Los especiales de Enlalupa.com

«Es mejor negocio tener abejas que toros de engorda, puercos o gallinas»

Historia: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

Es más negocio tener abejas que toros de engorda, puercos o gallinas, pero se necesitan jóvenes que se dediquen a la apicultura y que las cuiden no sólo por sacarles la miel, afirma Sixto Camacho Fuentes, activista y apicultor desde hace 35 años.

Forma parte de los apicultores “promedio” de Querétaro, que ya cerca de los 60 años de edad ruega por un cambio generacional que rescate la herencia de cuidar a las abejas por su servicio ambiental, pero a muchos sólo les interesa saber si esta actividad es rentable “y sí lo es, si las sabes ayudar, porque si una abeja no está feliz, emigra”.

Desde muy joven, Sixto le consagró su vida a las abejas y en un intento por protegerlas, hace 35 años se empezó a dedicar de manera formal a cuidarlas. Fundó y presidió la Asociación de Apicultores de Querétaro y la Asociación de San Juan del Río y está en busca de jóvenes que quieran abrazar la actividad.

“Mi pasión, mi gusto es estar con las abejas, me pican y duele, pero las veo cómo trabajan y puedo ver cuando una colmena está bien contenta, porque están trabajando, salen, entra y hay otras que están tristes y débiles, porque sale una abejita de vez en cuando. Mi pasión son las abejas”, afirma.

Las abejas son herencia y tradición

Cuando era muy niño, los hermanos de Sixto tenían cajones rústicos con abejas y en la primaria tuvo un maestro que tenía colmenas. A él le gustaba ayudarles a trabajar con ellas, así que cuando cursó la secundaria técnica, tomó la carrera de apicultura.

En ese tiempo las abejas “no eran tan defensivas como ahora”, pero se llevó varios piquetes en su intento por cuidarlas. “Las abejas son una maravilla, son pequeñas, son inteligentes, son organizadas, sacan agüita de la flor y la convierten en miel o en cera, la hacen grasa”, confiesa Sixto.

Aunque se olvidó un tiempo de las abejas, alrededor de 1985 volvió a encontrarse con ellas cuando un enjambre se instaló en su casa. Le pidió ayuda a un amigo para llevárselas, pero el amigo prefirió regalarle un cajón para que las metiera en él.

“Empecé a tener 20, después más y con otro amigo empezamos a formar la asociación, porque había apicultores ya grandes y nos reunimos de manera mensual, justo cuando llegó la abeja africana a México y empezó a crecer la desconfianza y el temor de la población en las abejas”, recuerda.

Para Sixto fue un gran error que se “satanizara” a las abejas porque muchos abandonaron la actividad y a eso se sumó que muchos apicultores no encontrarán a quién heredarle el oficio, porque “la apicultura es herencia, es tradición, antes toda la gente tenía cajones para tener cera y así alumbrarse, así le hacíamos en los ranchos, hacíamos la tarea con velitas de cera, por eso teníamos muchas abejas”.

En los 80, había unos 30 mil cajones de abeja, asegura, pero de ahí empezó una caída que no se detiene. Actualmente, estima, deben existir unos 300 apicultores, 30 de ellos dentro de las asociaciones.

A la defensa de las abejas

Hace muchos años Sixto vio cómo cuando la gente reportaba la presencia de abejas, los cuerpos de rescate las atacaban con fuego o con jabón y ellas se defendían.

“En ese tiempo, en el 2010, cuando Teresa Calzada era directora de Protección Civil Municipal de Querétaro, hubo una muerte de unos trabajadores del municipio porque destaparon una alcantarilla que tenía un nido, así que los apicultores les ofrecimos rescatar a las abejas y ahí empezamos a hacer rescates cuando nos hablaban”, agrega.

Hasta la fecha, mantiene esa colaboración con Protección Civil aunque a él no le pagan por eso. Esa intervención se hace con la certeza de que hay enjambres que se pueden rescatar y otros que no, a veces por la complejidad y porque se tiene que privilegiar la integridad física de las personas.

Por eso, también le enseña a otros apicultores cómo rescatar a las abejas sin ponerse en riesgo y cómo rescatar la actividad en Querétaro. Además, buscó a los universitarios para que se especialicen en la apicultura, porque “queremos un cambio generacional”, ya que el promedio de edad de los apicultores ronda entre los 50 y los 60 años.

“Lamentablemente muy poquitos se interesan en esta actividad. En el Tec de Monterrey dos chicos de Guadalajara sí se interesaron porque allá tienen abejas. A los jóvenes no les interesa y a los apicultores debe interesarle, no sólo no ser alérgico y sobre todo, no verlo como negocio, sí necesitamos dinero para sobrevivir y se puede vivir bien, pero hay que verlo bien por el beneficio ambiental de las abejas”, agrega.

Sixto asegura que “sí se puede vivir de las abejas, es más negocio tener abejas que toros de engorda, puercos o gallinas”, porque “gastas 3 mil pesos en tu cajón, que te va durar de 8 a 15 años y tu equipo de protección, que te va a durar 4 o 5 años y si trabajas con las abejas y las atiendes bien, te vas a multiplicar”.

Con las abejas, afirma, puedes polinizar calabazas, manzanas o cualquier otro cultivo y puedes cobrar hasta mil 500 pesos por la renta de cada cajón. No sólo aumenta la producción, sino que también mejora la calidad de los cultivos, así que «sí se puede vivir de las abejas».

Tener santuarios de abejas, su sueño

Sixto sueña con tener santuarios de abejas formales en diferentes puntos del país, pero todavía no encuentra alguien que comparta su intención, aunque sabe que hay esfuerzos individuales por tener esos espacios.

En el caso de Querétaro, la presencia de abejas y apicultores se centra en el municipio de El Marqués, por sus condiciones climáticas y por la extensión que tiene, pero se necesita integración, unidad y recursos.

Su principal interés es que la gente no piense sólo en sacarle miel a las abejas, sino cuidarlas y atender sus necesidades, “ayudarles en tiempo de frío, abrigarlas, darles medicamentos, su comida, no dejarlas solas, porque mucha gente las deja así y si una abeja no tiene comida, ni está feliz donde está, emigra”.

“Mi pasión son las abejas, pero muy poca gente las cuida, muy poca gente compra miel, hay muchos comercializadores de miel en Querétaro pero no son apicultores, compran la miel en otros estados y la revenden y así como vamos, sin jóvenes que le quieran entrar, la actividad va mermando y la tenemos que rescatar”, insiste Sixto.

ESTO TAMBIÉN TE INTERESA:

Ha perdido Querétaro el 72% de la población de abejas, advierten

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top