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La exhibición de sus fotos íntimas en las redes llevó a Yaz a un intento de suicidio

Historia: Patricia López Núnez/EnLaLupa.com

Landa de Matamoros, Qro.- El 2 de junio Yaz estaba en su casa con su hermana cuando recibió una notificación en Facebook donde mostraban unas fotografías íntimas que le envió a su novio antes de cumplir 14 años. La publicación era una represalia por su activismo político en el proceso electoral y le exigían que se callara. El 7 de junio se encerró en su cuarto y quiso quitarse la vida con unas navajas, la detuvo su madre después de derribar la puerta y ponerla a salvo.

Dos meses después y con la intervención de la asociación civil ADax Digitales, Yaz consiguió que el sujeto que la amenazaba recibiera la vinculación a proceso por el delito de acoso sexual en la modalidad digital. El agresor pertenecía a un partido político opositor y en un inicio la fiscalía le permitió pagar la reparación del daño de 12 mil pesos en mensualidades de mil pesos. “Ni que fuera pensión alimenticia”, protestaron las activistas y se modificó la decisión.

El caso de Yaz, quien vive en una comunidad de Landa de Matamoros, mostró las dificultades de las mujeres para el acceso a la justicia. Vive a una hora de Jalpan de Serra, donde se encuentra la fiscalía y debe pagar más de 70 pesos en pasaje para ir a conocer el avance de su expediente.

Todavía está a la espera del informe de la Policía Cibernética, aunque según la experiencia de ADax Digitales, este es un trámite muy tardado, “tenemos un año y medio en espera del informe de Rosalinda Morales, sobreviviente de violencia digital, la primera vinculación a proceso por este delito en todo el estado y todavía no tenemos la respuesta de la Policía Cibernética, los perfiles ya hasta los borraron, los dieron de baja”, denunció la vocera de la asociación civil, Mayra Dávila.

“Mi mamá tiró la puerta y me rescató, me abrazó, dijo que todo iba a estar bien”

Yaz recuerda que el 2 de junio estaba en su casa en compañía de su hermana, cuando ella la llamó. “Le llegó una notificación etiquetándola en unas fotos, era un comentario en un grupo de política, mi hermana ve las fotos, me las enseña, eran mías, fotos íntimas, yo quedé en shock, intenté borrarlas, le pedí a mis amigos que denunciaran la cuenta, que la reportaran, me llegaban mensajes preguntando si era yo”.

Se trataba de fotos que ella le mandó a su novio tres años antes. “Estaba por cumplir 14 años”. Ahora volvía a verlas en dos cuentas falsas de Facebook. “Le mandaron las fotos a mi actual novio al día siguiente a las 10 de la mañana. Decían: mira las fotos de tu novia, dile que se calle el hocico, que no queremos que ande en la política”.

El día de las votaciones, el 6 de junio, perdió el partido para el que Yaz hacía activismo político junto con sus padres. Recibió un nuevo mensaje, ahora burlándose de sus padres, la llamaban perdedora, estúpida. Fue entonces cuando su mamá los vio y le pidió a las personas no molestarla.

“Le dijeron que tenían fotos mías, que soy una prostituta y se las van a enseñar al delegado, a mi papá, amenazando que se las iban a enseñar a todo el mundo para que todos supieran que era una prostituta. Mi mamá no sabía de esas fotos, yo no le había dicho, me daba vergüenza. Lloré, le dije que sí, que había cometido el error, que le había tenido confianza a una persona, pero me había traicionado que me perdonara. Me mandaron un nuevo mensaje, pidiéndome perdón, pero enseguida otro, diciendo que iban a publicar las fotos”, agrega.

Todo el día se sintió triste, “me sentía avergonzada, me daba vergüenza que todos me vieran, me llegaban todos los mensajes de lo que iba a publicar. El día después de las elecciones empecé a sentirme mal, me encerré en mi cuarto, no quería que nadie me mirara, cerré con candado, no quería abrir, usé unas tijeras, una navaja, mi mamá tiró la puerta y me rescató, me abrazó, me dijo que todo iba a estar bien, que ella me apoyaba, que no debía avergonzarme, que no me iba a dejar”.

Con apoyo de su madre, acudió a la Defensoría de Derechos Humanos de Querétaro (DDHQ) y de ahí a la fiscalía. Semanas después contactó a Mayra Dávila, de ADax Digital, donde recibió todo el acompañamiento. Ahora, dos meses después y con apoyo psicológico, Yaz se siente más tranquila, aunque no lo supera del todo.

Mayra Dávila

“De repente me dan ganas de llorar, de repente me siento bien. Mis amigos están pendientes de mí, me piden no tener miedo. Quiero volver a estudiar quiero ser pediatra o algo cercano a la medicina, quiero retomar mi vida y volver a estar bien”.

Falta acelerar atención. Hay fallas en el protocolo

La vocera de ADax Digitales, Mayra Dávila, reconoce que existen todavía muchos retos para garantizar la justicia para las mujeres. Como ejemplo, la lenta actuación de la Policía Cibernética o el hecho de que el asesor jurídico que designó la fiscalía jurídica para el caso de Yaz permitió, en una primera instancia, que el agresor pudiera pagar mil pesos mensuales hasta cubrir la reparación del daño.

“Ni que fuera pensión alimenticia, él debe pagar la reparación del daño en una sola exhibición para que la joven pueda pagar su tratamiento psicológico por el daño que se causó, hay que recordar que aquí la mamá rescató a la joven en el momento justo en el que pretendía suicidarse, la mamá derribó la puerta de su cuarto para salvarla, eso muestra la gravedad de esto”, insiste la activista.

Integrantes de ADax Digitales frente a las oficinas de la Fiscalía en Jalpan

La asociación civil ADax Digitales, igual que otras organizaciones, advirtió que el Protocolo Único de Atención y Asistencia Integral a las Personas Víctimas de Violencia de Género, que se publicó el 2 de julio de este año en el periódico oficial “La Sombra de Arteaga”, no cumple con los requisitos mínimos para garantizar una atención adecuada y expedita a las víctimas.

A pesar de que Yaz y su mamá viven a una hora de Jalpan, donde se encuentra la fiscalía y a veces tienen que ir hasta tres días a la semana a esas instalaciones para revisar el avance de su caso, tampoco hay un apoyo económico como deben recibirlo las víctimas.

Parte de las fallas, dice Mayra, tiene que ver con el Protocolo que no señala responsabilidades ni acciones específicas para cada una de las dependencias, así que no se sabe bien cómo acceder a la justicia.

Al respecto, la activista Maricruz Ocampo, quien también advierte las carencias del Protocolo que se publicó en el Periódico Oficial, indica que el documento cita a instituciones inexistentes o llega un momento en el que cae en el “formalismo mágico”, porque citan normas sin establecer su aplicación formal.

“Es terrible que sigan tomando la violencia de género contra las mujeres con tan evidente falta de conocimiento y seriedad. El protocolo no tiene perspectiva de género y deja a las mujeres y niñas en una situación peor ante la violencia”, declara Ocampo.

Ahora Yaz asegura sentirse más tranquila, sobre todo por el acompañamiento de las activistas y de su familia. Aunque todavía le falta superar el daño que le causó esta situación, se siente con ánimos de ayudar a otras mujeres que pasan por lo mismo.

“Que no tengan miedo, tienen que poner la denuncia, que si necesitan mi apoyo cuenten con él, queremos que la justicia sea más accesible, que se castigue a quienes nos atacan, que podamos vivir seguras y esto lo podemos hacer juntas”, sostiene.

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