Historias de la Metrópoli

Alondra: “Me gustaría que más mujeres cumplan sus sueños, se superen y se reinventen”

Historia y fotos: Braulio Cabrera/EnLaLupa.com

En 2020, Alondra Pantoja perdió su trabajo. En 2021 es estilista profesional y tiene un salón de belleza. En 2022 abrirá su segundo salón, ahora en una plaza comercial. En una época difícil encontró una oportunidad, la hizo suya y ahora quiere compartirla.

“Cuando me cortaron en la planta ni siquiera me dieron mi liquidación a tiempo, ni conseguía un trabajo fijo, no tenía nada qué hacer; pero un buen día me encontré con el programa («Con Ellas Hacemos la Diferencia»)  en un anuncio y dije: me voy a ocupar en algo. Las oportunidades llegan cuando una menos lo espera”, cuenta la propietaria del Salón de Belleza “Secret”, ubicado cerca de Cerrito Colorado.

Alondra, y su esposo, perdieron su trabajo durante el 2020, como miles de queretanos más. Siendo una familia de cuatro, desde el primer momento buscaron nuevas opciones.

“Fue complicado tener algo de fijo porque mi hija y mi hijo estaban en casa; mi niño tiene autismo, por lo que necesita más tiempo. Aunque mi mamá me ayuda a veces, también necesito estar al pendiente”, comenta.

Ella, por ejemplo, había tomado un curso de estilismo unos años atrás —que no había podido concluir—, por lo que agendaba citas para cortar el cabello con un espejo y unas tijeras a vecinos y conocidos.

“Que el programa fuera virtual me facilitó mucho las cosas, porque así podía estar en casa, hasta fue divertido. Me ponía a ver mis sesiones mientras preparaba la comida o, incluso, mi hija se ponía a hacer las clases de ejercicio conmigo para que no hiciera trampa; me preguntaba <mamá, ¿vas a ver tus videos?>”, recuerda entre risas.

«Con Ellas Hacemos la Diferencia» es un programa del Municipio de Querétaro dirigido a mujeres de todas las edades que vivan dentro del municipio de Querétaro. Cada una de las tres etapas busca el desarrollo integral de sus beneficiarias, además de las 11 certificaciones que ofrece mediante el ICATEQ.

“Cuando comencé me di cuenta de que no sólo eran unos cursos. Te dan herramientas para entender tu negocio, pero también para conocerte y luego reinventarte”, asegura.

A Alondra lo que más le gustó fueron los círculos de mujeres. Apreciaba sobre todo el poder compartir y conocer las experiencias de compañeras que pasaban por el mismo proceso, pero con vidas muy distintas. Además le parecía un momento de reflexión, de empatizar, hasta espiritual.

Confiesa que una decisión que le costó trabajo tomar fue entre si certificarse como estilista o como mecánica: “También me gusta meterles mano a los coches, pero cuando me fui por estilismo lo hice porque ya lo había empezado y quería terminarlo”.

“De ahí en adelante, todo se acomodó, cómo es la vida. Conseguí mi certificado, renté y fui arreglando una casita donde poner el salón; luego gané el apoyo para mi proyecto, y cuando eso pasó, que me suelto a llorar”, confiesa.

Ahora, ya instalada, Alondra sigue atendiendo por citas para poder acomodar sus tiempos. Recientemente convenció a un amigo para que se certifique como barbero y sea su socio; le parece importante que los beneficios del programa no se queden sólo en las participantes.

“Debemos seguir juntándonos y apoyándonos. Así, de boca en boca he invitado a otras mujeres a que se unan al programa e, incluso, estoy buscando hacer algo similar en el parque de la colonia, para la gente de aquí”, concluye.

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