Andrea Sosa - Navegando entre Letras

Seres II – Andrea Sosa

Bienvenidos a la segunda entrega de ‘Seres’ en nuestra columna Navegando entre Letras; hace quince días comenté mi opinión sobre el mal, y en esta ocasión argumentaremos las diferentes definiciones y datos interesantes sobre el bien.

Quédate para descubrir si es más fácil hablar de la maldad o de la bondad, así como la pregunta determinante para la última entrega de esta saga.

ANDREA SOSA

El bien, a diferencia del mal, a la mayoría de nosotros nos lo han enseñado a transmitir ante la sociedad desde muy chiquitos y que, desde mi punto de vista, es muy sencillo de explicar.

Sin embargo, mientras me encontraba escribiendo esta columna, descubrí que el bien es algo que tenemos tan presente, hasta el punto de quitarle su importancia al término en diferentes ámbitos y situaciones.

Para empezar, el bien como definición popular, es cuando estamos dando apoyo a un amigo; cuando tenemos algún talento para compartir con los demás y que los haga felices; el poseer de salud, dinero o éxito; en pocas palabras, tener dentro de nuestras virtudes la bondad; la cual puede estar acompañada de otros valores como generosidad, humildad o paciencia.

No obstante, el bien dentro de la filosofía tiene diferentes definiciones para varios contextos dentro de nuestro comportamiento humano; uno de ellos se expresa en la obra ‘La República’ escrita por Platón, quien pone al bien como la sustancia de todos los seres; e incluso compara al bien con el Sol; por lo que podemos llegar a la conclusión, de que el bien es la fuente de energía de todos nosotros.

A su vez Aristóteles (quien no compartía en ningún aspecto las opiniones de Platón), decía que el bien es la perfección que le damos cada uno de nosotros a las cosas o situaciones; un ejemplo claro es cuando vemos una silla (ejemplo aleatorio); para algunos será simplemente una superficie con cuatro patas; sin embargo, para otros podría tener un significado de descanso, apoyo o hasta un instrumento para lograr algún objetivo.

Mientras tanto, tenemos una definición más actualizada gracias al filósofo Immanuel Kant, quien eliminó la idea de que el bien fuese algo relativo, y lo coloca como un valor de tener una vida digna por medio de una ‘buena voluntad’.

Claramente dentro de todos los años de la historia de la humanidad, se ha intentado buscar diversas palabras para nombrar lo que es el bien; sin embargo y desde mi punto de vista, a diferencia del mal, el bien tiene tantas definiciones y variaciones de estas, que sigue siendo algo relativo; sin olvidar que nos falta describir el bien como valor moral.

La ética se define como la doctrina de la moralidad; en pocas palabras, esta ciencia “resuelve” la problemática del bien y el mal, según las reglas y normas que tenga una sociedad.

Enfocándonos exclusivamente en la parte del bien; la ética nos dice que es cuando los seres humanos se enfocan en conseguir una vida plena y feliz, gracias a la sabiduría y utilidad social que este posee.

Para evitar confusiones, recordemos que la ética nos dice que mientras seamos felices y no corrompamos las leyes sociales, todo está perfecto; mientras que Kant nos impulsa a tener una vida digna sin importar si somos felices, pero si cumpliendo las reglas morales.

Ahora bien, a pesar de que he compartido varias definiciones, sigue la interrogante ¿cuál es el origen del bien? Lamentablemente la filosofía no tiene la respuesta hasta el momento, pero la ciencia sí.

H.W. Hamilton expuso su tesis diciendo que “cuanto más cercanamente emparentados estemos con alguien, más genes nuestros estarán presentes en ese individuo. Todo comportamiento que favorezca la reproducción de esos genes estará favoreciendo los nuestros, en una proporción directamente relacionada con la cercanía del parentesco.”

En mi opinión, es cierta la teoría de Hamilton, ya que lo podemos ver cuando un pájaro ayuda a sus crías a comer; las hormigas trabajando en equipo para satisfacer las necesidades de todos; o cuando nosotros nos ayudamos unos a otros por sentimientos de amor, empatía o supervivencia; claramente esta teoría tiene una conexión con las emociones y apoyo de diferentes trabajos de científicos en el pasado; pero es lo más cercano al origen del bien, el cuál la filosofía aún no nos logra dar.

El trabajo de Hamilton claramente nos lleva a nuestra última pregunta: ¿significa que los humanos somos buenos por naturaleza?, la respuesta es un quizá (al igual que la columna anterior con la definición del mal).

Si respondo la pregunta en esta columna, ya no habría la tercera parte de ‘Seres’; aún así, finalizo diciendo que yo defino el bien como Sócrates, “Solo hay un bien: el conocimiento”.

Debido a que cerramos diciendo que el bien es algo relativo en la mayoría de los términos compartidos, significa que mientras más sabemos sobre algo, más material tendremos para seguir creciendo y existiendo.

Sigan analizando conmigo si nacemos siendo buenos o malos, y nos vemos pronto para el final de la entrega de ‘Seres’.

ANDREA SOSA ROSAS

REDES DE NAVEGANDO ENTRE LETRAS

IG: @NAVEGANDO_LETRAS Y @ANDREA.SR02

YT: NAVEGANDO ENTRE LETRAS

TW: @NAVEGAND_LETRAS

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top