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Querétaro visto desde la nota roja; reúne libro los sucesos que conmocionaron al estado

Entrevista: Patricia López Núñez/EnLalupa.com

Fotos: César Gómez Reyna/EnLaLupa.com

La nota roja es parte de la misma historia de Querétaro. Algunos de los hechos inspiraron telenovelas, otros, cimbraron al país por la crueldad de sus crímenes, sostiene el cronista Jaime Zúñiga Burgos, autor del libro La nota roja en Querétaro, donde hace un recuento de los casos que le cambiaron el rostro a las secciones policiacas del estado.

El libro muestra que, conforme pasaron los años en Querétaro, la nota roja empezó a ocuparse de cosas más dramáticas y ya no de las historias como “Tremenda coz le dio su cuaco”, que publicó el Amanecer o las caídas de la bicicleta que se reseñaban con todos los detalles de los raspones. Querétaro creció, sus crímenes cambiaron y adquirieron otros matices.

Algunos casos causaban tal impacto que la ciudad se paralizaba o se volcaba en un duelo colectivo. Hoy, “la gente sigue viendo la nota con interés, pero ya la ve con naturalidad, se ha perdido la capacidad de asombro, antes un crimen causaba conmoción por meses en Querétaro y ahora vemos asesinatos, colgados y ya no nos asombra de tantos que hemos visto, eso es grave y no podemos olvidarnos de nuestra historia”.

El inicio de la nota roja queretana que se volvió telenovela

La prensa queretana de mediados de los años 20 se volcó a contar la historia del crimen contra el joven Federico Samaniego, cuando el español Mariano Unibaso le disparó en el descanso de la escalera de su casa, justo cuando regresaba de su boda con Elenita Fernández de Ceballos, hijastra del español. Ese fue el inicio de la nota roja queretana, asegura Zúñiga.

“El día de la boda, el padrastro Mariano tiene un conflicto con la viuda de Ceballos, porque quería que la hacienda de San Germán se la pusiera a su nombre. Los demás se estaban arreglando para la boda o ya habían salido y la única que atestiguó todo fue la sirvienta. El banquete fue en el Gran Hotel, regresan los novios a cambiarse, se van caminando y suben la escalera, ahí está el español Unibaso que sin mediar palabra le da dos disparos a Federico por la Hacienda de La Esperanza. Federico murió y corrieron rumores de que el padrastro andaba con Elenita y que fue por celos, pero todo fue por una hacienda”, aclara.

Se trató de un escándalo, agrega, al grado de que una telenovela de los años 50 del entonces Televicentro se basó en este hecho policiaco. Al español se le procesó y condenó en Querétaro, hasta que solicitó continuar con su pena en la Ciudad de México donde estuvo poco tiempo porque la embajada de España solicitó su extradición a su país natal, donde recuperó su libertad, después de seis años de cárcel.

“Casos como este fueron un parteaguas de la violencia en Querétaro, de personajes muy conocidos y eran de clase alta, gente que no querían que se tocara esos temas y este caso fue muy comentado por el tipo de personajes que eran”.

Del asesinato del chofer Cleto Pacheco a la joyería París

En los años 50 no había taxis sino “coches de sitio” ubicados en puntos bien específicos, como el sitio de Santa Clara, frente a la Fuente de Neptuno, de donde los conductores tomaban el agua para lavar sus carros o el sitio de San Francisco frente al templo y el sitio Corregidora, frente al jardín Corregidora.

Esos coches mantenían el color con el que salían de la agencia y no eran amarillos como ahora. Al chofer Cleto Pacheco era común verlo fuera de su casa en Pasteur lavar el vehículo que usaba como coche de sitio. Era un Ford Fairlane modelo 57 blanco y azul, nuevo.

“De repente Cleto desapareció y desapareció su carro. La policía secreta empezó a investigar y al poco tiempo aprehendieron a otro chofer que mató a Cleto y lo sepultó en Álamos, que entonces eran milpas lo que hoy son fraccionamientos y el carro lo vendió en Celaya. A la gente le dolió porque era un trabajador del volante, una persona del pueblo”, dice el cronista.

El asesinato de las prestamistas “De las Muñecas” a mano de uno de sus familiares que las sepultó en su propia casa y el caso del homicidio de la BMW negra, que “tanto se especuló si el asesino era el hijo del entonces gobernador de Guerrero, o el hijo de un industrial de aquí de Querétaro y al parecer la que terminó siendo la asesina fue la BMW negra porque al responsable se le ocultó”.

El caso de Claudia Mijangos en 1987, que “fue tan dramático para los queretanos”, también forma parte del recuento. “La conocimos como maestra de moral, una mujer tranquila, de la sociedad de padres de familia del Fray Luis de León, donde yo también tenía a mis hijos y un día se transformó, le llaman la hiena de Querétaro, pero ese calificativo no lo merece una enferma”.

El caso de Claudia Mijangos, en 1987, “fue muy dramático para los queretanos”

El homicidio del Charro Ugalde en los años 60 causó conmoción. Apodado también El Lechero, era fuerte y atlético así que nadie lo enfrentaba, pero un albañil ebrio se lío con él a golpes y con una navaja de bolsillo le partió la arteria femoral que lo desangró.

Los darketos y el crimen que cometieron en enero de 2000 se encuentran en el recuento y generó el rechazo de toda la población después de que trabajadores de limpia encontraran el cuerpo desmembrado de una jovencita en diferentes bolsas negras de basura. El robo y asesinato de los propietarios de la Joyería París en 2019 tienen un lugar en la narración sobre la nota roja.

El robo y asesinato de los propietarios de la Joyería París en 2019 tienen un lugar en la narración sobre la nota roja.

“Mi amigo Chucho Pérez, propietario de la Joyería París y su hermana, ese domingo que regresando a su casa en la colonia San Javier ya los estaban esperando, los empezaron a atormentar y delante de Chucho mataron a su hermana para lograr las combinaciones de las llaves, todo esto es testimonio de diversas personas que contaron los casos”, agrega.

Querétaro perdió la capacidad de asombro

Con La nota roja en Querétaro Jaime Zúñiga pretende que las personas conozcan el desarrollo de la criminalidad en el estado y que reflexionen sobre la manera en la que se ven los asesinatos.

“La gente sigue viendo la nota con interés, pero ya la ve con naturalidad, se ha perdido la capacidad de asombro, antes un crimen causaba conmoción por meses en Querétaro y ahora vemos asesinatos, colgados y ya no nos asombra de tantos que hemos visto, eso es grave”, reflexiona.

El cronista recuerda que hoy muchas historias de la nota roja pasan sin que la gente les de importancia cuando antes la ciudad sentía los crímenes, “simplemente el cortejo fúnebre de Cleto Pacheco: todos los choferes de coches de sitio dejaron de trabajar y formaron el cortejo, la gente del pueblo y gente de sociedad, de clase media a pie hasta el panteón, porque fue muy dramático. Cleto era un hombre de familia, trabajador, bajo, moreno, la gente lo sentía”.

De cada historia se podría hacer un libro, insiste Zúñiga Burgos, cada una de ellas conmocionó al Querétaro que parece quedarse atrás por el crecimiento poblacional, pero deben recordarse como un acontecimiento que cimbró al estado, a la capital, a la ciudad donde todos se conocían.

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