Norman Pearl - Poder popular

El neomorenismo, encarnado en Delgado y Mier, pisotean con desprecio el estatuto regulatorio del partido – Norman F. Pearl

Las experiencias rescatadas en las elecciones de 2006 y 2012 fueron artífices para enfrentar el 2018 con un pragmatismo superior. Se requería una base de candidatos y votantes más amplio sin importar mayormente sus orígenes. El sacrificio estaba implícito en la convocatoria: “Morena es un partido plural e incluyente, aquí cabemos todos”, pregonaba convencido el candidato López Obrador. El objetivo era la presidencia de la república, después, se haría una filtración de oportunistas que permitiera regresar a un necesario “purismo” ideológico.

Pero no fue así, los infiltrados lograban cada día posiciones más relevantes ante la inexplicable parsimonia de los fundadores que veían con azoro como se alejaban sus ilusiones. Lejos quedarían aquellos días de lucha, de trabajo, de vigilias. Ya no eran necesarios, todos pasarían prematuramente a retiro en calidad de inservibles.

Morena, testificaba con desconsuelo, el arribo de “políticos profesionales” cuyo cuestionable mérito era una larga experiencia en complicidades que habían hundido al país una y otra vez, pero que ahora prometían cambiar…

En ese inmundo “paquete”, llegaría Mario Delgado Carrillo, destacado aplaudidor del “Pacto por México” de Enrique Peña Nieto, y principal impulsor de su reforma educativa. Nadie podría decir que era un desconocido, él se habría ganado a pulso la fama que irónicamente le llevaría a liderar la fracción parlamentaria de Morena en la cámara de diputados. Más tarde, también, inexplicablemente, se haría del partido. En la renuncia a su “liderazgo legislativo”, Delgado, operaría para imponer a Moisés Ignacio Mier Velasco, diputado plurinominal invitado por Morena en 2018, como el sucesor ideal para conducir al partido, en abierto desprecio a la izquierda mexicana. Las “cartas credenciales” de Mier lo ubicaban como un priista eterno que combatiera las luchas populares.

Sin embargo, a pesar de la ausencia de méritos partidarios o trabajos notables en su nuevo partido, “Nacho”, nuestro personaje, no ha escatimado esfuerzos y solidaridad con su familia. Digamos que ha incurrido en pequeñas faltas a un estatuto que seguramente desconoce: Artículo 3º. Inciso f, “No permitir ninguno de los vicios de la política actual: el influyentismo, el amiguismo, el NEPOTISMO, el patrimonialismo, el clientelismo, la perpetuación en los cargos…”

En 2018, Carlos Ignacio Mier Bañuelos, su hijo, fue candidato a la presidencia municipal de Tecamachalco, Puebla, por el PAN y PRD, en su condición Moreno Vallista y abierto depredador del Movimiento de Regeneración Nacional. En 2021, por influencia paterna, el joven Mier cambiaba su pensamiento político y contendía por Morena que lo llevaría a un amargo triunfo para la militancia.

Daniela Mier Bañuelos, hija del político arribista, logró que su padre la pusiera en la PRIMERA POSICIÓN de la lista para candidatos a diputados plurinominales de Puebla sin que nadie conociera sus argumentos de competencia. Hace unos días recibió su constancia como diputada.

En este proceso electoral, el mismo Ignacio Mier, el patriarca priista poblano, apareció ILEGAMENTE en la lista de candidatos plurinominal esa una diputación federal por Morena, nada menos que en un cómodo tercer lugar. También recibió su constancia como diputado federal ante el aliento y complacencia de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia y (CNHJ) y Mario Delgado Carrillo, presidente del Comité Ejecutivo Nacional.

Explico la ilegalidad:
Recordemos que Moisés Ignacio Mier Velasco, en 2018, fue invitado como Diputado PLURONIMONAL por Morena y ejercerá ese cargo hasta el 31 de agosto de 2021.

Artículo 13 del estatuto de Morena: “Si el origen de un cargo de legislador es la vía plurinominal, NO PODRÁ postularse por la misma vía a ningún otro cargo de manera consecutiva”. El tendría que haber esperado tres años para no incurrir en el delito.

Por lo anterior, y en estricto respeto a los documentos básicos, Moisés Ignacio Mier Velasco debe renunciar a su designación, y el partido buscar la constancia para su suplente.

Hago un llamado a las dirigencias de Morena para que eviten seguir pisoteando la legalidad y busquen a la brevedad posible una reconciliación con el orden y la justicia. No hacerlo sólo conducirá a su degradación.

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