edad juvenil dubitativa, desmadrosa, vanidosa y efímera. Otra vez gracias a CR por este regalo y por supuesto mil gracias al palabrero maravilloso italiano, un verdadero palabrero, no como el chafa que circula por Q, jajjajjaja.

¡Todo un curso universitario de varios años y de toda una vida en menos de dos horas! Gracias. Muy agradecido. Tengo que compartirlo.

Octavio Paz nos ha dado un puño de ideas rectoras luminosas que abren caminos y colonizan saberes; puede equivocarse y se equivoca, y sin embargo nos enriquece al leerlo y discutirlo. Eso es un clásico. Una presencia viva. Un latido en el tiempo. Una vibración mexicana en la cultura universal de nuestro tiempo.

     EL ESPÍRITU DE LA ÉPOCA / 2

—No tienes el espíritu de la época.

—¿Cuál es el espíritu de la Edad Luz?

—La prisa, el aturdimiento, la velocidad y la superficialidad, tocar todo sin ahondar en nada, el yoísmo sin los otros, el ruido, el tumulto y la soledad.

—Oh.

—Las pandemias del virus de la prisa, la soledad y la depresión.

—Oh.

—El todo o nada. El vacío y la nada.

—Oh.

—Comerse el mundo a puños, sin transformarlo.

—Oh.

—Cambiar las cosas sin conocerlas.

—Oh.

—La modernidad sin tradición.

—Oh.

—Más información y más bagatelas y menos paciencia y sabiduría.

—Oh.

—El hedonismo del ahora sin la carne y el espíritu del ayer y el mañana.

—Oh.

—Reproducir todo lo que ayer condenamos.

—Oh.

¿Cómo cruzar el desmadre y seguir en tu avión, con un propósito claro, firme y flexible?

Aparece y desaparece, día con día, el sentido personal de la vida.

No me mueve la epopeya de la historia. Lo que el mesías da a las masas. Me mueven cosas chiquitas, cosas personales hechas colectivas. Una palabra a mar abierto.

Estamos en la galería latinoamericana:

Amalia (1851-55), Tirano Banderas (1926), La sombra del caudillo (1929), El señor Presidente (1946), La fiesta del rey Acab (1959), Maten al león (1969), Conversación en La Catedral (1969), El recurso del método (1974), Yo el Supremo (1974), El otoño del patriarca (1975), Oficio de difuntos (1976), La novela de Perón (1985), La fiesta del Chivo (2000), Ministerio de casos especiales (2007), El mesías tropicalLa presidencia patriarcal

Un día pleno y extraño, lleno y complicado, con varios caballos jalando hacia varios lados. Montado en tres.

Lunes de semana santa. Cuesta mantener la soledad, el recogimiento, la comunión. El amor y el trabajo con los otros. Con Susana distancia.

Cambié 3-5 veces mis planes en mi habitación revuelta de papeles. Las noticias me tocan y no paran. Las palabras no me alcanzan. Y los muertos que no cesan y piden un minuto o una vida de atención. Tengo hambre y sed, tengo que hacer la comida.

Estoy exhausto, en siete metros rectangulares. Necesito otra buena película como la de ayer. Destapo una cerveza León y brindo por mis difuntos.

No tengo pedos personales salvo los pedos del mundo. Naturalmente los pedos del mundo no son mis pedos pero me tocan, soy parte del pedo. No es lógica racional, es realidad vital.

Hombre en su nube. Mujer en su lucha. Palabrero empalabrado.

De puntitas llega la hora de silencio y la luz mágica. Lanza tus pedos al viento, me dice una voz interior. Bebe la sabiduría de los otros y crea algo que valga la pena.

¡El mole verde está delicioso y las mejores ideas se me ocurren comiendo!

Los Kinks, Eric Burdon y los Animales, los Doors, Janis, Tina, Joan…

Si fuera un cineasta con genio haría una película relacionando y contrastando los años 60 del siglo XX y los años 20 de este siglo XXI. Las vidas de dos tres familias de aquel tiempo y otras de este tiempo. Pienso en Tarantino, Scorsese y Bertolucci, no en Godard ni en Woody Allen, je. Pero no tengo imaginación, paciencia, tiempo ni talento. Ni modos.

Rindió el horno. La página en blanco se ha llenado de palabras. Pero la ballena blanca sigue libre en los mares del sur. Ismael está cansado. Buenas noches.

No dormí bien peleando conmigo mismo. Me espera un trabajo arduo. Tomar decisiones. Vamos, ya es hora, estoy entero, casi.

Naturalmente escribo a posteriori. Ya es media tarde y tengo la puerta abierta, y entra un aire fresco en la tarde calurosa. Y algo de ruido no deseado. Prendo el órgano de Bach.

Una decisión siguió a otra, y otra, y otra, y otra y otra… una cascada de respuestas y preguntas y respuestas… Aquí me quedo, no más preguntas por hoy, Bach, ¡toca más fuerte tu música de órgano impactante! Estoy… ¿cuál es la palabra justa? Agradecido.

En síntesis… ¡Bach, viejo Bukowski, Mozart, ayúdenme! Está vivo y su tiempo puro o impuro, late cristalizado en mi tiempo enfebrecido. Graxxxxx,

Creo que nació un martes 31 y murió un domingo 19, marzo y abril, primavera, cuando nace lo que va a morir, decía el poeta T. S. Eliot. Creo que yo nací un lunes 19, ¿en qué día moriré? Es mejor no saber, creo. Días de trabajo, mejor que los de no hacer nada.

Ya sé que escribo mamadas.

Elías se preguntaba en 1973, al principio de sus apuntes de “El corazón secreto del reloj”, si habría en Tucídides (460-395 a. C.), algo importante que no hubiera sido registrado. Siguiendo a su admirado Jacob Burckhardt (1818-1897). Algo que sólo fuera advertido otros cien años después. Como Nietzsche (1844-1900), quien pedía cien años para ser comprendido. Creían en la posteridad. La Rusia revolucionaria y la Alemania nazi, ¿comprendieron bien o malinterpretaron a Marx y a Nietzsche? Los malentendidos son parte de la vida y de la historia, diría Camus.

Sin duda en nuestro poeta, crítico y ensayista hay varias ideas intocadas o no desarrolladas cabalmente. Una de ellas es precisamente la del tiempo. ¿Qué quiso decir con que vivimos “el fin de los tiempos lineal y cíclico”? ¿Qué tiempo empieza y vivimos ahora? “El presente es perpetuo”. El tiempo del amor y la poesía. Sabía y creía que este mundo es finito. En consecuencia… Ahora y aquí es el ayer y el mañana, la vida y la muerte en la misma naranja, “nuestra ración de tiempo y paraíso”, e infierno. El tiempo chiquito es todos los tiempos. Y nunca más.

—Quien construye la casa de la felicidad futura edifica la cárcel del presente.

“No la vida eterna sino la eterna vivacidad”.

—¿Qué queda de los muertos?

—Lo que hicieron o no hicieron en su vida, el mundo, nosotros.

—Mientras haya otros nosotros vivos, amigos, indiferentes o enemigos.

—Después nada. Nada.

—Tarde o temprano, nada de nada. Nada. Pero antes…

—Amor y lucha sobre la nada…

Julio Figueroa

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