Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Armas nucleares: el poder de Irán – Niels Rosas Valdez

Ayer se celebró la primera mesa de diálogo y negociaciones que busca retomar el acuerdo nuclear entre las principales potencias en tal rubro. El evento emerge a raíz de la reintegración de Estados Unidos de América a la ronda de pláticas, un interés clave de la administración de Joe Biden. ¿Cuál es el objetivo del acuerdo y qué implicaciones tiene para las partes involucradas, entre ellas la República Islámica del Irán?

La proliferación de las armas nucleares en la segunda mitad del siglo XX ha sido un tema preocupante para las naciones alrededor del mundo. Es, de hecho, una de las dos amenazas existenciales que hoy en día se reconocen, siendo la otra el cambio climático. Su surgimiento data de la parte final de la Segunda Guerra Mundial (SGM) con el proyecto Manhattan La primera bomba nuclear fue empleada por Estados Unidos contra el Imperio japonés para forzarlo a su rendición incondicional luego de la victoria aliada en Europa.

Tras la SGM, otro periodo de implicaciones globales, que aún repercuten hoy, emergió viendo la conformación de dos bloques que luchaban indirectamente por la supremacía global de influencia política, económica, cultural, tecnológica, etc. El escenario empujó a varios países a desarrollar sus programas nucleares. Luego de Estados Unidos, los siguientes en crear armas nucleares fueron, en ese orden, la Unión Soviética, Reino Unido, Francia y China. Años más tarde, India, Israel, Pakistán y Corea del Norte las configuraron.

De manera oficial, sólo esos nueve países poseen armas nucleares. Sin embargo, hay otros que han desarrollado su programa nuclear y se sospecha que posean armas de destrucción masiva. Algunos de estos son Armenia e Irán, de quien se interpreta que posee sofisticadas unidades. Por ello y más, algunos países occidentales, como Estados Unidos y el Reino Unido, se han mostrado muy interesados en diseñar un acuerdo que limite el desarrollo del programa nuclear de Irán.

El acuerdo, apoyado por algunas potencias nucleares junto con Alemania, fue abandonado por Estados Unidos en 2018 durante la administración de Donald Trump. El efecto inmediato, esperado a todas luces, fue la salida de Irán. No obstante, una política exterior de reconstrucción de Biden fue reincorporarse a la mesa de negociaciones de este acuerdo, situación que ve con buenos ojos Ali Jamenei, líder supremo iraní, por lo que en los siguientes días presenciaremos una serie de diálogos, mediaciones, pláticas, etc., en Viena, sede de las negociaciones.

El fin último del acuerdo es limitar el desarrollo nuclear de Irán a un grado menor a la producción de armas nucleares a cambio de aminorar o eliminar las sanciones económicas occidentales impuestas al país proximooriental. La pregunta que permanece es: ¿accederá Irán? Poseer armas nucleares significa cosas diferentes dependiendo el contexto. Durante la Guerra Fría representaba, entre otras situaciones, garantizar la seguridad de un país y evidenciar el progreso tecnológico del proyecto capitalista o socialista. Pero hoy en día las implicaciones muestran otra tonalidad.

Actualmente, las razones por las que los países que cuentan con armas nucleares son variadas. Desde luego, una es garantizar su seguridad, pero otras son elevar su voz en los temas de interés internacional y usar su poderío nuclear como moneda de cambio. Corea del Norte emplea justamente la primera razón, y la segunda la deja abierta ante la insistencia de Estados Unidos, es decir, recordemos los intentos de Trump por limitar el programa nuclear norcoreano. Irán también tiene la posibilidad de aplicar ambas situaciones, pero de hacerlo, significaría un retroceso en su intento de limitación de injerencia occidental, particularmente estadounidense, en el Medio Oriente.

Una de las razones por las que Estados Unidos no ha intervenido con su ejército de manera decisiva en el Medio Oriente es precisamente por su incertidumbre de si Irán posee armas nucleares y, en tal caso, que pueda emplearlas en contra de Occidente. Hay que recordar que, en términos generales, la esfera de influencia de Washington en la región abarca solamente Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, mientras que la de Irán es prácticamente el resto. Por ello, un paso en falso de Estados Unidos contra el país asiático o sus aliados podría significar una retaliación severa por parte de Teherán. De esta manera, resulta difícil que Irán acceda a una total reducción de su programa nuclear; en cambio, con el objetivo de beneficiarse del temor estadounidense, suena más probable que acepte una parcial limitación a cambio de las concesiones que se le ofrezcan. Las armas nucleares son el poder de Irán para mantener alejada la influencia occidental en el Medio Oriente.

Niels Rosas Valdez

Escritor, historiador e internacionalista

@NielsRosasV (Twitter)

[email protected]

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