Pamela Granados - De salud mental y más...

¿Cómo lidiar con los pensamientos aflictivos? – Pamela Granados

Antes de iniciar mi tratamiento psicológico, los ataques de ansiedad eran parte de mi día a día. Puede que no tuviera un ataque diariamente, pero era como vivir en constante estado de “alerta”, siempre esperando que sucediera lo peor; y si no sucedía, mi mente se encargaba de hacerme creer que así sería.

Mis ataques de ansiedad casi siempre iniciaban por algún estímulo exterior (palabras o acciones de otro) que me hacían dudar de mí misma, o bien, por algún diminuto pensamiento que comenzaba a formarse en el fondo de mi cabeza como un remolino y eventualmente terminaba convirtiéndose en un tornado que arrasaba con todo a su paso. Así percibo a los pensamientos aflictivos, o como yo suelo llamarlos, intrusivos.

Los pensamientos aflictivos forman parte de tu registro emocional, son ideas no deseadas que llegan a tu mente de manera espontánea y sin control que te hacen sentir mal; pueden ser detonados por una experiencia traumática, estímulos negativos, frustraciones y culpas que te invaden y que te pueden hacer reaccionar de forma equivocada, ya sea dañándote o lastimando a otras personas, provocando estrés o ansiedad.

Es como si se abriera la llave del agua en tu cabeza y por más que intentaras cerrarla el agua no dejará de salir, cada vez con más presión, cada vez en mayor volumen. El aprender a cerrarle la llave a los pensamientos aflictivos tiene su nivel de destreza y autoanálisis. En mi caso, este proceso inició con racionalizar lo que sentía en el momento que empezaban a llegar dichos pensamientos, me preguntaba: ¿Qué estoy pensando/sintiendo? ¿Por qué me siento así? ¿Qué hay detrás de estas ideas que me hacen sentir así?

No crean que fue fácil. Al principio, el anteponerme a dichos pensamientos requería de un esfuerzo físico y mental. Buscaba enfocarme en otras actividades (escribir, bailar, salir a caminar, platicar, etc.) que mantuvieran mi mente lejos de caer en espiral. Conforme fui trabajando en reconocer y establecer mi autoconcepto, con el apoyo de mi terapeuta, fue más sencillo el reconocer las ideas que no tenían un fundamento real y que solamente generaba para lastimarme a mí misma.

Ahora, en el momento que siento los vientos de cambio en mi mente, no busco ignorar o reprimir los pensamientos aflictivos, al contrario, les hago espacio, los analizo y los dejo seguir su camino. Además, un factor importante que he notado es que mientras más en paz me siento conmigo misma menos se hacen presentes los pensamientos intrusivos. Al final del día, es el trabajo en conjunto de la terapia lo que me ha dado las herramientas para sobrellevar este síntoma detonante de la ansiedad.

Por ello, un primer paso es aprender a decodificar estos pensamientos aflictivos para comprender su real aviso; un siguiente paso es dar otras interpretaciones a las experiencias vividas, la manera en cómo te sientes al momento en que se generan estos pensamientos, para buscar darle otro significado a los eventos coexistidos y así utilizarlos de manera más constructiva en vez de que obstaculicen tu camino. Si cambias los pensamientos aflictivos por unos más constructivos (afirmaciones positivas, ensayo mental, cambio de perspectiva, entre otras), podrás regular tanto tus emociones como la ansiedad que estos te provocan.

Por ello, es importante asistir con un terapeuta profesional que pueda diagnosticar y guiar con el tratamiento más recomendable, porque recordemos que no todos sentimos o razonamos igual. Quizá lo que me sirvió a mí puede servirle a alguien más, tal vez no, pero jamás lo sabrá, querido lector, si no se anima a abrirse con un profesional en el manejo de la salud mental.

Texto con aportes de la psicóloga Teresita Baranda
Twitter: @BarandaTere

Twitter: @LaPamGranados

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