Desde la UNAM

El futuro incierto de las vacunas – M. en C. Carlos Manuel Valdemar Aguilar

Las vacunas son uno de los logros más importantes de la humanidad y salvan millones de vidas, aproximadamente de dos a tres millones de niños cada año. No fue hace mucho, cuando el logro de tener una nueva vacuna contra alguna enfermedad era motivo para una gran celebración. Esto es fácil de olvidar, ya que el problema de las vacunas es que cuando funcionan, no pasa absolutamente nada, el niño no enferma, sin saber que fue salvado de enfermedades bastante graves.

El éxito de las vacunas es innegable, es una manera inteligente de cambiar el ambiente de un patógeno en la población humana, preparándonos para esta lucha entre nosotros y los microbios. Es por ello que, para continuar defendiéndonos de las enfermedades, es indispensable el uso de las vacunas.

Ahora quisiera dejar volar nuestra imaginación y pensar qué pasaría si, por causas de fuerza mayor, las compañías farmacéuticas dejaran de hacer vacunas o que un gran número de personas no se vacunaran.

Abordando el primer tema, cabe mencionar que el desarrollo de vacunas no es tan rentable como se piensa. El mercado para el desarrollo de fármacos supera sustancialmente al mercado de las vacunas. En 2015, un estimado de mercado sobre las vacunas resultó en una ganancia de 24 mil millones de dólares (bastante dinero, si me preguntan a mí). Sin embargo, esto sólo representa un dos o tres por ciento de la industria de las ganancias anuales de la industria farmacéutica, con un valor de un millón de millones de dólares. Considerando esto, no es tan sorprendente ver cómo las compañías han abandonado el desarrollo y producción de vacunas.

Regresando a nuestro escenario hipotético, una vez que exista poca inmunización, podríamos ver cómo la tosferina (pertussis) regresaría a la población, causando tos de hasta algunas semanas en adultos y con bebés infectados que podrían morir. La bacteria Bordetella pertussis causa inflamación en la tráquea, que en bebés puede ser tan severa que dejan de respirar. Al desaparecer la vacuna contra la tosferina, los bebés alrededor del mundo empezarían a morir.  En 2014, se estimó que hubo 160 mil muertes de niños menores a cinco años por tosferina.

Continuando, algunos años después, el sarampión regresaría a tomar a la población como su hogar. Usualmente, los síntomas causados por esta enfermedad son infecciones del oído y diarrea; sin embargo, también puede causar neumonía, encefalitis (con probabilidad de quedar sordo), y para mujeres embarazadas sin la vacuna, nacimiento de niños prematuros o de bajo peso. Actualmente, se estima que nueve millones de personas son infectadas por sarampión, y en 2018 se estima que murieron 140 mil niños menores de cinco años.

La rubéola aparecería y retomaría su terrible nombre de “El Creador de Monstruos” causando defectos en niños no nacidos y una gran cantidad de muerte fetal. Se estima que 100 mil niños en el mundo nacen con el síndrome congénito por rubéola.

Otra enfermedad grave en resurgir sería la bacteria Haemophilus Influenzae tipo B (HiB). Este organismo causa meningitis, infecciones en sangre, trastornos del habla, retraso mental, déficit auditivo y parálisis en muchos infectados.

Pasando algunos años de que se dejaran de usar vacunas, la poliomielitis también regresaría, lo cual haría que los padres tuvieran miedo de dejar a sus hijos ir de vacaciones en verano, tomar agua de la fuente de la escuela, ir al cine o jugar con los vecinos, ¿les suena familiar?

Actualmente, existen antibióticos contra algunas de estas enfermedades, sin embargo, no se dan hasta que la infección da inicio, lo cual muchas veces es demasiado tarde para prevenir algún daño permanente. Estas son algunas de las enfermedades que regresarían debido a la falta de vacunación o por la falta de desarrollo/producción de vacunas. Estas enfermedades siguen ahí afuera, si bajamos nuestra guardia volverán y viviríamos lo que nuestros padres y abuelos vivieron hace 100 años.

Podríamos argumentar que las nuevas tecnologías y avances de la medicina moderna ayudarían a manejar el ataque de estas enfermedades, sin necesidad de vacunas, mejor que hace 100 años. Pero no perdamos de vista el incremento de población con un sistema inmunológico comprometido, personas con un sistema de defensa debilitado, que como consecuencia son más susceptibles al daño causado por infecciones altamente contagiosas.

Lo que se ha observado con esta nueva pandemia (Covid-19) es que los sistemas de salud a nivel global no están diseñados para aguantar una carga de pacientes de cientos de personas, ¿qué tal miles? Con estas enfermedades sin control, ¿cuánto tiempo duraría el sistema de salud?

Tengo un gran interés por el desarrollo de vacunas y sobre todo entender cómo funcionan. En el laboratorio de nanobio-óptica es donde he realizado gran parte de mi trabajo de investigación de posgrado con nuevas tecnologías como la nanotecnología para proponer nuevas y mejores vacunas contra patógenos infecciosos.

Debemos recordar que estamos en una guerra constante en contra de los patógenos y esta guerra no es nada nueva. Hemos batallado en contra de ellos por siglos y nuestras mejores armas, como he descrito aquí, son las vacunas. Como escribió el Dr. Michael S. Kinch, Director del Centro para el Descubierto de Fármacos de E.U.A. “tendremos que dejar de preocuparnos por las vacunas y, en cambio, abrazarlas aún con más vigor y amor en los próximos años”.

Bibliografía

– Pertussis. (2019, November 18). Retrieved March 06, 2021, https://www.cdc.gov/pertussis/countries/

– More than 140,000 die from measles as cases surge worldwide. Retrieved March 06, 2021, https://www.who.int/news/item/05-12-2019-more-than-140-000-die-from-measles-as-cases-surge-worldwide

– Lam, B. (2015, February 12). Vaccines Are Profitable, So What? The Atlantic. https://www.theatlantic.com/business/archive/2015/02/vaccines-are-profitable-so-what/385214/

M en C Carlos Manuel Valdemar Aguilar

Doctorante de Investigaciones Biomédicas del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada de la Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Juriquilla

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