Julio Figueroa - Vistas

Donde una vez tus ojos. Palabras del vientre / Lectura política – Julio Figueroa

Los dibujos que ilustran esta entrega fueron realizados por estudiantes del 3A, Telesecundaria Ahuizotl del municipio de El Marqués, Querétaro. A solicitud de la profesora Claudia González, éstos leyeron fragmentos de Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas. 

Abro el libro y veo y escucho una voz limpia volando a espíritu abierto.

Fui a un rincón personal de la ciudad a leer el libro, en el sur, hacia el Cimatario, a ciudad abierta.

Parece una puesta en escena, una representación teatral, una obra fúnebre. Es una obra fúnebre, en lienzo blanco: el luto humano de México en tiempos violentos, sin apenas ficción, palabras más reales e irreales que quien esto escribe y quien esto lee.

¿Puede la belleza suscitar odio, coraje, indignación? ¿Puede el horror y la maldad crear belleza y sentimientos puros? ¿A qué huele la carne humana, a qué sabe?

Escribo en la madrugada, bajo el chipi-chipi en el techo, con el libro y el café al lado.

“Aquí había una mujer / ahora sólo quedan dos fragmentos / de su cráneo”.

—La violencia nacional no distingue género, pero la perspectiva de género es fundamental para su comprensión. / Jóvenes de Ciudad Juárez dicen que en Juárez, la mitad de la población es cómplice, la otra mitad está aterrorizada, no sabe qué hacer. Ricardo Rivón, Tribuna de Q 999.

“Te contaron que la vieron caminar sola / tímida gacela / cruzó lo ciego del campo / y el campo la cruzó a ella / cuando un toro de sombra / y detrás la manada / comenzaron a lamer sus pasos”.

El gobierno no distingue los asesinatos y las desapariciones de género, por desgracia, impera la mirada patriarcal. Una parte de la sociedad es indolente y otra parte crítica. Los dolientes, indolentes y críticos no nos encontramos, junto con el gobierno, para hacer frente a los malvados, tristemente, la violencia impera en la calle a ojos abiertos.

¿Es real o imaginario este México ensangrentado de las noticias? ¿Estoy soñando lo que veo, soy manipulado por los medios que leo y escucho, estoy delirando? ¿Soy un doliente o un enajenado o un reaccionario? ¿No hay gritos, no hay llanto, no hay luto, no hoy dolor? ¿Todo es alegría y mala fe?

“Miras sus fotografía. / Y ahí / donde una vez sus ojos / ahora crecen orquídeas. / Y lloras con sus ojos / con tus ojos / con mis ojos”.

Despertares. ¿Recuerdan la película Despertares? La sociedad, el gobierno, las autoridades, las instituciones, la gente, los ciudadanos, las personas. Despertamos un rato y nos volvemos a dormir. Pero las muertas no despiertan, no regresan, aunque digan “ahorita regreso”.

“Estás dormida. Sabes que estás dormida. / Te levantas de la cama y te ves dormida. / Suena el teléfono. ¡No contestes! / Vuelve a sonar. Despiertas tu oído. / Oyes voces de muertos y cuelgas. / Vas al cuarto de tu hija y está dormida. / Le cubres las piernas porque hace frío. / Y prendes una pequeña lámpara / para que no esté a oscuras. / Todo lo haces en silencio porque no quieres / que nadie la despierte. Ni a ella ni a ti”.

Donde una vez tus ojos… El fondo de la maldad encontró su forma en la voluntad creadora. La maldad criminal sin cuerpo y la voluntad literaria con ojos, voz, espíritu.

Alma es una palabra o un silencio con espíritu o no es alma. Poesía es una palabra o un silencio con alma o no es poesía. Pienso, siento, creo. El espíritu es colectivo y el alma personal.

—Cielo de pelo oscuro amaneció rojo de sangre. Hora maldita. Vientres como tiro al blanco. Demonios, bestias, sombras.

¿Qué bestia es más bestia? El Estado. El Capital. El Hombre. Vivimos y morimos y sobrevivimos entre bestias y monstruos: túyoélnosotros. Es el extraño poder que hacemos todos y escapa a todos, y nos devora.

