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Huertos urbanos, las ventajas de cultivar tu propia comida

Historia: Patricia López Núñez/EnLupa.com

Cuando Jorge Icazbalceta perdió su empleo como comunicólogo, pero se reencontró con el gusto por los huertos en casa y con mucha gente que comparte el interés de cultivar su propia comida. Hoy dirige el proyecto Seclusia que entrega cajones listos para convertirse en huertos urbanos aromático, medicinal y de hortalizas.

Aunque su objetivo es que cada espacio de la ciudad se aproveche para cultivar alimentos, en lugar de promover las plantas ornamentales, por ahora impulsa la capacitación y promoción de cajones que se destinan a alimentar a una familia y que le dan la oportunidad de intercambiar o “truequear” aquellos productos que tienen de más.

Una buena parte de lo que Jorge conoce de los huertos urbanos la aprendió de su padre, un ingeniero agrónomo que siempre lo tuvo cercano al tema de las plantas, el agua y los cultivos, aunque en su formación de comunicólogo nunca lo vio como un negocio, “hasta que el Covid me arrinconó porque me corrieron de la empresa donde trabajaba y vi poco probable conseguir otro trabajo en mi área, porque la parte creativa es la primera a la que siempre se empieza a despedir”.

Al enfrentarse al desempleo, en mayo de 2020, empezó a vender semillas y plántulas, pero poco a poco desarrolló la idea de llevar un huerto a cada casa, para que la gente plante su propia comida, desde la semilla, con el cuidado que requieren: vitaminas, fungidas cuando es necesario, pero siempre totalmente orgánico.

“Es algo que a la gente le gusta mucho, porque saben qué se están comiendo. Normalmente les damos un cajón de cultivo, con sustrato, con una explicación de qué tiene ese sustrato con composta y humus, el riego y fertilización que deben llevar y damos una explicación que se mantiene, porque muchos clientes piden ayuda para saber cuándo cosechar o cómo mejorar la cosecha, estamos muy de la mano, es un proyecto local que surgió por necesidad, pero es muy retribuido por todos lados y a la gente le interesa cada vez más, mucha gente quiere su propio huerto”, asegura.

Un huerto completo puede tener un costo de mil 200 pesos con todo lo que se necesita para el cultivo y la cosecha, con la promesa de que quienes lo compran siempre contarán con la asesoría especializada. Un huerto básico puede tener de 8 a 12 semillas o plántulas, porque la gente puede decidir por las dos opciones y plantar en la época en la que cada uno considere necesaria.

El cajón de huerto de hortaliza es el que más se vende porque tiene jalapeño, cebolla, jitomate Saladet, lechuga orejona, zanahoria y coliflor; le siguen los huertos aromáticos que tienen menta, hierbabuena, lavanda, romero, hinojo, tomillo, seguido por los medicinales que cuentan con salvia, caléndula, melisa y ortiga.

El 80% de la gente que compra los huertos tiene un perfil bien definido: parejas recién casadas sin hijos y con hijos pequeños, gente que se siente responsable de lo que consume por su salud.

“La información es primordial, mucha gente se preocupa más por su bienestar y eso empieza por lo que comen, tienen esta necesidad de saber de dónde provienen los alimentos, quieren estar seguros de que no son transgénicos, hay mayor conciencia de cuidarse y en la pandemia es algo que ha llamado la atención, porque la gente pasa más tiempo en sus casas y quieren ser responsables”, considera.

Los huertos en casa están alejados de ser para un solo sector económico. Aunque un cajón tiene un precio bien definido, es “relativamente fácil sembrar tu propia comida y la ciudad tiene muchos espacios donde se podrían sembrar los alimentos, porque, así como puedes tener una begonia o un tulipán, también puedes sembrar una lechuga o una espinaca, “pero en los espacios públicos hay plantas ornamentales cuando son excelentes espacios para sembrar comida, ayudaría a muchísima gente”.

Las personas que iniciaron sus huertos hace meses, ya empiezan a intercambiar y “truequear” sus alimentos, porque les sobran zanahorias, jalapeño, cebollas, menta o cualquier otro producto, pero necesitan limón o lechuga, así que “el trueque, en plantas y en otras áreas está creciendo mucho, es invertir lo mínimo y ganar lo más posible, eso es lo valioso del trueque y de cultivar tu alimento”.

“Seclusia, huertos urbanos” tomó su nombre del sueño de Edward James de contar con un lugar mágico, “un paraíso imaginario que se convirtió en Las Pozas, en Xilitla, un gran jardín con un gran ecosistema nuevo” y esa misma idea era la que tenía en mente Jorge cuando empezó a difundir los huertos en casa.

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