Veo y leo un puño de vidas dolientes con un montón de preguntas sin respuestas. Peor aún: con sentencias de muerte cumplidas.

El llanto sigue. El infierno. La violencia. La inseguridad. El miedo. La próxima víctima puedes ser tú, yo, ella, él. Y todos contentos e indolentes. Hasta que nos toca.

“Camino en medio de un baldío de tierra roja. / Camino y la tierra trepa por mis sandalias. / Serpentea en seco por mis muslos. / Lo rojo sube entre mis piernas / y se enraíza adentro. // Si algo florece ahí: / será rojo seco / y violento”.

El Señor de los Cielos vive en la Tierra y el Señor del Infierno se comió el Cielo. Es la última noticia mundial.

“Aparezco en los periódicos. / Mi madre sostiene mi fotografía / a la altura de su corazón. / Tengo 18 años y traigo puesta / una sonrisa que ahora no sé / dónde está. Ni ella ni yo”.

—Donde una vez tus ojos… ¿crecerá algo en otros ojos?

Bajo el sol y la lluvia, veo un maizal lleno de palabras revoloteando como pájaros en la milpa. No hay flores ni cruces ni huesos.

Es responsabilidad del carácter del escritor no escuchar demasiado los aplausos y los silbidos del público, sino permanecer atento a las alegrías y dolencias de su tiempo, de su país, de su espíritu. Este es el campo de su oficio. La conciencia de las palabras, levantar acta y dar fe de vida.

—Rocío G. Benítez, Donde una vez tus ojos crecen ahora orquídeas, México, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021, 82 pp.Premio Iberoamericano de Poesía “Minerva Margarita Villarreal” 2020.

Cerré el libro, que se compone de la entrada, “Lo que escribo”, y cuatro secciones: “Aquí había una mujer”, “Cuerpo llano”, “Ese su vientre” y “Amo mi país”. Dejé la última parte para el camino de regreso. Rocío Benítez junta palabras que son emociones y saltan chispas. Caminé hacia la calle principal del barrio, me paré bajo la sombra de un árbol, leí tres páginas, y un hombre que pasaba me miró detenidamente, con un portafolio en el brazo, bien vestido, bien peinado, casi sonriendo me dijo amablemente:
—¿Qué ofrece usted, señor?
—¡Yo, nada!
—Yo estoy vendiendo servicios funerarios.
—Ay nanita, estoy leyendo un libro lleno muertos, y usted me ofrece…
—Disculpe.
—Cuando esté muerto lo busco a ver qué servicio me interesa.
—Buenas tardes.
—Buen día, gracias.

Seguí caminando y leí las últimas tres páginas del poemario. Rocío Benítez al fin se ha soltado el pelo y ha desatado todas sus palabras, emociones, vivencias, silencios. A la mitad del camino de su vida. Qué bueno. Con todo su oficio de periodista, narradora, cronista, poeta, mujer ciudadana. Ahora el trabajo es continuar y sembrar más campos de trigo, flores y palabras, bajo el sol y la lluvia y los vientos. Dejarse sorprender, ver con asombro y seguir escribiendo.

Señor presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por favor lea y escuche, gracias:

AMO MI PAÍS / Rocío G. Benítez

—Mi país no cicatriza. / Mi país es sordo. / Mi país cierra los ojos. / Mi país no entiende / y no sabe amar.
—Amo mi país / pero también le tengo miedo / por su forma violenta de mirarme / cuando es de noche.
—Patria: tierra natal / también debería significar: Vientre. / Casa. / Estar adentro. A salvo. Sin miedo…
—Si mi país no fuera una fosa de vientres… / Yo no tendría que escribir esto.
—¿Y a quién le importa que escriba esto?

Señor presidente AMLO:
—¿Este es el país que recibió, “un fruto podrido”, y el mismo o peor que nos hereda?
—Qué diablos nos importa que su popularidad y aprobación de gobierno sea muy alta, si también es muy alta la cifra de desaparecidos y muertes violentas.
Atentamente, Julio Figueroa, palabrero.

Qro. Qro., Presidentes, julio 2021.
[email protected]

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